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cine » nota

| Publicado el 17 de noviembre de 2011 a las 00:36 hs.

Nicolás Gil Lavedra, el hacedor de Verdades Verdaderas

Conversamos con el director del film que narra la historia de Estela de Carlotto y de una lucha que importa a todas las Abuelas de Plaza de mayo, en el día de su estreno en Buenos Aires.

por Teresa Gatto

Todavía conmocionados por la recepción de la película Verdades Verdaderas, la vida de Estela, Puesta en escena pudo conversar con Nicolás Gil Lavedra, su joven director, que con tan sólo 28 años logró que Estela de Carlotto le diera el sí para filmar su historia de vida y de lucha, consiguiendo de este modo un film conmovedor y a la vez representativo de cómo los seres comunes se convierten en íconos cuando deben llevar adelante luchas tan tremendamente arduas como la recuperación de los nietos apropiados durante la última dictadura militar en la Argentina.

Puesta en Escena- ¿Cómo nace este proyecto?

Nicolás Gil Lavedra- Hace seis años hice un cortometraje de ficción para Abuelas de Plaza de Mayo que cuenta la problemática de una persona cuando le dicen que puede ser hijo de desaparecidos y en realidad trata la historia de todos los nietos cuando se les acercan y les dicen que pasa. Son 23 minutos y es muy intimista al igual que esta película. Ese material se lo doné a abuelas como difusión porque me parecía interesante como una herramienta más para ellas. A partir de ahí empecé a conocer a Estela (Carlotto) un poco más porque ya la conocía por mis padres que siempre estuvieron muy unidos a Abuelas y de este modo, a compartir una cierta intimidad en donde se me contaban cosas acerca de lo que habían hecho el día anterior, como eran sus vidas familiares, lo cotidiano. Es ahí donde le empiezo a decir a Estela ¿qué pasa si hacemos tu historia?

P.E.- Y ella comienza  a negarse…

N.G.L.- De entrada que no, que no... y siempre que lo hacía me decía que era una mujer común. Y yo le decía, genial, mejor. Y ella decía que salía a barrer la vereda con ruleros o con la toca y yo le decía buenísimo, todas las mujeres que salgan a barrer la vereda se van a sentir identificadas con vos. Llevemos eso a las pantallas para que la gente lo conozca. Al año o año y medio me dijo que si.

P.E.- ¿Quién toma la decisión sobre quienes van a ser los guionistas, en este caso María Laura Gargarella y Jorge Maestro?

N.G.L.- Había hecho con una amiga dos guiones. Cuando se los acerco al productor con el que hicimos la película le pareció que estaban muy bien pero que le faltaban algo, necesitaban una vuelta de tuerca que yo no le había encontrado y ahí es donde él convoca a María Laura Gargarella y a Jorge Maestro.

P.E.- Y a partir de ese momento ¿Cómo pensaste el casting? La empatía física entre Susú y Estela, lo que se logra estéticamente en la película impresiona. A eso Susú le agrega toda esa potencia de actriz maravillosa que tiene desde siempre.

N.G.L.- Hubo un trabajo muy importante. Uno al principio se la imagina a Susú y por ahí no la ve parecida a Estela. También hay una decisión ¿cuánto importa el physique du rol para interpretar ese personaje? Por ejemplo, Inés Efron tiene ojos claros y Laura Carlotto no, entonces ahí importa mucho lo que yo quería trasmitir y el trabajo con los actores y porque los elegía.

P.E.- Porque está compuesta desde adentro hacia afuera y no a la inversa.

N.G.L.- Totalmente. Ese es el tema y si alguien me reprocha la diferencia en el color de los ojos es porque no se enganchó con la película.

P.E.- Creo que lo digo en mi crítica. Me hizo acordar a tantas cosas, más allá del texto y de la actuación de Inés que es maravillosa, la veía y me veía allá lejos.

N.G.L.- También había un riesgo porque hay un ideal del personaje montonero que es tal vez mucho más pasional. Inés compone al montonero desde otro lugar, desde la expresión, desde la manera que le habla a la mamá...

P.E.- También desde los silencios...

N.G.L.- Totalmente. Ella compuso la montonera que yo necesitaba para esta película porque también quería ir mostrando distintos matices. Tenés a Claudia (Guadalupe Docampo) que está fantástica y es mucho más pasional y en la misma familia también está Inés donde lo político pasa por los silencios, las miradas, los gestos hacia su madre o su padre, cómo les contesta.

P.E.- Incluso Laura se está yendo constantemente. No lo puse en la crítica porque como uno escribe con la vena hinchada y traspasado por tantas emociones, me doy cuenta que hay un juego ahí, en esta cuestión de que la película comienza y termina con un “¿Laura, Laura, dónde estás...?” y durante la película el patrón es que Laura siempre se está yendo.

N.G.L.- Se está escondiendo.

P.E.- Me imagino que en el caso de Portaluppi, Awada, Rita Cortese, fue lo mismo, no hubo que pensar mucho.

N.G.L.- Todos fueron muy pensados previamente a ser convocados. Cuando iba por un actor lo hacía porque estaba seguro que iba a poder darme lo mejor, así como hubo muchos que me dijeron que no. Porque entendían que sus papeles no eran muy grandes. Hubo de todo.

 P.E.- Si fuera actriz daría lo que fuera por actuar en esta película

 N.G.L.- El actor tiene un tema de trabajo y de ego, también algunos han llegado a un cierto lugar que necesitan un reconocimiento que tal vez en esta película en la que hay tantos personajes no se sentían reconocidos.

P.E.- Creo que esto es muy destacable en la película. Acá se demuestra que no hay pequeños papeles, que es una verdad sabida entre todos los actores pero que en general no se asume aunque se enseña en todas las escuelas de teatro.

N.G.L.- Yo agradezco la generosidad de Fernán Mirás, Laura Novoa... actores sumamente consagrados que están a la altura de un protagónico en cualquier lado y que han recibido el guión y automáticamente dijeron que sí. Fernán Mirás me llamó y me dijo: no importa el número de escenas, me encanta lo que tengo que hacer.

P.E.- Creo que tiene que ver además con que cuando uno recibe este material siente que es para la historia y no hablo únicamente en términos estéticos. Como no apelás a la violencia ni a escenas descarnadas sino más bien a lo humano, a lo familiar, a como se arman esos vínculos y cómo se pueden destruir esos vínculos o fortalecer porque del dolor se sale fortalecido o destruído, no hay muchas más posibilidades. También a esa cosa íntima, familiar, ese rostro del tano (Alejandro Awada)  sentado con la mirada perdida o barriendo creo que si uno es intuitivo al leer un guión se da cuenta de que está haciendo algo que va a trascender.

N.G.L.- Sí, creo que eso ayudó al espíritu de la película y más en este tipo de película en donde todo el tiempo veíamos las escenas todas las personas que estábamos en el set. Nunca me había pasado estar en un rodaje con 50 personas calladas mirando una escena en un monitor. Por ejemplo la escena del cementerio se grabó seguida 20 minutos y todos callados, técnicos llorando, con ese ánimo...

P.E.- Uno de los logros de la película es que si bien cuenta algo grande lo hace de una manera íntima. Estela es una heroína pero vos no contás Juana de Arco. Armaste una heroína que puede ver cualquier persona y emocionarse.

N.G.L.- Acá hay algo importante y es que no la veo a ella como una heroína. Creo que lo que ella hace es heroico y lo que han hecho y siguen haciendo todas las Abuelas es heroico y magnífico. El no verlas como en el bronce es lo que me permite acercarme a la historia, porque si creyera que es San Martín no podría haber hecho una película en la que la muestre tan humana. Creo que ella podría ser mi mamá, podrías ser vos o mi abuela que hace un gran acto heroico al enfrentarse a una dictadura, a juntarse con mujeres sin saber nada y buscar a sus nietos. Creo que también por eso me pude acercar al tema.

P.E.- ¿Cuáles son tus expectativas?

N.G.L.- Tengo muchas. Estoy más que orgulloso con el resultado de esta película y con el público. Espero que el boca a boca funcione y que la gente vaya a verla. Es necesario no sólo para la película y por el número de espectadores sino porque además es una historia que puede ayudar y mis expectativas pasan mucho por ahí.

P.E.- Fijate lo que pasó con la película de Rodrigo de la Serna, El cruce de los Andes, que se proyectará en todas las escuelas. Son películas que hacen escuela. Aunque el arte no persigue un fin didáctico ni moral, a pesar de sí, muchas veces lo tiene. Y este es el caso.

 N.G.L.- Ojalá ayude. Estrenamos en Córdoba, Rosario, Santa Fe, en Mar del Plata. Salimos con 28 copias en todo el país que es algo increíble si pensamos que es una película argentina y que no tiene apoyo de ningún lado más allá del INCAA. Esta no es una película del Gobierno, sólo nos apoya  el INCAA, Ibermedia, es una co-produción con España y cuenta con el auspicio de empresas privadas. Tampoco tenemos ningún multimedio detrás. No tenemos minutos libres en ningún lado. Y esto es importante remarcarlo por ser algo básicamente hecho a pulmón.

P.E.- Cómo lo hacen las Abuelas.

 N.G.L.- Como lo hacen las Abuelas.

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