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música » nota

| Publicado el 26 de septiembre de 2014 a las 15:47 hs.

Bernardo Monk en el Club Atlético Fernández Fierro

Con la presentación de "A toda Orquesta" y el acompañamiento de virtuosos, Bernardo Monk brindó una noche de música excelente.

Por Santiago López Duque

Las puertas del Club Atlético Fernández Fierro se abren una vez más y nos reciben con la promesa de algo distinto. Nos vamos a enterar luego que será la primera vez que un saxo lidera una orquesta típica, pero ya podemos sospechar que Bernardo Monk es un jugador diferente al resto. Y bastan algunos acordes para darnos cuenta que sabe a lo que juega. Sube al escenario luego de que algunos de sus alumnos de ensamble de tango del IUNA interpreten arreglos suyos de distintas obras icónicas. Aparece sin su instrumento pero acompañado por un guitarrista. Saluda y anticipa lo que está por suceder: la presentación de A toda orquesta, su último disco, pero también aclara que abrirá el show con algunos temas de Tango, pasión de multitudes, un disco fundamentalmente a guitarra y voz en el que rinde homenaje a la música rioplatense y el buen fútbol. Suenan Futbolero de ley, Te tiro un centro y Rolinga, que transforman al auditorio en una popular llena de alegría. Hay un nuevo intervalo protagonizado por el ensamble de alumnos, que se aventuran a arreglos menos tradicionales y un clima más denso. Dan tiempo al saxofonista a cambiarse la camiseta de La Selección por un atuendo más formal y volver a salir, ahora sí, con todo el equipo.

Guillermo Rubino, Juan Bringas y Damián González Gantes en violines, Clara Nardozza en viola, Paula Pomeraniec en cello. Daniel Ruggiero, Ramiro Boero y Nicolás Enrich en bandoneones. Abel Rogantini en piano y Pablo Motta en contrabajo. Diez y el capitán. Monk los presenta a todos por partes, contando brevemente su historia con cada uno. Es música en vivo, pero también un espectáculo lleno de relatos, anécdotas, y un clima solemne pero familiar como el tango mismo. Suenan casi en el mismo orden (sic) todos los temas del disco, con alguna que otra inclusión de obras anteriores. No puede decirse nada de ninguno de los músicos sin que sea necesario escucharlos para comprender la calidad de su manejo de las distintas variantes del tango y aledaños, pero hay que destacar a la sección rítmica: el contrabajo y el piano fueron los que más se aventuraron a contribuir a la fusión con el costado más jazzístico del compositor.

—No les va a costar imaginar que con el saxo vengo del palo del jazz —advierte, y es entonces cuando interpreta Pentatónico, la obra más disímil de la otras y un acertado intento de combinar la escala del mismo nombre con la música del Río de la Plata.

Bernardo Monk explora el tango. Domina sus posibilidades técnicas y aprovecha sus virtudes expresivas. Sabe que es un género que nos ha dado una identidad fundamental, pero apuesta a que está lejos de agotarse. Hablando sobre el presente del género, disparó contra la prensa más conservadora, que alguna vez ha catalogado al nuevo tango como falto de letras y melodías. —Si me lo permiten —silencio de oficio —estamos ante una nueva época dorada del tango. Acá se están haciendo cosas muy importantes para la música —no negocia, y señala a sus compañeros.

—Tenemos que dejar de pasar el gol de Maradona a los ingleses, porque un día lo va a errar. O seguir pasando el último de Higuaín, a ver si lo mete.

 

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