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música » nota

| Publicado el 11 de abril de 2011 a las 21:09 hs.

Ernesto Jodos brilló en Club Boris

El maestro se presentó con su trío en el reducto de jazz de Palermo para seguir mostrando un jazz que conmueve aquí, allá y en todas partes

por Mariano Pingitore
mpingitore@puestaenescena.com.ar

Ernesto Jodos se presentó el pasado 18 de Marzo en Boris Club de Jazz junto a uno de sus tríos (con el contrabajista Crístian Bórtoli y el baterista Leandro Ruggeri). La presentación hizo gala de un gran cuidado de la estética y la ya conocida maestría en la improvisación del pianista.

Definitivamente, en materia musical, lo que mejor hacemos los argentinos es Jazz. Puede tener que ver con la adaptabilidad del género, quizás. El trío presenta el primer tema, Un camino en el sueño, y ya se puede ver que la música va a tener una direccionalidad hacia el intimismo y la belleza. Llevadas por el camino correcto, las notas se despliegan de cada uno de los músicos y se reúnen en el cénit, para dejarse caer una a una en un fade out majestuoso. Sigue ll#6 donde se evidencia que el Jazz contemporáneo tiene algo de misterio, algo de mística. De la batería surgen nuevos sonidos, el contrabajo se muestra regular y Jodos encarna a un Cecil Taylor, tal vez, en un toque más percusivo y vanguardista. Hay determinadas cosas que uno siente cuando se sienta a escuchar un espectáculo musical. Si el oído no está muy entrenado, la sensación rítmica de pulso y acento no aparece en esta noche hasta bien entrada la tercera composición, donde aparecen algunos ritmos latinos, regados de segmentos polirrítmicos y ostinatos. Podría pensarse que hay un cierto elitismo en éste género, que precisa de un oído entrenado para captar determinados elementos musicales, pero no lo es. Jodos tiene una forma de hacer música, de mostrar los procesos melódicos que es muy didáctica. Una divulgación científica musical, podría decirse.

El famoso swing aparece al fin en el cuarto tema (four by five, del excelente Mccoy Tyner), donde se ve en el pianista una gran autonomía de sus manos. La izquierda y la derecha de Jodos parecen tener dos almas separadas avocadas a dos roles muy específicos pero muy distintos. Para el momento en el que Carlos Casazza es invitado a unirse a la fiesta con su guitarra y tocar su composición Wu Vals, entre los oyentes ya se ha generado una sensación de complicidad con lo que está pasando sobre el escenario. El ahora cuarteto nos pasea por cada rincón del Jazz y por muchos recintos de otros géneros. El show termina con otra composición de Jodos, esta vez en 7/4 (un compás bastante atípico, donde sólo unos pocos incursionan y todavía menos salen tan airosos como este trío). La presentación ha sido más corta que otras que hemos visto en el mismo lugar, pero poco importa. La música es tan clara y concisa que para el momento en el que estamos levantándonos de nuestros lugares el mensaje ya ha decantado en nuestros cerebros. Cuando se tiene un gran respeto por las raíces y una incansable voluntad de innovar, los resultados son impredecibles y sorprendentes. Y esas son dos cualidades que embellecen al Jazz. 


Crítica correspondiente al show del 18 de marzo de Ernesto Jodos Trío en
Boris Club de Jazz
Gorriti 5568, Palermo Hollywood, Ciudad de Buenos Aires
http://www.borisclub.com.ar/ 
 

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