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teatro » nota

| Publicado el 19 de noviembre de 2012 a las 02:04 hs.

Nada te turbe

El unipersonal de Francisco Pesqueira reúne lo mejor de la poesía iberoamericana con una musicalización impecable y una interpretación preñada de su voz maravillosa y sus virtudes actorales.

por Teresa Gatto

"El don del poema no cita nada […]
Ni sublime, ni incorporal, angélico quizás,
y por un tiempo"

Jacques Derrida [1]

Francisco Pesqueira es un artista de una versatilidad infrecuente. De sólida formación con maestros de la talla de Carlos Gandolfo, nunca dejó de perfeccionar su arte. Pero, el actor no pudo nunca esquivar al cantante y entonces también con grandes maestros, Pesqueira le dio a su voz ese refinamiento que es necesario cuando el caudal es enorme y su coloratura le permite navegar por un sin fin de mares diversos.

Este espectáculo dedicado a grandes poetas, es un viaje por la emoción. Como bien señala Jacques Derrida, el poema necesita de nuestra renuncia al saber, él mismo desmoviliza la cultura. Aprender de memoria sin poder, con el corazón, de memoria y con el corazón… cabeza y corazón. Emoción.

Tal vez por ello, el viaje con Pesqueira se hace en una barca en la que el espectador se mece entre olas de alegría, añoranzas, amores, pérdidas y restituciones. Así como cada vez que leemos o recitamos un poema en voz alta algo se gana en el orden de la emotividad y algo se pierde en el orden de lo racional, este notable recorrido en el "Papel Mojado" de Mario Benedetti, "Cajita de música" de José Pedroni, "Volver a los 17" de Violeta Parra, "Manuelita" de María Elena Walsh, "Negra Sombra" de Rosalía de Castro nos entrega mucho, mucho más.

Como el segmento en el que el gran Federico se hace presente y entonces un rostro posible de Lorca presentifica esas estaciones del amor granadinas y todo es “de memoria” y con el corazón porque la platea susurra o hace mímica y el cantor ya no está solo porque la sala fue tomando el calor de su historia personal que se mixtura con la de algunas creaciones que allí nos son entregadas con las mismas condiciones del poema, necesidad de tenerlo y fugacidad al perderlo hasta encontrarlo nuevamente. Es como la "Queja" de A. Storni, una persecución inútil, perseguir lo perfecto para poder amar, así no hay amor posible. Por ello para capturar esa sustancia que entrega la voz del protagonista hay que estar muy atento y regresar al Teatro El Búho, a buscar un poco, no más, del poema, ya que él escurridizo en sentido y sustancia si fuera completamente alcanzado, moriría replegado en sí mismo.

Hay que ser generosos con la poesía como lo son los integrantes de este equipo que dirige Maru Cesanelli, cuya batuta musical está a cargo de Juan Manuel Bevacqua, con un preciso diseño de luces de Carlo Argento que ayuda a los climas que ambos directores nos regalan sin mostrar los piolines que sujetan al médium cantor que con excelentes pistas, manejadas por José “Poty” Frías, fatiga los confines de esa alta y honda biblioteca iberoamericana.

Veintiún canciones se retroalimentan con miles de emociones para que nada, absolutamente nada te turbe, sólo la emoción del cantor y los poemas.

 

Ficha Artístico/Técnica

Intérprete: Francisco Pesqueira
Sonido: José “Poty” Frías
Diseño de luces: Carlo Argento
Dirección Musical: Juan Manuel Bevacqua
Dirección: Maru Cesanelli
Producción Ejecutiva: Andrea Widerker

Funciones: Lunes 20:30

Teatro El Búho
Tacuarí 215, Ciudad de Buenos Aires
Reservas 4342-0885
http://www.teatroelbuho.com.ar


[1] Traducción Horacio Potel.

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