Buscar

música » nota

| Publicado el 16 de mayo de 2014 a las 19:45 hs.

Santos Chillemi arrasó en Boris Club junto a Daniel Nakamurakare. Conversamos con él luego del show

Asistimos al show de Santos Chillemi en Boris Club y conversamos con este artista todo terreno sobre su música, su sociedad con Daniel Nakamurakare y su concepción de que la música es " imagee"

Por Santiago López Duque

s.lopezduque@gmail.com

Palabras, sonidos e imágenes con el Maestro

        

Acordes suenan desde temprano. Cortinas azul profundo se interponen entre la calle y la música. El tiempo es tirano cuando uno vive en Francia y el otro en Buenos Aires, pero los maestros aprovechan hasta los últimos minutos previos al show. El pianista Santos Chillemi y el contrabajista Daniel Nakamurakare ensayan los últimos compases del espectáculo que los reunirá sobre el escenario después de treinta y cuatro años de caminos distintos. Será en Boris Club, Gorriti 5568. Se corren las cortinas. El público, diverso, toma asiento. Luego de algún tiempo, el aplauso general anuncia a los instrumentistas tomando su lugar.

Santos Chillemi primero agradece. Nuestra presencia, la de su compañero -“alias Naka”, lo presenta- y luego de anunciar Volver como el primer tango de la noche, se sienta en el piano. Le sigue Mi Buenos Aires querido, dejándonos adivinar al género rioplatense como una de las fuertes improntas de lo que será el resto del show. Inmediatamente luego comienzan a reproducirse, sin pausa entre ellas, seis de las Nueve imágenes de Argentina: una chacarera, una estampa, un malambo, una milonga, Atardecer y Noche. Tras ellas, se destacan algunas composiciones del autor como El adiós o Eloquence, e interpretaciones de Ne me quitte pas, de Jacques Brel, Stolen Moments, de Oliver Nelson y El Choclo, tango ineludible del acervo criollo. El aclamado bis rememora a La Cumparsita, haciendo una síntesis de los géneros, los momentos y los climas que los hábiles músicos han sabido transitar a lo largo de la noche.

La música de Santos Chillemi representa. La profundidad del folclore, la viveza agresiva del tango y la exploración permanente del jazz se ponen al servicio de alguien que puede y sabe cómo abstraer y transportar a su público durante dos horas de espectáculo. El piano, ordenadamente caótico, recorrió las alteraciones con maestría, llenando de colores muy propios (del pianista, de Francia, de Argentina) las distintas músicas. El contrabajo, que tuvo que encontrarse consigo mismo pasados los primeros minutos de función, se mantuvo firme y preciso, acompañando a las teclas como si la amistad los uniera hace tiempo. El todo es música, pero también son imágenes. Por algunas de ellas, tuvimos la oportunidad de acercar preguntas al consagrado pianista.

 

Puesta en Escena- ¿Cómo es volver a tocar con Daniel Nakamurakare después de tanto tiempo? ¿Vuelven cosas de aquel momento o se reecontraron de manera distinta?


Santos Chillemi- Cuando te rencontrás con un amigo luego de mucho tiempo, te da la impresión de que a pesar de las canas el tiempo no transcurrió. En lo humano por supuesto que hay mezclas de aquellos tiempos y 34 años de experiencias distintas. Con respecto a lo musical, estoy seguro de que hubo una evolución de ambas partes lo cual repercute en la manera de tocar y de divertirse con la música. Yo creo que hoy nos podemos divertir mucho más.

 

PE- ¿De qué manera se dio la transición entre música clásica, jazz y música argentina? ¿Hay algo específico que haya surgido de allí o la fusión misma de géneros es la herramienta a destacar?

Santos Chillemi- La musica clásica la mamé de chico, pero un día descubrí el jazz y me volví loco. Quise aprender esa música cueste lo que cueste y abandoné por un tiempo el clásico. Luego comencé a darme cuenta que para continuar a evolucionar en el jazz debía mejorar mi técnica y entonces volví al clásico; durante años me prohibía de improvisar una sola nota. Luego volví al jazz con más armas y en 1981 me fui a Francia. Allá incursioné en el tango y el folklore y en 1985 edito mi primer disco en vinilo " Bs.As, je t'aime je te hais" (Buenos Aires te amo te odio) el cual fue muy bien recibido por la prensa y el público. En 1992 viajé a Nueva York para grabar con Edie Gomez y Peter Ersking.
 

PE- ¿Cómo es hacer esta música argentina en el exterior? ¿Cómo reciben los oídos del público una música con tantos afluentes? ¿Y volver y hacerla acá?

Santos Chillemi-  Allá los oídos están ávidos de lenguajes nuevos y me doy cuenta que felizmente aquí también. Allá me dicen siempre que mi música es "imagee" (llena de imágenes), pienso que aquí son historias comunes con los argentinos. Historias que nos unen y que nos desunen pero unidas por un denominador común que es el amor.
 

PE- Nueve imágenes de Argentina es una obra de referencia. ¿Qué puede decir su creador al respecto?

Santos Chillemi- Un día me dí cuenta que toda la música que yo hacía la podía tocar solamente yo, porque había un 50% de escrito y otro tanto de improvisado. Entonces decidí escribir de una manera que pueda ser interpretada por todo el mundo y comprendida por los músicos clásicos. Ediciones Lemoine me publicó dos libros de partituras donde estan "Neuf images d'Argentine" seguidas de "Cuatro homenages" (La Satinienne, La Ravelienne, La Debusyenne et la Bartokienne) y el segundo libro " Huite images d'enfants" seguido de "Trois morceau sans drapeau" (Tres piezas sin bandera). Para mi gran sorpresa esa música es estudiada en algunos conservatorios. Estas partituras están acompañadas del CD.


PE- ¿Cómo sigue el camino del maestro? ¿Cuáles son los pasos futuros?
 

Santos Chillemi- Los pasos del futuro se van determinando y concibiendo poco a poco. Por el momento quisiera grabar las imágenes de Argentina en Argentina y con músicos argentinos el año que viene. Daniel sera uno de mis cómplices. Este sera mi primer disco grabado aquí.

Acaso la música de Santos Chillemi sea incidental. Aquella que crea una atmósfera particular, presentan momentos, cierran otros, y mantienen al escucha atento a lo que sucede. Sin embargo, la palabra encierra cierto componente aleatorio e inesperado, que no es lo que el autor nos propone. En su música, los recursos y los momentos son conscientes de si mismos, llevando al escucha por aquellos caminos que se atreva a recorrer. Presentándole una música llena de imágenes. Imagee.