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música » nota

| Publicado el 08 de noviembre de 2011 a las 02:43 hs.

Desafiando al rito,Tonolec Acústico en el CAFF

El dúo desafía los estilos, se aleja por momentos de los sintetizadores pero nunca abandona lo autóctono.

 por Javier Ferreyra

Después de una excelente respuesta por parte del público y de completar todas las fechas de Octubre con un lleno total, Tonolec vuelve a repetir su ciclo de los jueves en el Club Atlético Fernandez Fierro (Sánchez de Bustamante 764) a las 21.30 presentando su primer DVD: “Tonolec acústico”

En cualquier previa en el CAFF es camino obligado la cola para ir a comprar algo para tomar y comer, ahí fue el primer acercamiento con la lista de temas pegada en el escenario que podíamos espiar en los momentos en que la gente no avanzaba y el gato se dignaba a cambiar de lugar de reposo. La noche pintaba bien.

La canción que rompió el hielo fue Que he sacado con quererte de Violeta Parra y la siguió casi sin pausa Zamba del adiós. La primera, a un amor que se fue y la segunda a otro que volvió, pero en ambos casos a un amor que ya no existe. Ahora sí, ovación, y Buenas noches, muchas gracias por venir en boca de Charo Bogarín, la cantante que nos hizo saber que canta lo que canta porque quiere, lo siente y le gusta, ya con creces supo demostrar que puede elegir el repertorio que quiera y moverse con comodidad.

Si bien en esta nueva etapa, Tonolec se presenta en formato acústico, solo se alejan momentáneamente de los sintetizadores, los caminos transitados por el lenguaje autóctono siguen intactos. El rito fue lo primero que se escuchó esa noche en lengua Qom, seguido por La cazadora y “Techo de paja” (con una intro en el piano que pareció una pequeña reminiscencia a “Clocks” de Coldplay), y si bien es cierto que por momentos puede dispersar un poco, no hay que dejar de lado y reconocer que en la ciudad arrabalera por excelencia, en el barrio del zorzal y en la casa de una orquesta típicamente tanguera, se escuchen canciones en lenguas nativas.

En Baila, baila, el percusionista Lucas Helguero demostró que se puede tocar folclore, y acústico, haciendo recordar al mítico baterista de Metallica Lars Ullrich o tierra adentro, al gran Marcelo Araujo. Es solo una cuestión de actitud.

Entre canciones propias y ajenas, Charo recordó la historia familiar (su padre era un militante peronista de las ligas agrarias de Formosa y es uno de los 30.000 desaparecidos) y le dedicó Llora tus penas a su madre y a todas las mujeres: somos mujeres fortalezas. La primera sorpresa de la noche fue el tema de León Gieco y Luis Gurevich Cinco siglos igual cantado en lengua Qom demostrando que algunos covers tienen sentido; si para ellos los pueblos originarios era esa canción, como ellos merecía ser cantada. La segunda gran sorpresa fue un breve, pero efectivo, pasaje de La pollera amarilla de Gladys “La Bomba” Tucumana: la cumbia es un género hermoso que hay que rescatar dijo Bogarín (¿se animarán a dar ese paso?).

La primer despedida fue de la mano del primer hit del dúo, Indio Toba (con letra de Félix Luna y música de Ariel Ramírez), pero para los que fuimos a comprar empanadas antes del show, sabíamos que la cosa seguía un poquito más: Duerme negrito, Mi caballito y Canción de cuna fueron los últimos tres temas con los que se despidieron, ahora sí, hasta el próximo jueves.

Para los que no tuvieron la posibilidad de ver a la banda anteriormente (lo de dúo ya les queda chico), este formato es una buena manera de empezar: a Charo Bogarín se la ve dominando el escenario como a pocas y con una variedad instrumental que asombra, y haber dejado de lado los sintetizadores por un tiempo también le sienta muy bien a su compañero Diego Pérez que logra sacarle más brillo a su piano y su guitarra. La idea fue cambiar un poco y seguir juntando lo que conocíamos como “paralelas”, primero fue lo nativo con lo electrónico, esta noche le dieron permiso a la cumbia, pero el sello es el mismo, Tonolec nunca deja de sonar como Tonolec.