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música » nota

| Publicado el 12 de febrero de 2014 a las 16:05 hs.

Anna Bolena, de Gaetano Donizetti

La obra del genial compositor de la era del Bel canto llega en marzo al Teatro Avenida presentada por Buenos Aires lírica.

La primera de las tres “Reinas de Donizetti” es a la vez la obra que cimentó la fama de su compositor. Título belcantístico de excepcionales valores musicales, Anna Bolena, basada en un hecho histórico, también se distingue como pocos por su calidad dramatúrgica.

Gaetano Donizetti: Anna Bolena (Milán, 1830)
Funciones:
viernes 21, martes 25, jueves 27 y sábado 29 de marzo a las 20.
Domingo 23 de marzo a las 18.

Teatro Avenida
Av. de Mayo 1222, Ciudad de Buenos Aires

Duración total aproximada: 3 horas 25 minutos

Dirección Musical: Rodolfo Fischer
Puesta en Escena: Pablo Maritano
Elenco: Macarena Valenzuela, Florencia Machado, Santiago Ballerini, Christian Peregrino, Luciana Mancini y elenco
Coro Buenos Aires Lírica y orquesta.

  

Si hay un compositor en particular que encarna los prejuicios con que se evalúa la música italiana de principios del siglo XIX, ese es Gaetano Donizetti. Sin embargo, la posteridad está poniendo las cosas en su justo lugar. Hoy podemos afirmar que  Donizetti, junto a Bellini y Rossini, es uno de los tres grandes compositores que han sostenido la respetabilidad de la era del bel canto con un legado que ha logrado instalarse en el Parnaso de la cultura occidental.

Como sus Lucia di Lammermoor, Lucrezia Borgia, Maria Stuarda y las comedias L’elisir d’amore, La fille du régiment y Don Pasquale, Anna Bolena puede muy bien pertenecer a ese canon donizettiano.

Nacido en Bergamo en 1797 en condiciones muy humildes, fue Donizetti un estudioso, un trabajador tenaz y un artista serio. Tuvo la fortuna de encontrar un gran maestro que reconoció su talento y lo instruyó durante diez años sin cobrarle un centavo: el alemán Johann Simon Mayr (1763-1845).

Una serie de óperas cómicas que compuso para el teatro de Nápoles llamaron la atención en el ambiente, lo cual dio lugar a una interesante comisión para el Teatro Carcano de Milán: Anna Bolena. A pesar de lo alcanzado hasta el momento, Donizetti no se conformó con aplicar a ese trabajo las mismas férreas fórmulas rossinianas que venía usando; no quiso someterse a la opera buffa para hacer un drama lírico e invirtió un enorme esfuerzo en romper el molde; con la ayuda de su distinguido libretista Felice Romani sacrificó arias cuando el drama exigía conjuntos, terminó con la tiranía de la forma recitativo-aria-cabaletta, se esmeró con la caracterización de los personajes y se preocupó más que lo habitual por la expresividad de la orquestación. El manuscrito, como ningún otro, muestra las huellas de la lucha.

El resultado valió la pena. Anna Bolena se estrenó el 26 de diciembre de 1830 y fue un éxito pocas veces visto: la carrera de Donizetti comenzó ese día. A partir de entonces y hasta que se instaló Verdi para disputarle el centro, Donizetti quedó establecido como el principal operista italiano.

En Anna Bolena suelen destacarse frecuentemente dos momentos muy famosos del segundo acto: la confrontación de Anna y Giovanna y, al final, la escena de la locura de Anna.

Recuperada para el repertorio recién por María Callas en 1957, Anna Bolena no es aún, a pesar de sus bellezas, una ópera de las más representadas (aunque se la suele nombrar frecuentemente como integrante de la “trilogía Tudor” de Donizetti, junto a Maria Stuarda y Roberto Devereux). Su enorme dificultad técnica conspira, sin duda, contra una mayor difusión. En el Teatro Colón de Buenos Aires se la vio por última vez en 1970 protagonizada por Elena Suliotis y Fiorenza Cossotto, con la dirección de Oliviero de Fabritiis.

La versión de Buenos Aires Lírica estará protagonizada por dos jóvenes estrellas: la chilena Macarena Valenzuela (Anna), ya conocida en Buenos Aires desde hace algún tiempo, que reside en Madrid, y la mezzo rosarina Florencia Machado (Giovanna) ganadora en 2012 del Concurso Internacional de Canto organizado por el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón. Debutará aquí una segunda cantante chilena, la mezzosoprano Luciana Mancini que desarrolla su carrera en Berlín (Smeton), el bajo Christian Peregrino (Enrico) y el ascendente tenor Santiago Ballerini (Percy). Completan el elenco el bajo Walter Schwarz (Rochefort) y el tenor Mauro Di Bert (Hervey).

La dirección musical estará a cargo de Rodolfo Fischer, director chileno-suizo que ya ha trabajado para Buenos Aires Lírica y que desarrolla una importante actividad internacional mientras que la puesta en escena pertenece al solicitado régisseur Pablo Maritano con el equipo conformado por Andrea Mercado (escenografía), Sofía Di Nunzio (vestuario) y José Luis Fiorruccio (iluminación).