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música » nota

| Publicado el 10 de julio de 2011 a las 03:29 hs.

Facundo Cabral: Nos quitaron al hombre de todas partes

Facundo cabral ya no está y nada que digamos podrá menguar lo bárbaro de sus matadores. Sólo recordarlo y no despedirlo porque los poetas no se van jamás

por Teresa Gatto

En un episodio confuso, que no terminará de generar indignación y dolor por mucho tiempo, el cantautor Facundo Cabral fue asesinado en  Guatemala cuando se trasladaba a un  aeropuerto a fin de continuar con su gira centroamericana. Algunas fuentes señalan que fue por error.  En las películas de Hollywood llaman a estos sucesos  “daños colaterales”. Nosotros los latinoamericanos sabemos que es sólo barbarie. Violencia engendrada de manera primigenia cuando el conquistador arribó al continente  y que se expande desde entonces y arrasa muchas vidas, aunque tome formas y reivindique causas que nunca podrán justificarla.

Justamente la de Facundo Cabral era una vida que libraba batalla segundo a segundo, porque su salud nunca le dio tregua pero el chico abandonado por su padre de niño que supo de correccionales y de una vida nueva era capaz de librar esa y todas las batallas, salvo la que lo hizo encontrarse con su destino sudamericano.

La aporía es tan tremenda que da escalofríos mencionar que un par de sicarios por equivocación o no, segaron la vida de un poeta y trovador que le cantó a la paz y a la esperanza siempre. La tremenda paradoja supone que quién fuera  autor de versos libres pero de una condensación monumental de amor y bondad, haya sido balaceado de manera salvaje.

Ya no importan las disculpas, ni los mensajes de condolencias, ni ninguna otra muestra de buena voluntad que Guatemala tenga hacia nosotros, porque es necesario decirlo: Facundo decía “no soy  de aquí ni  soy de allá”, entonces pudo haber sido en cualquier parte. Lo que no tiene nombre, lo que no encuentra razón ni palabra es la muerte, su muerte, como emblema de tantas otras.

A estas horas la mezquindad ruinosa de algunos periódicos que especulan con los resultados de los comicios en la Ciudad de Buenos Aires, omiten de su portada esta noticia. No nos sorprende, la paz no paga, el amor no paga, Cabral no tranzó nunca con nadie, ni siquiera con los sicarios que esta madrugada le quitaron la vida que tanto le costaba cada día porque sus poemas perdurarán en el amor de sus seguidores que lloran hoy y lo harán mañana también porque Facundo ya se les hacía inmortal. Por eso y para no ser oportunistas, sólo un poema y una canción que serán, para siempre, el himno de todos los que lo amaron aquí y allá.

Hasta Siempre Facundo Cabral y que el Dios en el que creías te acune en su infinita tibieza.