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cine » nota

| Publicado el 29 de septiembre de 2011 a las 16:54 hs.

Eva de la Argentina, una bandera a la Victoria

Un film de María Seoane con el arte de Francisco Solano López y un narrador de privilegio

por Teresa Gatto

Esa Mujer, el cuento de Rodolfo Walsh, fue el hipotexto de muchas otras ficciones en torno a Evita y sus significancias. La potencia textual de la ficción de Walsh radica en varias cuestiones: la investigación periodística, la búsqueda de un cuerpo como un enigma policial, la cuestión política y la fuerza de lo puramente literario. Por eso no resulta extraño que María Seoane, que conoce muy bien su obra, lo haya elegido como el narrador de la historia que fragmentada pero reponiendo un todo, se suma a las figuraciones y representaciones de Eva Perón que nos asedian desde siempre.

El film mixtura los logrados dibujos animados del Maestro Francisco Solano López con imágenes de archivo y fotografías. De ese modo, produce un extrañamiento respecto de la figura femenina más mítica y emblemática de nuestra Historia. La música de Gustavo Santaolalla tiene un sello de argentinidad que acompaña el relato sin desentonar nunca.

Su síntesis argumental nos devuelve a ámbitos conocidos, la infancia en Los Toldos, la muerte de ese padre que ni un apellido dejó y la decisión inquebrantable de tomar el tren y venir a Buenos Aires. Pero como el narrador y personaje  Rodolfo Walsh es un testigo privilegiado de lo ocurrido, los fragmentos se unen y encajan perfectamente aún cuando su orden cronológico se vea alterado. Y aquí reside otro acierto del film. Porque pasa de 1926 a 1976 cuando los militares se encontraron de nuevo con el cadáver de Evita y tuvieron que volver a decidir su destino en una suerte de tensión entre la vida y la muerte que tiene un hilo conductor, la persistencia. Si lo habían robado, vejado y ocultado en el 57 por qué no lo harían de nuevo. Exactamente un año después desaparecerían a Rodolfo Walsh que como personaje sabe muy bien de qué se trata la barbarie de esas bestias. “Hay un fusilado que vive”, le habían dicho en 1956.

Los puntos de inflexión se dan en distintas secuencias como en 1945 cuando parece que todo comienza y la huelga  deriva en el grito por todos conocido: “Queremos a Perón” y el narrador dice de manera contundente observando a los miles de la plaza: “era el subsuelo de la patria sublevado”.

En distintos tramos la voz de Eva en sus discursos ya cristalizados en la memoria colectiva de su pueblo peronista aparece para reforzar esas imágenes que desde la animación  muestran, icónicos, a oligarcas y obreros, el enojo y la tristeza, la gloria y la muerte. Y los cuervos que Favio usó magistralmente en Perón, Sinfonía del Sentimiento sobrevuelan siempre agazapados para dar su zarpazo. Buitres de ayer, de hoy y de siempre. Porque el Peronismo es, fue y será un movimiento amenazado de muerte por poderes que cambian de mano pero tienen un denominador común: el odio hacia la otredad. Ese magma, a veces informe, en el que se mezclan la derecha y la izquierda adjudicándose una pertenencia, en el que la disidencia deja paso, a veces, a la conspiración sangrienta,  tiene una bandera a la victoria, Evita. Eva de la Argentina. Nadie está a salvo de su influjo, aunque sea para hacerse el popular y días después reprimir a un militante barrial. Ella no murió, pasó a la inmortalidad ha dicho Martín Kohan y esa cuestión en torno a lo sublime de la persona devenida en mito ha servido para fines diversos.

Esa Eva que el enajenado Coronel Moori Koenig quiso para sí, la que le fue arrebatada, la que fue enterrada con otro nombre en Milán, que fue devuelta y ahora yace en Recoleta bajo un pesado bloque de acero como ordenó la dictadura más nefasta de la noche oscura de la Patria. La misma que trabajaba muchas horas para darle a sus descamisados, sus grasitas, como ella los llamaba, tiene en el film de Seoane una estatura que por su factura la acerca a todos, como ella quería, porque el mismo montaje del film le otorga esa pluralidad.

La exhibición de Eva de la Argentina, a partir del 13 de octubre, sin dudas ocasionará más debates de esos que tan saludablemente en muchos casos vienen teniendo los que retornados a la militancia, encontraron una grieta de participación y dejaron el terror de otras generaciones detrás.

Pero la historia de Esa Mujer da un paso más, ya que Walsh se enuncia como desaparecido y el dilema de los cuerpos en la Argentina retoma una significancia nueva. ¿Qué pasa aquí con los cuerpos? ¿Qué perversión fatal nos azota desde tiempos remotos? No lo sé, pero en este film señalando que su cuerpo aún no fue hallado,  hay un desaparecido que habla.


Ficha Artística/Técnica:

Eva de la Argentina

Producción: Azpeitia Cine, Illusion Studios
Formato: Animación
Calificación: ATP
Duración: 70 minutos
Dirección: María Seoane
Productor Ejecutivo: Rolo Azpeitia
Basado en ilustraciones del maestro: Francisco Solano López
Guión: María Seoane, Carlos Castro y Graciela Maglie
Música: Gustavo Santaolalla
Productor General: Rolo Azpeitia
Productor: José Luis Mazza
Director de Producción: Carlos Castro
Productora Ejecutiva de Animación: Laura Rodriguez
Director de Animación: Marcelo Del Castillo
Asesor de Legales de Producción: Fernando Rizzi
Sonido: Nicolás Volonte
Edición: Lucas Barriaga
Asist. Producción Ejecutiva: Nicolás Lovarvo
Productores Asociados: Creando Cine SRL, Sol Producción, Victor Santa María
Con el apoyo de: Fundación Banco Nación 

Estreno en Buenos Aires: Jueves 20 de octubre de 2011

María Seoane:
La historia de Eva Perón fue contada de acuerdo con los registros  documentales sobrevivientes. Sin embargo, la historia no registrada en imágenes sino en textos puede ser reconstruida con todo el poder de la imagen animada. Se incorpora así, por primera vez, la posibilidad de iluminar detalles de esa historia que estaban vedados en otros soportes.

Se utiliza la animación porque la ficción narrativa permite introducir el arte de la metáfora y de los sentidos –color, movimiento, texturas– en una historia caracterizada por la pasión, el secreto, la resistencia, la lucha, la solidaridad, el odio, el amor y el poder.

La elección de Rodolfo Walsh como narrador ficcional es al mismo tiempo un homenaje a él como creador y obsesivo develador de historias escondidas por el poder. La construcción de Eva– con sus audios originales pero también con el despliegue imaginario de sus deseos y pasiones– es lo que hace original esta manera de acceder al racconto histórico. 

Este es y será un film original y cuyo destino es llegar a todos los confines y sectores de la Argentina y el mundo. 

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