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música » nota

| Publicado el 08 de noviembre de 2010 a las 20:29 hs.

Eleonora Cassano

Presentada por la Fundación Julio Bocca realizará funciones extraordinarias de Tango de burdel, salón y calle, en Buenos Aires y en Rosario.

Luego de una exitosa gira con localidades agotadas  en varias ciudades de España incluída Madrid, y varias funciones en  Turquía y en Roma a lleno completo, Eleonora Cassano realizará cuatro funciones extraordinarias en el Teatro Maipo de Buenos Aires y una presentación en el Teatro El Círculo de Rosario, con el espectáculo Tango de burdel, salón y calle, acompañada como siempre por Ballet Argentino, la Orquesta China Cruel y la cantante Karina Levine

Tango de burdel, salón y calle tiene coreografía y puesta en escena de Ana María Stekelman sobre un guión de Elio Marchi, vestuario de Renata Schussheim y música original de Julián Vat  que también realizó los arreglos de otros conocidos tangos, valses y milongas que conforman el espectáculo,  en el que se cuenta la evolución de nuestra música popular desde sus comienzos en los arrabales portuarios, el paso obligado primero por los prostíbulos y luego por los grandes salones,  el nacimiento del tango canción, el salto a París y New York, y su lenta pero inexorable decadencia producto de la invasión de ritmos foráneos como el Rock y el Twist, para llegar finalmente a su consagración mundial de la mano de artistas y compositores de la talla de Astor Piazzolla

Estas funciones se llevarán a cabo los días martes 16 y 23 de Noviembre y 7 y 14 de Diciembre a las 20.30 hs. en el Teatro Maipo  y el  viernes 19 de Noviembre en El Círculo de Rosario a las 21.30 hs. 

Sinopsis:

Escena Uno: El nacimiento. -1860

En el Hotel de los Inmigrantes un grupo heterogéneo se entretiene escuchando sus distintos folklores y mientras intercambian parejas enseñan unos a otros la manera de bailar cada ritmo. Asi es como hombres y mujeres de distintas nacionalidades se entremezclan al sonido de mazurkas, tarantelas y pasodobles, hasta que la llegada de un acordeón introduce los primeros compases de una música nueva, extraña y sensual que hace inevitable el acercamiento de sus cuerpos. Esto provoca un estallido de celos en uno de los hombres y un desenlace violento, que sella para siempre el carácter a la vez pasional y melancólico de esta nueva danza que más tarde se llamará Tango.

Escena Dos: Los burdeles -1900/1920

Los prejuicios reinantes de esa época, hicieron que el tango fuera en sus comienzos bailado solamente entre hombres. Las mujeres decentes no podían participar de una danza considerada salvaje e inmoral, salvo en los burdeles donde el sensual acople de los cuerpos al bailar no era sino el preludio para fomentar fenomenalmente el negocio. En esa época aparecen recién los tangos cantados, que en la mayoría de sus letras hacían alusión a hijos arrepentidos y madres sufrientes, desengaños amorosos, ó a las mujeres que terminaban sus días trabajando en los prostíbulos, víctimas de un gigoló ó de su desmedida ambición de fama y dinero. También los prostíbulos eran los lugares indicados para que algún padre dejara en manos de la Madama la inciación sexual de sus hijos adolescentes.

Escena Tres: Los Salones. 1930

Para esa época, en salones de la Alta Sociedad reinaban el vals, el charleston y el foxtrot. Poco a poco, la juventud de Buenos Aires –que descubre en el tango un mundo de bohemia y rebeldía- comienza a imponer se ritmo en las grandes fiestas de las familias más poderosas de Argentina. Muchos de estos jóvenes, herederos de grandes fortunas y con la excusa de estudiar en Europa, dilapidaban el dinero en los cabarets parisinos y terminaban sus días empobrecidos y enfermos, en alguna pensión de Montmartre, sin la posibilidad de volver a su amada Buenos Aires. Y así como en Francia se adapta el ritmo del tango a la versión “Apache”, en Hollywood la estrella Rodolfo Valentino inmortaliza en la pantalla el estereotipo del “Latin Lover” como el apasionado e incansable amante de todas las mujeres.

Escena Cuatro: La decadencia. 1940/1970

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, y con el auge de nuevos ritmos extranjeros como el rock, el twist y la balada pop, el tango comienza a ser desplazado lentamente del gusto de los jóvenes argentinos, que cada vez se alejan más de esa música que ahora consideran nostalgiosa y anticuada. Las grandes orquestas ya no son negocio, y los compositores y poetas que hasta entonces habían cantado a Buenos Aires ungiéndola como La Reina del Plata, son confinados al ostracismo y su música condenada a desaparecer de la radio, la televisión y los salones de baile. Una época oscura comienza para el tango, obligando a los pocos cultores que aún le quedan a refugiarse en las escasas “salones de milonga” que subsisten en los barrios más alejados del centro.

Escena Cinco: El tango en las calles. 1980/2009

Cuando todo parecía perdido, los acordes inquietantes y geniales de un músico como Astor Piazzolla, que se atreve a modernizar su ritmo llevando la composición del tango a los más altos niveles de calidad imaginables, hacen que las nuevas generaciones vuelvan a identificarse con su ritmo y a imponerlo nuevamente en los sectores medios y altos de la Sociedad, aunque al principio deban luchar contra los detractores que consideran a esa música cualquier cosa menos “Tango”. El tango canción Balada para un Loco, y temas instrumentales como Invierno, Otoño, Primavera y Verano Porteño son oídos y admirados no sólo en Buenos Aires sino en el resto del mundo, y afianzan al Tango definitivamente. Más adelante, el tango electrónico seduce a los públicos de todas las latitudes y la necesidad de aprender a bailar esa danza casi ancestral, que aunque habiendo mutado de sonidos y estilo conserva toda su sensualidad, se vuelve imprescindible para gran parte de los amantes de su música. Y ya en pleno siglo XXI, el tango no sólo se vuelve a bailar en los modernos burdeles, en los grandes Salones, en las magnificas fiestas y en los más importantes Festivales Internacionales, sino también en medio de las calles de las grandes ciudades del mundo, entrelazando nuevamente los cuerpos de sus bailarines, igual que lo hicieron aquellos alegres y esperanzados inmigrantes que llegaron a este Nuevo Mundo a finales del siglo diecinueve.