Buscar

música » nota

Críticas | Publicado el 19 de mayo de 2017 a las 13:35 hs.

LA ORQUESTONGA: un viaje musical vertiginoso

Con una impronta festiva y en un ambiente tan propicio como el de La Trastienda (Balcarce 460), la presentación del primer disco de La Orquestonga, ?Un día de estos? se convirtió en una verdadera celebración.

Por Laura Gómez

 

La noche del bautismo y debut oficial para esta formación, compuesta por miembros de Argentina, Uruguay, Cuba y España, se caracterizó por la diversidad de ritmos y estilos que, sin embargo, supo eludir con destreza el mejunje amorfo que a veces invade aquellos escenarios donde artistas mediocres se jactan de su heterogeneidad musical.

Ciertamente es preferible manejar un único género muy bien antes que hacer desastres en mil y un estilos. Por fortuna este no fue el caso de La Orquestonga. Juan Bonaudi (voz y percusión), oriundo de Uruguay, supo adueñarse con gran carisma de la escena; presentó cada tema con una introducción humorística y desató sonoras carcajadas entre algunos miembros del público. Este hábil manejo del ejercicio interactivo, con todo, no opacó para nada su labor vocal: con gran ductilidad para los pasajes desde climas festivos a otros más melosos e incluso melancólicos, su voz marcó el tono justo para cada momento musical.

Ninguno de sus compañeros se quedó atrás: Lolo Micucci (piano y coros) es sin dudas un integrante a destacar. Con extraordinarios solos y una gran capacidad para secundar al líder oriental en su performance introductoria, Micucci se lució no sólo musical sino también escénicamente. Al ver las dinámicas características de esta banda, la química entre sus miembros y esa fluida interacción con el público, nadie sospecharía que se trata de una formación reciente: La Orquestonga cosecha fans en distintos escenarios del país hace tan sólo un año, este es su primer disco y la noche del sábado 6 de mayo significó su arribo oficial a la ciudad de Buenos Aires.

Con un repertorio propio de gran calidad, La Orquestonga deriva por paisajes musicales de lo más heterogéneos. Ellos mismos han definido sus shows como una verdadera fiesta danzante “llena de vitaminas”: vitamina C (cumbia y candombe para dejarse de locas pasiones); vitamina R (rock y reggae en dosis justas para no olvidar cómo era); vitamina CH (cha cha cha para liberar endorfinas y destapar arterias estresadas); vitamina B (bossa y bolero para reducir penas de amor); y vitamina TM (tango, milonga y murga para descontracturar el hueserío empastado).

La mayoría de los temas han sido compuestos por Bonaudi y otros tantos por Micucci, con colaboraciones ocasionales del resto de los integrantes. Los motivos de esas canciones van desde el amor (eterna cuestión que figura en buena parte del listado) hasta esas pequeñas costumbres socialmente compartidas que han atravesado generaciones enteras (por ejemplo, almorzar viendo El Zorro).

En este recorrido variopinto, la canción se hace una con la diversión. Licuadora cerebral nos propone una figura de época: los “mirones compulsivos” de series que no dejan nada sin mirar; Cocotero nos cuenta la historia de un amor prohibido a lo Romeo y Julieta aunque, claro, en clave humorística; Calle con besos recorre las proverbiales comparaciones (¿y por qué no conexiones?) entre dos ciudades míticas: Montevideo y Buenos Aires.

 

“Si en Montevideo sale el sol, en Buenos Aires no llueve

Si en Montevideo hablan de amor, en Buenos Aires no duermen

Si en Montevideo hay un tambor, en Buenos Aires hay fuelle

Si en Montevideo gritan gol, en Buenos Aires se siente”

 

Y esas conexiones no sólo se evidenciaron sobre el escenario sino también debajo; entre el público se podía rastrear a uno de los más ilustres uruguayos residentes en Argentina: nada más y nada menos que Víctor Hugo Morales, vitoreado y celebrado efusivamente por los presentes. El final fue acercándose al compás de una excelente reversión de Los Mareados, que puso atodos de pie entre ritmos efervescentes, melodías pegadizas y danzas enérgicas; para la gran mayoría fue imposible dejar sus cuerpos inmóviles ante tanta fiesta. Muchos se quedaron afuera de La Trastienda, pero tendrán otra oportunidad el sábado 10 de junio a las 21 hs. en Boris Club (Gorriti 5568).

La guitarra de Fede Elías, la batería de Roges Bas (España), las trompetas de Miguel Ángel Tallarita e Iván Carrera, el trombón de Fernando Albareda, el saxo de Sergio Colombo, el bajo de Horacio Salerno, la percusión de Jansel Torres (Cuba) y el acordeón de Lucas Guzmán completan este fogón musical al que, sin dudas, vale la pena acercarse.

 

 

La Orquestonga

 

Juan Bonaudi //voz y percusión, composición

Lolo Micucci //piano, arreglos y coros

Roger Bas //batería y coros

Fede Elías //guitarra y coros

Horacio Salerno //bajo

Miguel Angel Tallarita // trompeta 

Sergio Colombo //saxo

Fernando Albareda  //trombón

Iván Carrera //trompeta

Jansel Torres //percusión

Lucas Guzmán //acordeón

Publicidad