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teatro » nota

| Publicado el 11 de junio de 2014 a las 16:02 hs.

Es un sentimiento de Bernardo Cappa

Relato de una insistencia: la pregunta por "Lo argentino". En teatro Andamio 90.

Por Denise Pascuzzo

un enjambre de gaviotas blanquiazules que habían vuelto de la emigración al olor de carne,
revoloteaban cubriendo con su disonante graznido todos los ruidos y voces del matadero
y proyectando una sombra clara sobre aquel campo de horrible carnicería.
Esto se notaba al principio de la matanza. 
Esteban Echeverría, El Matadero.

 

Una vez más la pregunta por “lo argentino” se hace presente en esta obra de teatro con dramaturgia y dirección de Bernardo Cappa. En este caso, a partir del relevo de una frase cristalizada como “Es un sentimiento”, que muy rápidamente se asocia con el cántico futbolero en un sentido inmediato, pero también en un sentido más amplio, se constituye en un tópico que recorre nuestra tradición: pensar lo argentino asociado con el sentimiento, la pasión, el desorden, la improvisación; y por otra parte, lo europeo –o todo aquello asociado con el primer mundo– con lo racional, el orden.

Parece tratarse de un elemento que evidentemente insiste en nuestra cultura, persiste en querer ser pensado y de ese modo indagar en torno a estas cuestiones vinculadas con el ser nacional. Al verlo emerger en una obra contemporánea como Es un sentimiento, podríamos pensar que se trata de una temática que se presenta en la necesidad de ser actualizada.

La trama consiste en el regreso de un argentino que vuelve a su país natal, más precisamente a La Matanza, luego de vivir diez años en Europa. De ese modo, la obra presenta una serie de elementos que pueden pensarse como íconos de “un día argentino”: el asado, el truco, ir a la cancha.

La potencia de la obra reside en la serie de posiciones que adoptan los personajes con respecto a “lo que sucede” en la Argentina. Asimismo, la espacialidad es preponderante en la medida en que se insiste en el contrapunto  del “acá” (Argentina) y “allá” (Europa), a eso se suma las zonas en las que se divide el barrio de La Matanza,  por dónde se puede circular y por dónde no, ligado al territorio del bando (barra brava) al que se pertenece.

Si se piensa en El Matadero de Esteban Echeverría, uno de los textos fundacionales de nuestra literatura (título cuyo significante  se liga a La Matanza, barrio elegido para que la obra de Cappa transcurra), se lee que las zonas de la ciudad de Buenos Aires también estaban delimitadas y cada bando (unitarios y federales) debía circular por determinados lugares y no por otros. El traspasar esos límites en el texto de Echeverría claramente deviene en destino trágico. El unitario circula distraído por el matadero y eso lo conduce fatalmente a la muerte.

Esa distribución de los espacios también se constituye en un sistema de reglas que está implícito, en la palabra oral; forma parte de lo que no está escrito en ningún lado pero se sabe, otro de los elementos que muy habitualmente aparecen asociados a los modos de funcionamiento de lo argentino y que la obra parece querer postular. Algo similar se presenta en torno de la cuestión de los saberes, aspecto que se visibiliza en el juego del truco, práctica cultural que el argentino que retorna pretende encontrar como parte de esa vida argentina que ha perdido e ícono en el que se proyectan muchas de las cuestiones que la obra intenta plantear, por ejemplo, la picardía argentina del truco en contraposición a la racionalidad y disciplina europea que se ponen en escena a la hora de jugar.

La obra se construye en términos de quién comprende y quién no comprende “lo argentino”. Y ese juego de posiciones y miradas (en términos de cómo se observa el acontecimiento argentino) resulta interesante porque se establecen una serie de cruces, desvíos e inversiones que no hacen sino subvertir las posiciones convencionales, o por lo menos complejizarlas.

De este modo, la obra plantea una serie de interrogantes: ¿Se necesita distancia para percibir aquellos elementos que componen “lo argentino”? ¿Puede un argentino percibirlo? ¿Sólo el extranjero puede hacerlo? ¿Qué sucede con la propia mirada y qué sucede con la mirada del otro hacia la Argentina? 
 

La presente crítica corresponde a la función realizada el  Sábado 7 de Junio de 2014, 22.30 hs.

Ficha Técnico/Artística

Dramaturgia: Bernardo Cappa
Actúan: Bernardo Cappa, Fernando De Rosa, Berik Eik, Maia Lancioni, Guido Losantos, Cristina Maresca
Diseño de vestuario: Paola Delgado
Diseño de escenografía: Félix Padrón
Diseño de luces: Claudio Alejandro Del Bianco
Diseño sonoro: Atilio Baez, Damian Ferraro
Fotografía: Florencia Trincheri, Marcela Zena
Diseño gráfico: Sebastian Morgodoy
Asistencia de escenografía: Mauro Petrillo, Rossana Rodriguez Cervantes
Asistencia general: Naiquen Aranda
Asistencia de dirección: Belén Biniez
Prensa: Simkin&Franco
Pre-producción: Naiquen Aranda
Producción: Belén Biniez
Dirección: Bernardo Cappa

Teatro ANDAMIO ´90
Paraná 660
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Reservas: 4373-5670
Web: http://www.andamio90.org

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