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teatro » nota

| Publicado el 08 de septiembre de 2010 a las 17:35 hs.

Mitogénesis: Un puente entre el mito y el género.

Nuestra propuesta es un cruce entre género y mito. Aportar un grano de arena en el camino hacia la conciencia de lo femenino es nuestro propósito... Por Cristina Escofet y Julia Gilmore

Por Cristina Escofet y Julia Gilmore

“Dejadme llorar sobre los que han perdido los abrazos...” (El Cantar de Gilgamesh)

“Gracias al retorno al origen, se espera nacer de nuevo” (Mircea Eliade)

“Oye ladrar los perros que indagan el lenguaje de las sombras, óyelos desgarrar la tela del presagio” (Olga Orozco) 

 

Nuestra propuesta es un cruce entre género y mito. Aportar un grano de arena en el camino hacia la conciencia de lo femenino. Hemos convergido, desde una visión interdisciplinaria que integra la filosofía, la sicología, la asistencia terapéutica en la vida y en el final de la vida, la práctica del yoga, las técnicas contemplativas y la dramaturgia diferentes ángulos de la escena de este ser mujer; tan bien definida por el feminismo (o los feminismos, como se prefiera), como un sujeto derivado. Género, es  nuestro lugar en el mundo. Un lugar devaluado. El lugar del “otro invisibilizado”. Esta categoría  nos  ha permitido abordar la subjetividad rompiendo el marco de los binarismos. Estamos ante un sujeto herido y desplazado. Y este desplazamiento se rastrea en la conformación de los imaginarios religiosos y sociales. El desplazamiento de las sociedades matriarcalistas hacia sociedades cazadoras marca un punto de inflexión. Muerte de la Diosa, y apropiación de la naturaleza. Sujeto herido y naturaleza vulnerada. Doble imagen que nos conecta con la leyenda del Santo Grial : Un país desolado, yermo, cuyos problemas derivan de un Rey malherido, quien sufre terriblemente porque su herida no curará hasta que un joven no sólo encuentre  el Cáliz Sagrado, sino que también sepa preguntar:  ¿A quien sirve el Santo Grial?. Pregunta , que traducida para esta tarea de búsqueda bien podría ser: ¿A quien cura el Santo Grial?. Cura las heridas asestadas a un sujeto desontologizado ( sujeto mujer: el no sujeto ) “cura” también el orden derivado de esta concepción de verticalismos, de opresión y de dominación. Órdenes sociales no inclusivos, y devastadores . Cura a una naturaleza empobrecida que amenaza la supervivencia del planeta. 

“ A quién sirve el Grial...preguntas que todos debemos hacernos si queremos librarnos de los que nos aflige...Si buscamos el Grial, tendremos la oportunidad de encontrarlo porque tal como aprendo constantemente, el misterioso, sanador Grial está escondido en las personas, los lugares y las experiencias”[1]

 

Nuestra propuesta es atravesar mitos, leyendas, arquetipos. Atravesar los arquetipos que nos han conformado, no es una mera cuestión de voluntad. No se trata de : “Hágase Palas Atenea, aprenda a empuñar la espada y verá como se curará de   timideces, inseguridades y pánicos a las situaciones que la oprimen”, ni es algo tan sencillo como “suéltese el pelo, y seduzca como Afrodita, y verá, que Troya arderá a sus pies” No podemos prometer soluciones simplistas, por el contrario nuestra  praxis requiere de una profunda revisión de nuestra historia conciente e inconsciente. Nuestra propuesta de tomar figuras de la mitología ( Inanna, Demeter y Perséfone, Metis, etc) si algo promete es el  compromiso de relejarnos en el drama que la historia propone.

Si los íconos patriarcales hacen e hicieron tanto daño, es porque una superestructura religiosa, social y política se ha erigido en torno de un sistema de dominación considerado como si fuera una ley de la naturaleza. Y este es el punto: No hay tal ley patriarcalista de la naturaleza . Y si hablamos de  naturaleza, debemos referirnos a una naturaleza herida y de la cual formamos parte.

Sabemos que hoy en el lugar de Newton , se ha sentado la física cuántica. Cambio de paradigma que nos permite comprendernos en términos holísticos, de completud: 

 “ El poder del patriarcado...es el único sistema ...cuyas doctrinas han tenido una aceptación tan universal que parecían ser una ley de la naturaleza... Hoy sin embargo, la desintegración del patriarcado es inminente. El movimiento feminista es una de las corrientes culturales más combativas de nuestro tiempo y sus ideas repercuten profundamente en nuestra evolución.”[2]

 

Los procesos de desintegración nos conectan en profundidad con aspectos creativos, nos llevan a corrimientos de los planteos hegemónicos, de ideas fijas y de modelos rígidos de comportamiento. Y es allí, donde cobra sentido saber que  el pertenecer a la “minoría de la otredad” –menos minoría cada vez más -  radica nuestra fuerza. Siguiendo el pensamiento de Julia Kristeva,  la mujer siempre tiende  a generar. Para Kristeva esta capacidad, la del comienzo en la experiencia de la maternidad es la que desafía el tiempo entendido en la filosofía occidental como el tiempo de la muerte.

“Para ella (la madre), ese nuevo comienzo que es el nacimiento no sólo es un conjuro contra la muerte. Los filósofos nos enseñan que la lógica de la libertad no reside en una transgresión, como se tendía a pensar fácilmente, sino precisamente en la capacidad de comenzar.”[3]

 

Y esta capacidad de comenzar que señala Kristeva, es la que marca el comienzo de una era diferente.

Ser el otro excluido nos coloca en el camino de “el loco” del Tarot:  el  que parte sin el peso de las ideas fijas, a recorrer las diferentes instancias de las experiencias que conformarán su conciencia. En el tarot Arturianoel loco, es el arcano de el buscador que parte en busca del Santo Grial, y así se va encontrando con las diferentes instancias de su conciencia: 

Lanzarse al vacío , El poder de la alquimia, el encuentro con el misterio, el sentido polisémico de lo femenino, el liderazgo patriarcal, la sabiduría ancestral del poeta , el compromiso con el amor, el desafío en la tempestad , el equilibrio en las acciones, la necesidad del consejo sabio, la aceptación de la legalidad cósmica, la comprensión de la justicia , el compromiso con la herida, la muerte de aspectos viejos, la realización del cambio de acuerdo a nuestra evolución, los retos decisivos y los problemas que deben ser cortados de raíz, la transfiguración, la esperanza consciente, la gestación de lo nuevo, la realización, el impulso para cambiar a una nueva vida, la curación de la herida.[4]

 

Éste ha sido nuestro sentir: como buscadoras al indagar en los caminos de la conciencia. Navegar a través de algunos  mitos, leyendas, en busca de algún signo  revelador de un  horizonte a lo mejor vislumbrado pero no conciente ni explicitado que nos haga posible enterrar en el aspecto metafórico y a la vez real aspectos de nuestras vidas que nos impiden avanzar hacia nuevos sentidos.

Lo que nos aflige, lo que nos perturba, lo que nos molesta, lo que nos oprime, está íntimamente relacionado con el camino de la búsqueda y la cura. El sentido de pérdida de la energía, de la espontaneidad, de la creatividad, está estrechamente ligado al momento de  ”el salto” que nos permitirá corrernos del lugar donde siempre estuvimos por ignorancia, y en ese vértigo de no sabernos, es donde comienza una aventura que nos devuelve la acción, y el despertar como sujetos. Sujetos despiertos en tanto hacer conciente lo que fue inconsciente a lo largo de los siglos .

¿Por qué elegimos el mito?: Porque el mito es la entrada secreta a las manifestaciones culturales humanas.

“Comprender la estructura y la función e los mitos en las sociedades tradicionales... no estriba sólo en dilucidar una etapa del pensamiento humano, sino también en comprender mejor nuestro mundo contemporáneo.”[5]

 

Para Mircea Eliade, en tanto historia sagrada, “...el mito es “una historia verdadera”...  El Mito Cosmogónico es “verdadero”, porque la existencia del Mundo está ahí para probarlo; el mito, el origen de la muerte es igualmente “verdadero”, puesto que la mortalidad del hombre la prueba y así sucesivamente”.[6]

 

Los mitos  describen las diversas y a veces dramáticas irrupciones de lo sagrado (o de lo “sobrenatural”) en el Mundo, dice Eliade. Y el contacto con  el mito, al igual que los sueños o los rituales nos permiten liberarnos de energías apresadas en una zona brumosa. Temores y deseos a menudo están atrapados en la engañosa red conceptual o aún afectiva que nos ha conformado, y el diálogo con lo que el mito cuenta, nos permite vivir una experiencia ritual, que nos conecta con la vivencia de seres sobrenaturales, donde uno se hace  contemporáneo de esa vivencia y por el tiempo que dura la experiencia[7],, uno se transporta a ese tiempo primordial en el que el mito tuvo lugar.

Leer en los sueños o los mitos es leer en una lengua olvidada.  El Talmud dice que los sueños que no son interpretados, son como cartas sin abrir.

El mito:

  • Es puente entre la conciencia de uno mismo y el universo.
  • Revela la conciencia del propio poder.
  • Potencia un contrato moral, ético, entre el individuo y su propio grupo cultural o étnico.
  • Implica un descenso a aspectos temidos, sombríos o negados tanto individual como socialmente.
  • Restituye un horizonte de totalidad, de pertenencia.
  • Permite un lazo entre el microcosmos ( individuo) mesocosmos ( sociedad) macrocosmos ( Universo).
  • Apela a través de imágenes, historias, arquetipos y metáforas a reflexionar sobre aspectos de nuestra historia actual que jaquean nuestro camino.

 

El mito como configuración colectiva  revela imaginarios sociales. Campbell afirma que: “... nuestra conciencia orientada hacia lo externo y que se dedica a las demandas diarias, podría perder contacto con la fuerza interior; los mitos, afirma Jung, cuando son correctamente leídos, son los medios que nos devuelven dicho contacto. En lenguaje de imágenes nos hablan de poderes de la psique... Mediante un diálogo con nuestras fuerzas internas a través de nuestros sueños y el estudio de los mitos, podemos aprender a conocer y entender el más grande horizonte de nuestro más profundo y sabio ser interior. De la misma manera, la sociedad que protege y mantiene vivos sus mitos estará alimentada por los más profundos y ricos estratos del espíritu humano[8].

 

Sin embargo, advierte el propio Campbell que existe el “peligro”  de ser arrastrados por los propios sueños y mitos heredados, y quedar vagando en un microcosmos sin conexión con la vida que nos demanda. En tal sentido propone Campbell, un diálogo a través de las formas simbólicas como puente entre el inconsciente y un reconocimiento consciente, en interacción permanente.

En este punto, en el del diálogo con el mito, es donde nosotras insertamos nuestra labor.

El mito no como vía de fuga de la historia ( personal o social) sino como vía de acceso. Ir hacia el origen y el encuentro con los arquetipos no para ir en busca de modelos inmutables, sino para movilizar la escena fragmentada en la que estamos atrapados, y en ese diálogo recomponer la totalidad de la historia que nos conforma.

Dialogar con la narración que nos cuenta el mito. Vivenciar las voces del mito con las propias voces interiores. Y volver a la superficie. Tomar conciencia de lo que la narración del mito  ha aportado a través de la vivencia y resignificarla en una narración diferente. “Re-narrarnos”.Porque se ha mirado su propia escena desde otro punto de vista, sabiendo que habrá tantas escenas como descensos.

Psicoanalíticamente hablando, se trataría no sólo de “correrse del lugar” habitual de sujeto “sujetado” , sino también de un cambio de óptica, de cambio de escena, de actos. 

La escena siempre es un punto de vista.[9]   Y el reencuentro con ese punto de vista, esa escena a veces temida, a veces olvidada, a veces desconocida es una reconfiguración de identidad,  en un relato que nos involucra.

Mujer y Mito: Siguiendo a Leonor Calvera[10], en su  Género Mujer, podemos afirmar que el mito “cuenta un orden” y opera como si ese campo de articulaciones entre seres que se narran, fuera un campo real de representaciones. Abre una serie de combinaciones infinitas, que nos permiten por analogía remitirlas a orientaciones conductuales, a configuraciones metafísicas y nos sirven de guía para comprender la urdimbre  de las sociedades. El mito, siempre remite al relato del grupo humano, de sus logros, de sus decepciones, odios, pasiones, pulsiones, interrogantes existenciales y de la expansión de su conciencia.

El mito, afirma Leonor Calvera, resulta la mejor introducción a la historia del género mujer, porque nos permite implicarnos en la dialéctica de una experiencia que se fue configurando a lo largo de milenios. Y resulta esclarecedor a la hora de comprendernos desde una configuración de modelos que fueron desplazando la función de la mujer desde lugares centrales a lugares periféricos.

Podemos situar que a partir del tercer milenio a.C, los asentamientos agrícolas comienzan a ser invadidos , en forma agresiva por tribus de pastores nómades en las que el varón ejercía un papel dominante, afirma Beatriz Rodríguez[11]. Y este es el comienzo de la eliminación de la Diosa. Eliminación que Calvera lee en el mito de Innana tal como lo relata el cantar de Gilgamesh. Lejos de poder aquí-por cuestiones de espacio- hacer un análisis exhaustivo del mito de Inanna, sí realizaremos los cruces necesarios para comprender por qué este diálogo con los mitos que proponemos en nuestros talleres, nos permite estructurar “la otra escena”, la que se elabora luego de un viaje de descenso. Compartamos entonces el contacto con un mito.

El cantar de Innana: En realidad desde el punto de vista “literal” sería un llanto. Desde el punto de vista de la resignificación: una dolorosa toma de conciencia que marca nuestro punto de partida. Y desde este punto de vista la celebración de ir al encuentro de nuestras partes sombrías. Recordemos : Innanna en el panteón sumerio es hija de Sin (Luna:padre:lo masculino) casado con Nin –e-gal (Infierno: madre. Lo femenino). Innana es la señora del Cielo, en tanto que su hermana Ereskingal  es Diosa del Uruk ( infierno).  La luna: Nace. crece y hace nacer a la muerte. Como la serpiente Sata, luna y serpiente morían sin morir, y la mujer, como la luna es la que muere y renace en sus ciclos menstruales. La conjunción: Vida-Muerte; Muerte- Resurrección marca un sentido de la deidad lunar que no sólo mide el tiempo sino que lo crea. De este modo las grandes Diosas se convierten en dueñas del tiempo, de los destinos que forjan a voluntad.  Inanna,- desairada por el gran semidiós Gilgamesh,  que se niega a hacerla su esposa ( por miedo a los poderes de encantamiento que esta posee), acude  a uno de sus hermanos: Shamash ( sol: juez supremo)[12]y solicita venganza. Pero el poder de la diosa tiene sus días contados. Los dioses masculinos la tratan como se trata a los dioses caídos y es desterrada al mundo del infierno. Allí se encuentra con su hermana: Ereskingal, quien la somete a sus ritos: despojarla de sus vestimentas, puerta tras puerta del infierno. En vano Inanna trata de destruir a Ereskingal. Inanna debe morir. En la superficie, la naturaleza también  muere. Reina en lugar de Inanna, su esposo  Dumuzi. Pero sin los ciclos lunares, la naturaleza perece. Los dioses entonces reviven a la Diosa a través de las aguas de la vida ( seres genéricos)y la retornan al trono en forma cíclica. Ella reinará primavera y verano. Dumuzi, el esposo usurpador, otoño e invierno. Pero la gran Diosa ha muerto, es sólo una consorte en el reino de los cielos. Sólo una excusa para que la naturaleza dominada por los dioses cazadores, no perezca del todo. La muerte no será ya resurrección sino castigo, y la vida tan sólo un paréntesis en el capricho de los dioses cazadores.

Inanna en nuestra piel: Nos marca cuál es nuestro lugar. El no lugar. El del compartir los lugares de poder como concesión a nuestros “pecados”. También es el reloj que nos indica  que el viaje de descenso y el abrazo con “la sombra” con el sacrificio que implica, nos permite resurgir a la superficie con una comprensión cabal de que no hay paraísos perdidos, sino reinos usurpados. Y que como Inanna debemos descender a los infiernos, donde ese otro yo, nuestra propia parte hermanada y sombría ( Eresnkingal) nos espera.

Sentido del viaje de descenso: Inanna, como otros relatos entre los que se encuentra el maravilloso relato de Piel de Foca de Clarissa Pinkola Estess son un viaje en busca del despojamiento de nuestras vestiduras y de nuestro propio poder, que siempre será virtual y que cíclicamente debemos volver a repactar en diálogo con nuestra sombra . El sentido del viaje, en Piel de Foca. es el llamado del instinto, que nos dice que ante el agotamiento en la superficie ( el mundo en el que nos toca vivir y nos ha determinado social y arquetípicamente) nos sumergimos en las aguas profundas para recuperar nuestro lado salvaje, como modo de reponer reservas psíquicas, recuperar el sentido del yo,  y así poder  retornar al mundo exterior.

“Una y otra vez perdemos esta sensación de encontrarnos por entero en nuestra piel... a causa de un prolongado cautiverio... la piel del alma se desvanece cuando no prestamos atención a lo que estamos haciendo, y sobre todo a aquello que nos cuesta:”[13]

 

 Alrededor de este diálogo con el mito, y narraciones fantásticas, es que hemos estructurado talleres. Precisamente talleres de Mitogénesis. Talleres puentes entre género y mito. Talleres de descenso y ascenso, donde el trabajo corporal,  guiado por la disciplina de algunas prácticas de yoga nos permiten experimentarnos en nuestra propia totalidad. La que se comparte con la energía del universo. El diálogo con los mitos que elegimos para cada uno de nuestros encuentros -puente, está siempre guiado, sabiendo que tanto el abordaje como la toma de conciencia  son individuales.

La narración oral, la escritura, la ritualización de los espacios de expresión, el análisis de filmes, posteriores al viaje , conservan el asombro , la espontaneidad y la hondura de un viaje al corazón de una tierra olvidada. Nuestro objetivo : Construir la otra escena. Traspasar las barreras de la percepción ordinaria. Situarnos en la dimensión creativa de nuestras capacidades, experimentando  la expansión de nuestra conciencia. Saltar como el buscador, de lo ordinario y cotidiano,  a lo extraordinario y extracotidiano. Sabiendo que todo forma parte de una dimensión a explorar. “Pero tu vida es larga y su acorde se quebrará muy lejos. Lo leo en las arenas de la Luna donde está escrito el viaje”[14]

El viaje desde luego, no es fácil. Es apasionante.

 

 


[1]Shinoda Bolen, Jean: Viaje a Avalon: la peregrinación de una mujer en la mitad de su vida. Obelisco Ed, España, 1998, pag.24.

[2]Capra, Fritjof: El Punto Crucial. Estaciones, Ed.1992, pag.31

[3]Kristeva, Julia: Esa increíble necesidad de creer. Un punto de vista laico. Paidos, Argentina, 2009,pag.55

[4]Interpretación de los arcanos mayores ( del 0 al 22) de  las barajas del tarot Artúrico, la búsqueda del santuario ( Caitlin y John  Matthews) Estos arcanos son: El buscador (0),Merlín (I), La dama del lago (II),Ginebra (III), Arturo (IV), Taliesin (V), El ciervo Blanco (VI), Prydwen (VII), Gawain (VIII), El ermitaño (IX), La Tabla redonda (X), Soberanía (XI), El rey herido (XII), La lavandera del vado (XII), El Caldero (XIV), El caballero verde ( XV), La torre en espiral ( XVI), La estrella ( XVII), La luna ( XVIII), El sol (XIX), El señor dormido ( XX), El florecimiento de Logres (XXI)

[5]Eliade, Mircea. Mito y realidad. Ed.Labor,Barcelona, 1991,pag.8

[6]Op.Cit, pag.13

[7]“Mientras que las “historias falsas” pueden contarse en cualquier momento, y en cualquier sitio, los mitos no deben recitarse más que durante un lapso de tiempo sagrado...(en Op,Cit, pag.16). Es nuestro propósito lograr en  cada encuentro un espacio ritual sagrado.

[8]Campbell, Joseph: Los Mitos, su impacto en el mundo actual. Kairós, Ed. Barcelona, 2da ed, 1994, pag.24

[9]Si nos trasladamos al cine baste citar la célebre Rashomon de Kurosawa para ejemplificar que habrá tantos relatos de un mismo hecho, como testigos del acontecimiento.

[10]Cfr. Calvera, Leonor: El género mujer, Ed. De Belgrano, Bs.As, 1992.

[11]Cfr: Rodríguez, Beatriz. La femineidad y sus metáforas. Sirenas y Amazonas.Lugar Ed.Bs.As, 2005

[12]El otro hermano de Inanna  es Namtaru: El Destino. Calvera interpreta este arrodillarse ante los dioses masculinos como el desamparo femenino que acuden a la “protección” masculina.

[13]Pinkola Estess, Clarissa: Mujeres que corren con los lobos, Ed. Sine Qua Non, Bs.As, 2001, pag 287.

[14]Orozco, Olga: Poema cartomancia, en Relámpagos de lo invisible (Antología), F.C.E, Bs.As, 2009, pag.49. 

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