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teatro » nota

| Publicado el 28 de septiembre de 2012 a las 02:49 hs.

Jettatore...!, una fiesta teatral de la mano de Agustín Alezzo

La obra de Gregorio de Laferrère, subió a escena en el Teatro Nacional Cervantes, marcando el debut de Agustín Alezzo en esta sala emblemática y mostrando que no hay pieza que envejezca si el director es un maestro de maestros.

por Teresa Gatto

"Es muy fácil hacer un Jettatore Don Rufo,
pero una vez hecho, la rehabilitación es imposible"

G. de Laferrère

Estrenada el 30 de mayo 1904 en el Teatro de La Comedia, por la compañía de Jerónimo Podestá, Jettatore se convirtió en un éxito rotundo festejando, en octubre de ese año, su función número cien con una función de honor.

Caracterizada por Luis Ordaz como un “vodevil” de cierta ingenuidad temática, el clásico de Gregorio de Laferrère constituye un hito estupendo, el debut del genial maestro Agustín Alezzo en el Teatro Nacional Cervantes. Porque aunque parezca increíble, Alezzo debuta en esta emblemática sala con una obra que forma parte del acervo cultural de nuestro país.

Y ya no importa si el cuento es superficial, como se dijo en algún momento, o si existen en ella los titeos típicos que señalo David Viñas -con acierto- en "Del apogeo de la Oligarquía a la crisis de la ciudad liberal", porque de Laferrère es un gentleman que se ríe de los diversos niveles sociales, siendo indulgente con el propio. No, lo importante es la recuperación de un clásico hecho en un teatro oficial que es a la  postre, el único que parece reparar en que todas las capas sociales tienen derecho a ver teatro y no siempre es una vanguardia, muchas veces ininteligible (que se museifica prontamente) lo que el gran público quiere ver, o sea, el único soberano.

Alezzo acierta en el tono, porque todos los actores sostienen el registro gestual y vocal de la época. No declaman pero sí enfatizan y utilizan el lenguaje del texto espectacular como si hubieran sido transportados mágicamente a 1900 y se mecen en sus parlamentos, sólidos y precisos pero, por sobre todo, orgánicos. ¡Cómo se agradece esa conciencia del contexto de producción de la obra que todos y cada uno de los integrantes de este equipo posee cuando sale a escena!

Iettatore está traducido con la expresión homo calamitosus en el diccionario italiano-latino. Jettatura es el nombre que se le da a una influencia maligna que siempre proviene de un sujeto cuya presencia o mirada embruja y atrae a la mala suerte. Este es el modo en que el autor consigna cierta forma de pensamiento mágico que la clase que retrata es dada a sostener y que le servirá de ardid a Lucia, encarnada por una magnífica Malena Figó, para no casarse con Don Lucas que brilla en la piel de Mario Alarcón, el hombre que todo lo embruja, que trastoca la bienaventuranza en desgracia y al que hay que erradicar para siempre de la casa. Ella está enamorada de Carlos y ambos construyen esta trampa porque en definitiva el amor es más fuerte que la imposición familiar. Y si casarse con Don Lucas es un engaño al amor, habrá que hacerle una trampa a la trampa.

No costará demasiado que su madre, Doña Camila, en una magnifica y casi hecha a medida interpretación de Lidia Catalano, se convenza de las calamidades de las que es capaz Don Lucas con sólo estrechar la mano de cualquiera. Así, Carlos, a cargo de un gran desempeño de Hernán Muñoa será el autor intelectual del plan que llegará a convencer a Don Juan, en una muy buena labor de Aldo Barbero, el padre de la familia.

La obra alcanza momentos desopilantes ya que Pepito -a cargo de un increíble trabajo actoral de Claudio Da Passano- comienza una racha fatal en la ruleta y apela a una suerte de rito físico para alejar la jettatura, de la que no le cabe ninguna duda. No hay fisuras en el elenco que completan María FiguerasMagalí MeliáÁngela Ragno, Miguel Moyano, Francisco Prim, Néstor Duco como Don Rufo y Federico Tombetti.

Las elecciones de los otros signos que espesan la puesta son perfectos para la diégesis, ya que el diseño de vestuario de Graciela Galán es impecable e indicial y el diseño de escenografía de Marta Albertinazzi no ha podido ser más productivo a la hora de traducir en acciones los efectos de los engaños y también de las sugestiones que sufren los personajes. Un living acorde con una familia acomodada y un diseño de paneles casi paralelos a la cuarta pared, permiten el juego de las escondidas y de múltiples entradas y salidas, ya que lo importante es la circulación de la creencia de que existen, de modo fehaciente, los hechizos del fatídico Don Lucas, como así también, el modo en cómo los mismos se trasladan a todos los personajes que no forman parte del enredo de Carlos y Lucía.

Al mismo tiempo y por fuera de esa estructura, el jettatore romperá esa cuarta pared cada vez que sea necesario convencerse a sí mismo de que saldrá victorioso no sólo de casarse con la bella joven sino de ingresar a un circuito familiar del que es ajeno por completo por idiosincrasia y edad.

Jettatore es una opción excelente para ver la puesta de un  clásico de la mano de otro  clásico, el maestro de maestros Agustín Alezzo. Tal vez, sólo él sea capaz de sostener ese nivel de actuaciones y lograr que un texto que podría estar en el desván de lo arcaico logre la atención sostenida de una sala repleta y cuatro aperturas de telón con aplausos de pié. Porque que nadie se llame a engaño, muchos dirigen, pero pocos se animan a semejante desafío cuando todo el asombro parece haber desaparecido y la inocencia y la risa por lo sencillo han caído en desuso quién sabe porque misteriosas razones de la postmodernidad, sean o no existenciales.

El Cervantes se viste de fiesta porque otra vez como con El Conventillo de la Paloma, Mateo, El organito, M’hijo el dotor y tantas otras, nos acerca parte de esa mística de los comienzos de la escena argentina imperecedera que sólo un Teatro Nacional, toma como desafío para que no perdamos nada más de lo que nos pertenece por derecho.

         
 

Ficha Artístico/Técnica

Autor: Gregorio de Laferrère
Intérpretes: Mario Alarcon, Aldo Barbero, Lidia Catalano, Claudio Da Passano, Nestor Ducó, Malena Figo, Maria Figueras, Magalí Meliá, Miguel Moyano, Hernán Muñoa, Francisco Prim, Ángela Ragno, Federico Tombetti
Diseño de vestuario: Graciela Galán
Diseño de escenografía: Marta Albertinazzi
Diseño de luces: Chango Monti
Música original: Mirko Mescia
Asistencia de dirección: Ana Calvo
Dirección musical: Mirko Mescia
Dirección: Agustín Alezzo

Funciones:
Jueves, viernes y sábados a las 21:00
Domingos a las 20:30
Entrada: $50,-

Teatro Cervantes
Libertad 815 (mapa)
Ciudad de Buenos Aires, Argentina
Tel.: 4816-4224
http://www.teatrocervantes.gov.ar 

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