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música » nota

| Publicado el 15 de octubre de 2011 a las 18:01 hs.

Conversamos con Iñaki Urlezaga

Antes de sus presentaciones en Córdoba y Buenos aires, el maravilloso artista nos habla de "El Cascanueces" de Chaikovski, que lo tendrá como coreógrafo, director y bailarín.

Por Carlos Folias

En las históricas instalaciones del Club del Progreso, ubicado en Sarmiento 1334 de la Ciudad de Buenos Aires, a cuyas autoridades agradecemos la calida atención recibida, conversamos con Iñaki Urlezaga(*) ante el próximo estreno de El Cascanueces.

Las maravillosas melodías del ballet de Chaikovski contarán con la coreografía, puesta en escena y dirección general del consagrado bailarín argentino, quién además desempeñará su rol protagónico junto a Eliana Figueroa en las próximas presentaciones en Córdoba y Buenos Aires, acompañados por 60 bailarines del Ballet Concierto con la dirección artística de Lilian Giovine y la Orquesta Académica de Buenos Aires bajo la dirección de Carlos Calleja

Esta nueva puesta, recordemos que Iñaki realizó El Cascanueces como coreógrafo en el 2008 en el Teatro Argentino, también lo tendrá como bailarín. 

“La coreografía es mía, no tiene nada que ver con puestas anteriores pero sí tiene la similitud cronológica de la forma, el tiempo y el espacio de la obra”

Puesta en Escena- Esta puesta será diferente...

Iñaki Urlezaga- No, no es diferente. La puesta es convencional, tal vez la única mínima diferencia por criterios estéticos sea que no es un cuento tan infantil sino más balletístico con una impronta más de danza que de cuento. Es más un gran ballet que una gran novela, pero después es tal cual como pudo haberse creado en aquel momento nada más que con un lenguaje un poco más actual porque son ciento cincuenta años después.  

Es una obra que estoy revicionando porque la hice una vez en La Plata en el año 2008 y ahora en este año estoy adaptándome. En aquel momento la dirigí pero no la bailé y siempre hay alguna nueva mirada, algo espontáneo, novedoso. Tanto Eliana como yo no lo hemos bailado así que hay que adaptarse. Tenía ganas de bailarla, es un gran ballet para hacer. Es un lindo desafío desde lo artístico como bailarín y además como coreógrafo pudiéndole expresar mis ideas y mi estética al público.

P.E.- Luego de haber dirigido esta obra en el 2008, en esta ocasión no solo haces la puesta en general sino que además bailás, ¿como vivís ese proceso?

I.U.- Este es el momento de darle la atención como director a la gente, cuando se ha absorbido todo lo que hay para absorber ahí es el momento en que empiezo a delegar hacia otros y a ocuparme un poco más de mí, pero este es el momento en que la gente más me necesita a mí. Cuando el chico crece y anda solo entonces puedo ocuparme de mí. 

Es un gran desafío el dirigir a 60 bailarines y además bailar tratándose de un clásico pero también hay un gran equipo detrás, el escenógrafo, el vestuarista, el iluminador, toda mi producción que se encarga de difundirlo y hacerlo realidad. Cada uno hace su trabajo y hay presiones desde todo punto de vista. Desde que salgo al escenario ya soy analizado como bailarín, como coreógrafo, como director, como todo... pero uno ya sabe que va a ser así.

Por eso ahora está el objetivo de que la gente entienda bien lo que quiero y busco y después cada cual en el escenario, tanto ella como yo, hacemos lo mejor posible. Una vez que se abre el telón ya está todo dicho.

Trato de seguir luchando un poco más allá de lo que hubo. Todos los que hacemos ballet bailamos obras que son magistralmente hermosas pero que tienen 150 o 200 años y que es bueno cada tanto si uno tiene una idea y una estética aportar su visión. Creo que sin desfigurar lo que existe uno puede ayudar a que revisionando ciertas actitudes desde lo académico pueda seguir actualizándose sino van a ser obras de museo y no tienen ningún valor atractivo para quienes vengan después. 

La actualidad del Ballet es muy pobre. Las figuras nuevas se van acabando y creo que un teatro tiene que estar vivo siempre con los artistas adentro, si los artistas no están es solo una cáscara. 

P.E.- En los últimos años hay un auge de todo lo que es teatro y música pero en el caso del ballet y la ópera son géneros que cuesta más montarlos, además de lo que mencionás de la falta de figuras que para que existan tiene que haber un pasado de preparación y de inversión no solo del ámbito privado sino también del público. Por otro lado a lo clásico hay que apoyarlo desde nuevas estéticas...

I.U.- Es muy difícil montar un clásico.

P.E.- ¿Creés que hay una presión del público para ver siempre lo mismo, una tendencia a resistir los cambios?

I.U.- Eso siempre va a ocurrir. Lo desconocido siempre genera miedo en la gente y a veces el rechazo es por el no entendimiento o por el miedo que le genera lo nuevo que ve, es natural en la danza como en cualquier experiencia que uno viva. Lo bueno de uno está en jugársela. Ahora, tengo ganas de hacer un clásico y hace años que no bailo un clásico en Buenos Aires y tal vez me ponga más nervioso bailar un clásico que todo lo nuevo que haya estrenado, tal vez como la gente lo desconoce no me sienta tan juzgado. Por ahí en obras como éstas que son más conocidas van a tener una expectativa mucho más amplia. 

P.E.- Lo bueno es que al conocer la historia y al haber visto tal vez otras representaciones, uno va dispuesto a ver que pasa hoy con esta nueva puesta.

I.U.- Sí, también lo bueno es que con los años uno va haciendo un camino entonces ya la gente te conoce y es un nuevo espectáculo más en mi vida artística, no es que me están conociendo. Le podrá gustar o no. De hecho, nunca coreografié en Buenos Aires un ballet clásico, es el primero que van a ver mío entonces también es otra movida, otra estética, otra puesta, que la gente que me conoce como bailarín desconoce ese lado artístico mío. En este sentido, estoy tranquilo con el camino andado. Sé que dí y voy a dar lo mejor. Si se defrauda el público es por una cuestión estética y de gustos pero no de no compromiso, eso tiene que ver con una seguridad mía que cuenta a mi favor. 

P.E.- Luego de haber estado en tantos teatros emblemáticos del mundo es importante que tu espectáculo pueda llegar al público en general más allá de que la entrada seguramente no será barata.

I.U.- Lo que pasa es que no puede ser barata lamentablemente por una cuestión de inversiones. Si tuviera la posibilidad de trabajar en un lugar público donde el estado también fuera en parte amortizador de todo lo que implica contratar toda una orquesta, un ballet de sesenta personas, montar una producción y pagar el Teatro Ópera... ahí estaría dándole cultura al pueblo. Las entradas cuestan lo que me cobra el escenógrafo, el teatro... es muy difícil poder bajar los costos. El día en que todo esto esté subsidiado por alguien, que pueda ser real y no utopías artísticas como las que yo trato de soñar, ahí va a ser todo más fácil, para la sociedad también.

A mí me da mucho gusto poder llegar a Buenos Aires y estar dentro de la oferta cultural. Mientras más gente venga mayor diversidad va a haber. 

P.E.- Es por todos conocida tu capacidad técnica pero en tu interior, como actor, ¿como lo vivís en el escenario?

I.U.- Y ahora con los años mucho mejor, mucho más potente. Con los años aparece la verdad y eso es muy lindo poder transitarlo. No es siempre porque es traicionera y escurridiza pero de vez en cuando aparece. 

P.E.- La coreografía podríamos decir que es como el texto para el actor.

I.U- Sí, es el hablar. Es la forma de expresión, de mover las piernas, de articular los huesos. Sobre todo en las cosas que son más actuales que pueden ser más reales. Hablan tal vez del mismo personaje pero al tener un texto diferente es más personal y más humano, no es tan acartonado o tan rígido. Algo poco flexible deja de ser humano y entonces uno no lo puede tomar como propio y requiere una impostación muy grande. Cuando uno lo toma como más sencillo y real entonces se vuelve más “Iñaki”, más persona, y ahí es donde entra el placer. 

P.E.- Desde la actuación muchas veces se busca aprender el texto para luego “soltarlo” y fluir en el escenario con las características que se esperan del personaje.

I.U.- Es lo mismo. No todos lo hacen pero está bueno ver primero la obra, dejarla un tiempo y ver que es lo que pasa con ese texto luego. Si no hay ninguna similitud entre el personaje y uno... en algo hay que parecerse al personaje o atraer o poderlo realizar. Nunca voy a querer ser un asesino pero tiene que haber en mí algo violento... 

P.E.- Dentro tuyo seguro que hay características que le van al personaje.

I.U.- Sí, esa es la profesión. El actor es la transmutación de vida. Si uno tiene una vida muy primaria no puede actuar, no puede ponerse en la piel de nadie. 

P.E.- Poder enamorarse o enojarse desde el movimiento, con las herramientas del baile en el escenario debe ser fantástico.

I.U.- Sí, es muy lindo. El escenario es un lugar fascinante.

P.E.- ¿Como siguen tus actividades?

I.U.- Estaremos el 11, 12 y 13 de noviembre en Córdoba, luego el 23, 25 y 26 en Posadas y después en Buenos Aires a partir del 2 de diciembre y nos quedaremos hasta que se agoten las entradas, eso depende, como siempre, del público.


 

El Cascanueces
Ballet completo en dos actos.
Música: P. Chaikovski
Coreografía, Puesta en Escena y Dirección General: Iñaki Urlezaga
Ballet Concierto (Dirección General: Iñaki Urlezaga y Dirección Artística: Lilian Giovine)
Orquesta Académica de Buenos Aires, Director: Carlos Calleja

CÓRDOBA:
Teatro Libertador
11, 12 y 13 de noviembre de 2011 

BUENOS AIRES:
Teatro Opera Citi
2, 3 Y 4 de Diciembre de 2011 

 

(*) Iñaki Urlezaga, un artista que recorre el mundo con su arte:

Iñaki Urlezaga comienza sus lecciones de danza a muy temprana edad en su ciudad natal, La Plata , y prontamente ingresa al Instituto Superior de Arte del Teatro Colón de Buenos Aires..

Por su promedio diez (10) gana una beca de perfeccionamiento en The School of American Ballet, donde permanece un año completo.

Su carrera profesional la comienza en el año 1991 como Primer Bailarín del Teatro Argentino de La Plata , y ya en julio de 1993, ingresa por concurso internacional al Teatro Colón de Buenos Aires, asumiendo la categoría de Primer Bailarín.

En marzo de 1995, invitado por Anthony Dowel se une al Royal Ballet de Londres, y como Primer Bailarín de la compañía se presenta desde 1995 y hasta 2005 en todas las temporadas anuales del Covent Garden Royal Opera House.

Reinaugura junto a Sylvie Guillem y el Royal Ballet el Teatro Real de Madrid, España.

En Octubre del año 2005, invitado por Ted Brandsen se une como Principal Guest Dancer del  Dutch National Ballet (Holanda).

Su debut oficial fue el 4 de abril del 2006 con Lago de los Cisnes.- Desde esa fecha y hasta la actualidad, se presenta en las temporadas que la compañía realiza en el Het Muziektheater Opera House.

En su imponente carrera artística ha bailado como Primer Bailarín y como Artista Invitado en los Escenarios y Festivales Internacionales más importantes del mundo: Covent Garden Royal Opera House, Het Muziektheater Opera House, Metropolitan Opera House de New York, Teatro Bolshoi de Moscú, Teatro Mariinski (ex Kirov) de Lenningrado; Alla Scalla de Milan, Teatro Colón de Buenos Aires; N.K Hall de Japón; World Ballet Festival de Tokio, Japón; Lincoln Center Festival, Estados Unidos;  The Ashton Celebration,  USA;  Gala des Etoiles de Montreal, Canadá; Vail International Dance Festival, Colorado USA; Internacional Ballet Stars of Ohio, USA,  Festival Diaghilev, Rusia, Gala Premio Príncipe de Asturias, España; Gala de Estrellas en el Teatro Real de Madrid, España; Festival Internacional de  Ballet de Cremona, Italia; Gala Tributo a Rudolf Nureyev en la  Scalla de Milan, Italia; Galas de Estrellas del Siglo XXI, Paris Francia; Festival Internacional de Ballet de La Habana, Cuba; Festival Internacional de Ballet de Edimburgo, Escocia, entre otros.

Como Principal Dancer  ha desarrollado un amplio repertorio: El lago de los Cisnes, Don Quijote, Bella Durmiente, Cascanueces,  Romeo y Julieta, Manon, Winter Dreams, Anastacia, Sinfonietta, Scene de Ballet, Dances Concertantes, Symphonic Variations, The Judas Tree,  New Bintley Ballet, Songs of the Earth, Giselle, Ondine, Serenade, Spartacus, Monotones, Carmen, Remanso, Mozart, La Fille Malle Gardee, Raymonda, Eugene Onegin, La Sylphide , The Bayedere, Le Corsaire, Paquita, Gloria Birthday Offering, Sinfonía en C, The Lile Garden, Gaitè Parisienne, Walpurgis Night, Valses, Suite en Blanc, Coppelia, Constancia,   La Pavanne para una infanta difunta, El Príncipe de las Pagodas, Tchaikovsky Pas de deux, La Esmeralda , Sylvia, Rapsodia, Towards Poetry, El Combate, Baile de Graduados, Ractime, Niño Brujo, Carmina Burana, Interplay, Bolero (Música: M. Ravel),  Pampeana, Destino Buenos Aires (Tango), Tango en Gris, Five Tango, Apolo y sus Tías, Games, Floralis, entre tantas otras.

Iñaki Urlezaga es elegido por B.M.G para grabar en Filadelfia, Estados Unidos, el video “El Día Que Me Quieras” junto a Michael Bolton y Raul di Blasio.

En 2003, y paralelamente a su carrera como Principal Dancer ha incursionado en la actividad coreográfica, creando obras que han recibido excelente críticas de prensa y se han presentado en Festivales Internacionales: “Sylvia” con música de  Delibes, “Floralis” con música de Prokofiev; “Danzaria” con música de Vivaldi; “Constanza” con música de Chopin, “Cascanueces” y “La Traviata” con música de Verdi.

Sus producciones coreográficas han sido presentadas con mucho éxito en el Teatro Colon de Buenos Aires, Teatro Solís de Montevideo, Vail International Dance Festival, La Gala de Estrellas de Montreal, entre otros escenarios.

En el año 2006, es la figura elegida para cerrar la temporada de danza en el Teatro Colon de Buenos Aires hasta su reapertura en el bicentenario.

En el año 2009 estrenó La Traviata en la provincia de Salta e inmediatamente en Buenos Aires

En el año 2010 fue invitado como Embajador Cultural argentino a la Expo Shanghai 2010, invitado por la Secretaria de Cultura de La Nación.