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música » nota

| Publicado el 24 de junio de 2011 a las 01:51 hs.

Gustavo Giles en Boris. "El maestro no se presenta".

Gustavo Giles hizo estallar el Boris acompañado de una formación de excelencia y disfrutamos de su música a pleno.

Por Santiago López Duque

slopezduque@puestaenescena.com.ar

Gustavo Giles se subió al escenario de Boris el pasado 15 de junio. Acompañado por Oscar Dionisi y Osvaldo Camacho en guitarras, Carlos Madariaga en bajo y el joven y sorprendente Mariano Sansi en Batería, fue el “Selección Group” (acentuando en la mezcla anglo hispana) el que atacó el silencio del lugar con “Ewf”, primer tema de la noche y del disco. A él le siguió “El bocho”, que, como su predecesor, posee una energía rockera que sorprendió al público. Los temas que siguieron fueron “No todo está tan mal” y “Puedo continuar” (en la misma línea intensa, aunque cada vez más melódica) para luego bajar las revoluciones con la interpretación de “El sonido de tu corazón” (una balada muy jazzera) y de “Sweet Thing”, para la cual Giles invitó a Alejandra Sosa a prestar su voz. Tras bajarse el resto de los músicos del escenario, el protagonista demostró el por qué de su nombre en las pancartas haciendo sonar su bajo en solitario, haciendo gala de sus soberbias habilidades técnicas y tacto melódico. Fue “Come Together”, de los cuatro de Liverpool, la que re-unió a los músicos en el escenario, que luego hicieron sonar “Tomo I” y cerraron con “Ritmo Para todos”. 

El sonido del Selección Group podría describirse como duro. Pero esto no debe tomarse como una calificación negativa. De guitarras de corte rockero y filoso, con dos bajos en vez del uno tradicional, y una batería por momentos furiosa pero no por eso imprecisa, poseen una potencia difícil de conseguir. Sobre todo con ese nivel de expresividad. De pasajes abruptos entre secciones de las diferentes composiciones, el espectador está constantemente abstraído por lo que suena. Lamentablemente, el show contó con cierta falencia de sonido en cuanto a la voz de Alejandra Sosa en un momento, pero fue resuelto con profesionalismo (y cierto grado de sorpresa) por los músicos. Asimismo Giles es muy cuidadoso con respecto a sus compañeros. Está constantemente elogiándolos y presentándolos, y fue Sosa quién lo anunció a él con la frase que le da título a esta nota. Es muy familiar con su público, lo que genera un clima óptimo y lo aleja del ocasional elitismo que se puede presentar en géneros como el que interpreta.

Sin embargo, hay algo que remarcar del show, y es el nivel de asistencia. Era evidente que la mayoría de los espectadores estaban relacionados con el quinteto de forma personal y eso le juega en contra a cualquier músico. Gustavo Giles ofrece un nivel que debería ser apreciado por la mayor cantidad de espectadores que el recinto en el que se presente pueda soportar, ya que todas las notas y silencios que sonaron (y no) aquella noche merecieron la pena. Giles brinda un espectáculo digno de ver y por tanto, digno de recomendar.

Boris Club de Jazz

Gorriti 5568, Palermo Hollywood,

Capital Federal, Buenos Aires

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