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teatro » nota

| Publicado el 12 de abril de 2012 a las 21:08 hs.

La piel de Elisa, de Carole Fréchette

En versión de Daniela Berlante y en una destacada puesta teatral de Ignacio Catoggio, la obra reflexiona sobre el paso del tiempo y el relato de historias de amor como elemento vital de resistencia.

por Carlos Folias

La dramaturga canadiense Carole Fréchette escribió La piel de Elisa a fines de los 90. Un relato en el que una mujer ve, a medida que pasan los días, como su piel crece, se pliega, se quiebra y lo que parece inexorable solo puede ser remediado contando historias de amor, propias o ajenas, a quien quiera escucharlas. Al igual que otros textos dramáticos de la autora, ha sido llevado a escena en el país y en el exterior en varias ocasiones y con disímiles resultados según espectadores y críticos.

En esta ocasión, el texto de la autora canadiense nos llega en la sólida versión de Daniela Berlante. Es sabido que la teatralidad con su pluralidad de signos le permite al director ir más allá de lo que el texto dramático plantea a partir de su simple lectura. Es ahí donde cada director, como mediador entre el dramaturgo y el espectador, construye un primer sentido de la obra que puede enriquecer o no al texto original. El mérito de la puesta de Ignacio Catoggio (quien también participa por momentos de la actuación) ha sido el de potenciar la dramaturgia, permitiendo que cada espectador pueda hacer jugar su imaginación en la búsqueda de su propia construcción de sentido a partir de numerosos signos escénicos.

En escena hay una mujer. Un eficaz dispositivo móvil por momentos la contiene, sirviendo su textura de base para las proyecciones de video o la descubre a la vista del espectador. Lorena Damonte, en una notable actuación, le presta su piel de actriz a un personaje que parece tener un problema con la suya.

Una mujer cuenta fragmentos de una historia de amor y luego de otra y de otra. Se interrumpe, duda y continúa con la misma o con otra historia. El sujeto de la enunciación puede ser un hombre o una mujer, puede estar en una plaza, en un café o en cualquier otro lugar, con Sigfrido, Ginette u otra persona.

“Caminábamos, yo llevaba un vestido que se me pegaba a la cola y a la cadera. Era la época en la que hacíamos el amor todo el tiempo, en todos los rincones de la casa y en todas las posiciones... le gustaba la diversidad, incluso cuando no hacíamos el amor, lo hacíamos. ¿entienden?”

De pronto se detiene. Los sonidos y las imágenes proyectadas contribuyen a la densidad del relato complementado su naturaleza vital con la cuota de violencia y destrucción que también, al igual que el amor, le es propia.

Está preocupada por su piel y por los cambios que experimentará momento a momento. Alguien le ha dicho en un bar que la única forma de evitar que su piel crezca, se pliegue, se quiebre, es contar historias de amor. Por lo que ella deberá ir acopiando narraciones propias y ajenas con la necesidad de ser escuchada para poder sobrevivir.

“Tengo miedo de que no deje de crecer nunca. Que haya tanta que empiece a colgar de los brazos, del vientre, de las piernas, de los muslos... hasta llegar al suelo”

La puesta en escena de Ignacio Catoggio permite el lucimiento de Lorena Damonte (quien aporta con su capacidad expresiva sutiles matices en cada uno de los relatos) y valoriza cada elemento (vestuario, iluminación, sonidos, imágenes...) logrando una unidad que lleva al espectador, además de disfrutar de las historias contadas, a indagar en la propia existencia a partir de lo que sucede en el escenario, desde lo más obvio a lo más abstracto que pueda imaginarse.

La vida y la muerte como puntos inexorablemente unidos en una línea en donde el amor (y su relato) parece ser lo único que la prolonga y protege, por lo menos, mientras la narración no se detenga. Las historias no solo se viven sino que se recuerdan, se transmiten y se reproducen en una memoria colectiva que las contiene y las mantiene vivas. Las imágenes parecen aportar aquello que las palabras no pueden concebir, lo inenarrable, lo que no se deja decir.

La piel de Elisa. La piel como relato del paso del tiempo. En apariencia parece ser lo superficial, lo externo pero en realidad, la piel es lo más visible de nuestra interioridad más profunda.



Ficha Artística/Técnica:

Autoría: Carole Fréchette
Versión: Daniela Berlante
Actúan: Ignacio Catoggio, Lorena Damonte
Diseño de maquillaje: Clara Darín
Diseño de vestuario: Fernando More
Diseño de escenografía: Sebastián Roses
Diseño de luces: Diego Schiavini
Diseño sonoro: Sebastián Franco
Realización de escenografia: Catalina Comentz Paulos, Mariano Sivak
Realización de video: Francisco Jose Vazquez Murillo
Audiovisuales: Mauro Andrizzi
Cámara: Galel Maidana
Fotografía: Eliana Sarraf
Comunicación visual: Mano Leyrado
Asistencia técnica: Gastón Ré
Producción: Rocio Fernández Sansone
Coaching actoral y asistencia de dirección: Luciano Leyrado
Dirección: Ignacio Catoggio


Funciones: Los jueves a las 20:30
Duración: 60 min.

El Tinglado
Mario Bravo 948 (mapa)
Ciudad de Buenos Aires, Argentina
Tel.: 4863-1188 /3750-2240
http://www.teatroeltinglado.com.ar
Entrada: $ 60,00 -


Sobre la autora Carole Fréchette

Nacida en Montreal en el año 1949, Carole Fréchette fue consagrada como una gran dramaturga. Numerosas piezas de su autoría son puestas en escena en diversos países excediendo a su Canadá natal, como por ejemplo Francia, Bélgica, Rumania, Alemania y México. Su creación La Piel de Elisa es
finalista en el año 1999 para el Prix du Governeur Généra y entre sus obras también se destacan La Cuatro Muertes de María, Los siete días de Simón Labrosse (1999), El collar de Helena (2001) y Violeta sobre la tierra (2002), entre otras.

Sobre Ignacio Catoggio

Se forma actoralmente junto a maestros como Agustín Alezzo y Alejandra Boero. Realiza seminarios junto a Roberto Villanueva, Augusto Fernández, Joy Morris, Valentín Tepliakov (decano de la Academia de Arte de Moscú), y se entrena en la técnica Le Coq en la escuela de Daniel Casablanca. Paralelamente se gradúa como Licenciado en Relaciones Internacionales en la Universidad del Salvador.

Actualmente se desarrolla como Jefe del Departamento de Comunicación de la Presidencia del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) realizando los contenidos artísticos, diseños de imágenes y guiones de todo el material gráfico y audiovisual.

En el año 2008 realiza la producción y la asistencia de dirección de El privilegio de ser perro, de Juan Diego Botto. Ciclo Teatrísimo. Dirección Daniel Marcove. Con Gastón Pauls y Nicolás Scarpino. Teatro Regina.

Entre otros trabajos, en cine, actuó en Accidentes Gloriosos - Dir. Mauro Andrizzi (2011) recientemente ganadora del Premio Mejor Mediometraje en Orizzonti, Festival de Venecia.  En teatro: en 2003, genera la compañía "Dinámica 7", junto a Franco Grimaldi, Mari?a José? Trucco y Natalia Bavestrello, llevando a escena como actor y director, la obra de Cesare Lievi, Entre los Infinitos puntos de un segmento, en coproducción con la Comedia de la Provincia de Buenos Aires , Salas Armando Discépolo, La Plata / Ficciones, Centro Cultural Borges, Capital Federal / Ciclo Nuevas Tendencias 2004, organizado por el Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires / Festival Teatro en Diagonal 3, La Plata. En 2001 forma, junto a Franco Grimaldi y Román Ghilotti, la compañía de Teatro "Perdón Lorenza", montando Severa Vigilancia de Jean Genet (Salas Ana Itelman / La Guarida), y en el 2002, Trípode, de Román Ghilotti, junto a Grimaldi y Trucco (Sala El Vitral).

Sobre Lorena Damonte

Se formó actoralmente junto a maestros como Ricardo Bartís, Augusto Fernández, Rafael Spregelburd y en el Departamento de Educación Permanente del C.C. Gral. San Martín (tres niveles completos). Realiza seminarios junto a Rubén Szchumacher y Mauricio Kartun. Estudia danza contemporánea con Gerardo Litvak y con M. José Goldín. Y canto con Casandra da Cunha.
Actualmente se destaca como actriz en la obra Después del borde. Dir. Heidi Steinhardt. Sala Patio de Actores, Capital Federal.
Entre otros trabajos, en cine actuó en Accidentes Gloriosos - Dir. Mauro Andrizzi (2011) recientemente ganadora del Premio Mejor  Mediometraje en Orizzonti, Festival de Venecia.; Mar del Plata - Dir. Ionathan Klajman, Sebastián Ditsch (2011); En el futuro - Dir. Mauro Andrizzi (2010) /Competencia Orizontti, Festival Internacional de Cine de Venecia 2010, Competencia Argentina Bafici 2011; Pompeya - Dir. Tamae Garateguy (2010) /Premio Mejor Película Competencia Argentina, Festival Internacional de
Cine de Mar del Plata 2010. En televisión actuó en El Puntero, Pol-Ka (2011).

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