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cine » nota

| Publicado el 07 de mayo de 2012 a las 23:49 hs.

Luján, vidas que merecen ser contadas por el sólo hecho de ser vida

Raúl Perrone presenta su Tríptico que arrancó el jueves 3 con la exhibición de Luján en el Cosmos UBA, lo siguen Los Actos cotidianos y Al final la vida sigue, igual.

Por Andrea Migliani

Perrone, Ituzaingó dice su página web y la entrevista que oportunamente se le hiciera en esta publicación lo confirma. No es cualquier cine. Es cine de autor con fuerte impronta espacio-temporal.

Raúl Perrone estrena su Tríptico en el Cosmos UBA, una experiencia cinematográfica de la que Luján, fue la primera entrega. Seguirán Los Actos Cotidianos y Al final la vida sigue, igual. Pero Luján no es un lugar, un espacio más en el conurbano bonaerense, es, la narración de una vida, la de Luján. Anciano ya, solo y sin nada más que perder, acepta casa y comida en lo de una vecina a cambio de hacer algunas refacciones. Y el tiempo corre. El del film y el de los personajes que la cámara lúcida de Raúl Perrone maneja sin ningún efecto que pueda resultar maniqueo. No hay música (Perrone detesta manipular) y el sonido total es el sonido ambiente, sin depuraciones, como en la vida. Tómelo o déjelo, él hace este cine y a juzgar por su producción, más de 20 películas a un ritmo sostenido de una por año, hablan de una firmeza de convicción y una independencia de producción que seguro envidian muchos. Pero él diría, no hable de cine, haga cine. Porque hablar, hablamos todos, tomar una cámara y filmar, pocos, y aquí la discusión de sí hay o no una industria cinematográfica también se queda afuera. Perrone diría: yo soy mi propio artesano. 

 

 

Retomo con Luján. Con muchos planos fijos y cambios de ángulo, lo que se intenta mostrar es que una vida no va en línea recta pero tampoco debe construir una épica y si la construye que sea la del antihéroe o héroe cotidiano. Héroes por el solo hecho de sobrevivir. Sujeto tal vez, sin certezas y por eso interesante. Los que tienen todas las certezas, generan desconfianza. Las conversaciones que el protagonista sostiene con el resto del elenco típico de Perrone, o sea, los que están ahí, multiplican las micro narraciones que dan cuenta de otras vidas, de otras tragedias que junto a la de Luján que tiene muchos hijos (como 14 pero que ya ni recuerda todos sus nombres) hilvanan una historia colectiva por momentos, que es la de muchos, que anónimos merodean los mismos lugares que usted y que yo.

Si Perrone deseaba narrar un modo de la vejez, con Luján y su uso de la oscuridad, con la erosión propia de los espacios de la clase que retrata, lo logra con creces. La contemplación y la reflexión muda, son parte de esta historia que indaga esto de ser anciano y pobre, despojado y hasta expulsado por sí mismo de algún núcleo familiar. De hecho, Luján, no desea regresar a ningún lado.

El Tríptico se completará los próximos dos jueves de mayo, con funciones también durante los fines de semana y seguro terminará haciendo significar esta triada que con tanto énfasis su creador se empeñó en que se exhibiera en forma correlativa. 

 

Sinopsis

Luján fue obrero de la construcción. Tuvo catorce hijos, de algunos de los cuales ya no recuerda el nombre. Está separado. Una vecina, Liliana, le da casa y comida, a cambio de trabajo. Alguno de sus hijos lo reclama, pero él no quiere volver, porque ya no es ni la mitad de lo que era.

Ficha Artístico/Técnica

Dirección: Raúl Perrone
Guión:  Raúl Perrone
Año: 2009
Estreno (Argentina): 3 Mayo 2012
Género:  Drama
Origen:  Argentina
Duración: 76 minutos
Distribuidora: Tren

Más sobre el "tríptico" en Puesta en Escena: Raúl Perrone llega al Cine Cosmos-UBA

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