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teatro » nota

| Publicado el 15 de noviembre de 2013 a las 12:36 hs.

Para mí sos hermosa, la excelencia del unipersonal

Escrito e interpretado por Paula Ransenberg y dirigido con maestría por Marcelo Nacci, todos los domingos sube a escena en Timbre 4 y cerca de culminar su temporada 2013 sigue agotando localidades.

Por Teresa Gatto[1]

"Mi mente es la llave que me libera"
Harry Houdini

El Unipersonal es un hecho teatral llevado adelante por un sólo actor/actriz pero no por ello su devenir discursivo debe ser un monólogo. Es más, la extraordinaria fuerza polifónica de la obra de Paula Ransenberg, es una de las claves junto a una teatralidad consumada al extremo de la brillantez para ser lo que hoy es Para mí sos hermosa.

Si el teatro es magia, en la puesta de Marcelo Nacci, lo mágico se vuelve pregnante desde el inicio hasta el final. No sólo porque los acontecimientos que son el disparador de las situaciones remiten a Harry, un mago/escapista que desaparece del baúl en que se encuentra atado voluntariamente como parte de su truco, sino porque los personajes en los que se desdoblará su protagonista para conseguir esa polifonía conllevan aquellos rasgos del circo histórico. En él, unas siamesas, llamadas Trixie y Lizzi, recuerdan al Vizconde Demediado de Italo Calvino, componiendo un dúo extraordinario con la sola torsión del rostro de Ransenberg, que es capaz de matices extremos en décimas de segundo, no sólo cambiando la voz sino el gesto y el color del personaje.

Ether la femme dul air, es otro de los hallazgos junto a Magnética, Bess Vansky, esposa del desaparecido mago, Erna Cochowsky, la perfumista húngara y la propia Gabriela Radicci, nieta de Harry.

Para hacer más potente esos cambios de roles, el diseño de escenografía y vestuario de Alejandro Mateo, permite por un lado, una circulación de la protagonista que es un verdadero derrotero que construye un verosímil notable y por otro, la trasviste de modo indicial, bello y pragmático para que no medie instancia entre uno y otro rol.

El diseño sonoro de Emiliano Álvarez aporta los climas óptimos para cada escena y el trabajo con la luz es de una precisión notable en el diseño de Fernanda Ballcels.

El texto consigue en su faceta espectacular una polifonía infrecuente en el unipersonal. Ella es todas pero todas son ella. Una suerte de puesta en abismo de una magia perdida y recobrada en sucesos con anclajes en la historia personal, con una diégesis que no tiene fisuras y con una Paula Ransenberg que brilla como nunca aunque uno recuerde sus maravillosos trabajos en “Sólo lo frágil” o en “Cabaña Suiza”.

El circo ha sido la cuna del teatro por estos lares. Destinos trashumantes, carromatos que escondieron amores, desdenes, desilusiones e ilusionismo. Nadie que se enamore de un mago está a salvo, o tal vez, sólo estén a salvo aquellos que revistan de magia cada amor y si éste es al teatro, todos los espectadores no pueden menos que salir enamorados.

¿Y Harry Vansky? Bien, nada podemos decir de él pero esa maravillosa melodía de la que toma su nombre Para mí sos hermosa, lo presentifica en su ausencia cada domingo como a un  anhelo, como esa búsqueda incesante que es el teatro, como esos amores que se tornan mejores al recordarlos que al vivirlos, como todo aquello que es mejor extrañar que poseer, como el teatro mismo, evanescente y eterno.

 


 

Ficha Artística/Técnica

Dramaturgia y actuación:
Paula Ransenberg
Dirección: Marcelo Nacci
Escenografía y vestuario: Alejandro Mateo
Diseño sonoro: Emiliano Álvarez
Diseño de iluminación: Fernanda Balcells
Producción ejecutiva: Carolina Fisscher
Asistencia: Pablo Guises
Asesoría mágica: Daniel Garber
Prensa: Marisol Cambre
Fotografía: Alejandro Ojeda
Diseño gráfico: Alejandro Ojeda y Miguel Israilevich

Funciones: domingos de octubre y noviembre a las 17hs.
Teatro Timbre 4, México 3554, Ciudad de Buenos Aires
Tel. 4932.4395
Reservas: www.alternativateatral.comwww.timbre4.com
Localidades $ 70 | Estudiantes y jubilados $50
En Facebook: Para mí sos hermosa

 



[1] Esta crítica tardía no obedece a ninguna otra razón que a factores de índole profesional que me impidieron escribirla en su momento. Enfatizo aquí que asistí en dos ocasiones y me deslumbré en ambas.

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