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teatro » nota

| Publicado el 06 de octubre de 2010 a las 03:47 hs.

Sweeney Todd, el cruel barbero de Fleet Street

Julio Chávez, desembarca en el muscial de la mano de Karina K, con dirección de Ricky Pashkus y promete marcar record en el Maipo

 Por María Forges

I- Un poco de historia. Para entender el éxito de una comedia musical que si bien tiene adeptos en todas las latitudes, es un género complejo por la formación de los artistas que suben a escena, siempre que se quieran hacer megaproducciones al estilo Broadway hay que ser en extremo cuidadoso. Baile y canto son fundantes. En la original, la obra se situaba en un Londres victoriano y fue adaptada de un film inglés de la década del 30’. Pero  la obra estalló en éxito  en 1979 en la meca de los musicales, dirigida por Harold Prince y con Ángela Lansbury como estrella. Pero la adaptación más cercana que el gran público puede haber conocido es la de  Tim Burton de 2007, con  el bello Johnny Depp y la particular Helena Bonham Carter, en los roles que hoy pertenecen a Julio Chávez y Karina K, respectivamente.

II- El regreso de Baker. La historia representa el retorno de Mr. Baker a su antiguo local. El hombre de profesión barbero ha pasado una temporada en prisión luego de ser acusado injustamente de un delito que no cometió. Allí en la pavorosa calle Fleet se entera de cuál ha sido el destino de su esposa después de una tropelía más del juez que ha hecho de su vida una miseria. Va en busca de quien lo apresó, se apropió de su hija y arruinó su futuro. Para consumar su vendetta nada mejor que la hiena de Mrs. Lovett, una vendedora de empanadas que le propone al rebautizado Mr. Tood (antes Baker) una venganza que como las antiguas vendettas estará rubricada con sangre y no dejará rastros (hay que saber reciclar a las víctimas). Los dos sujetos llenos de ira, de avidez y odio, conformarán una sociedad que cuenta una historia en clave de musical y que muestra cómo la reparación de lo injusto necesita siempre de la institucionalidad de la justicia, porque es sabido que las venganzas terminan mal. En medio de este negocio próspero en el que uno asesina y la otra cocina, nuevos sujetos algunos con buenas intenciones y otros de gran marginalidad, se incorporan a la trama que no develaremos aquí.

III- Los protagonistas- Es muy conocida esa frase de Cecilia Roth que dice que mientras todos los demás actúan, Julio Chávez hace otra cosa y esta no es la excepción porque aunque por momentos se lo ve forzado en su papel de Tood, diciendo su letra en forma cantada, jamás desafina, pero esa nueva estructura del narrar ajena a su gran organicidad del decir, lo muestra al menos por momentos, preso de su propia partitura. Karina K, con su voz y el histrionismo que la caracteriza, lleva adelante a su Mrs. Lovett de maravillas y coadyuva a que Chávez saque lo mejor de sí. No, no es una broma, pero que Julio sea el mejor actor argentino, no declara per se que el musical le vaya de maravillas. Aunque sabemos que su rigurosidad y obsesivo modo de encarar el trabajo, lo sacan adelante en un género difícil de transitar. Y si la voz no respondió a igual nivel hacia el final, no hay que olvidar que un estreno ( o varios, se viene probando hace dias para íntimos, periodistas y actores) implica calzarse un zapato nuevo y que curtirse en este género llevará unos días y probar ante el gran soberano, el público, las dotes de ambos intérpretes, de las que seguro saldrán airosos. La gente ama a Chávez y descubre a Karina K en cada nueva entrega para adorar a esa mujer que hace un solo que es una maravilla.

IV- Los co-protagonistas- Un elenco de bailarines y cantantes que eligió Ricky Pashkus   meticulosamente, así se destacan Carolina Gómez como la hija tomada por el juez, su admirador/candidato  encarnado por Fernando Dente y la obscura mendiga, Belén  Pascualini aunque el resto del elenco no falsea  su partitura jamás y se lucen Marcelo Gómez, quien encarna al policía y Roberto Peloni  (La Parka, el musical) como el barbero de la competencia.

V- Los recursos a pedir de boca- Nada se ha escatimado en esta producción, el diseño escenográfico de Jorge Ferrari es de lujo, el vestuario de Renata Schussheim es un colaborador insoslayable para contar esta historia. Los efectos lumínicos aportan densidad a lo representado. La dirección musical de Alberto Favero es de una perfección notable y la adaptación de las canciones de Elio Marchi, capta el código en que debe contarse esta historia en el Río de la Plata.

VI- Conclusión- En fin, el estreno escalonado para periodistas, amigos y artistas fue un alivio y el viernes fue un día óptimo para apreciar la obra. Valió la pena. Ojalá el público, soberano de toda opinión, delibere del mismo modo. Chávez puede tener su voz fatigada hacia el final pero con el correr de las funciones irá adaptándose como lo ha hecho siempre porque mientras todos actúan, él hace otra cosa y suple cualquier “forte” en el que cante y de Karina K ,que es una artista gloriosa, decimos que se merece pisar las tablas con el sublime maestro de maestros.

 

Ficha artístico/técnica

Dramaturgia original: Christopher Bond 

Intérpretes: Julio Chávez, Karina K. Fernando Dente), Belén Pasqualini, Carolina Gómez, Marcelo Gómez, Martín O`Connor, Roberto Peloni, Walter Canella, Adrián Scaramella, Martin Repetto, Andrea Lovera Diego Jaràz Estela Leiva Gustavo Guzmán, Lelia Couselo, María Pastore Camino, María Hernández, Rossana Laudani, Rubén Roberts Sergio Miranda, Stella Maris Faggiano Eliseo Barrionuevo

Música original: Stephen Sondheim

Libro original: Hugh Wheeler  

Traducción y adaptación: F. Masllorens y F. González del Pino

Adaptación de las Canciones: Elio Marchi

Supervisión y dirección Musical: Alberto Favero

Dirección General: Ricky Pashkus

Vestuario: Renata Schussheim

Iluminación: Ely Sirlin

Escenografía: Jorge Ferrari

Producción Artística: Lino Patalano

Teatro Maipo (sala mayor)

Esmeralda 443

FUNCIONES

MIERCOLES, JUEVES, VIERNES Y DOMINGO

A LAS 20:30 HS.

SABADO 19 Y 22:30 HS. 

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