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teatro » nota

| Publicado el 26 de junio de 2014 a las 00:44 hs.

El teatro y sus gestos: la más maravillosa música de la política.

Acerca de ¡Llegó la música! De Alberto Ajaka, una obra que apuesta a la teatralidad que se presenta en el teatro La Carpintería y en el mes de junio tendrá doble función, los sábados y domingos.

Por Denise Pascuzzo

"La noche es una orquesta despiadada. Es silenciosa"
Maestro de música (Le maître de musique)
Dir. Gérard Corbiau

Cómo poder estructurar un texto lineal, sucesivo, ante una obra de múltiples planos, que se presenta como una especie de espiral de palabras, que trabaja con la simultaneidad de los sonidos. Porque la puesta explora las diversas formas del sonido: el susurro, el murmullo colectivo, la voz singular de un sujeto, el sonido casi imperceptible del aliento, la música y hasta su ausencia. Porque el silencio también irrumpe y dice.  

La obra de Ajaka parece configurarse precisamente como una pieza musical, como si con palabras estuvieran interpretando la pieza de Shostakovich que ensayan los músicos. ¿Por qué acaso no pensar al teatro en analogía con los movimientos de una orquesta en sus distintos momentos de interpretación de una determinada pieza? Teatro y música están allí expresados a un tiempo.

¡Llegó la música! se compone de frases que de pronto irrumpen y van componiendo una especie de constelación musical de palabras, que se presentan como pequeños núcleos desde los que se pueden desplegar un conjunto de significaciones y cuestiones para pensar. Por momentos el texto se plantea como ráfagas de frases que proponen conceptos, preguntas, discusiones, que generan una densidad de sentido que se va tramando y va dejando especiales esquirlas de pensamiento, de política, de música, de poesía, de gestualidad. A su vez, la obra reflexiona sobre el teatro, la música y el arte en general en sus condiciones de producción (humanas, económicas, políticas y geográficas). Es decir que aparece allí el acontecimiento artístico pensándose a sí mismo, atravesado por un contexto, por un lugar en el que se produce y no exento a un circuito económico. Una de las preguntas planteadas podría formularse en los siguientes términos: ¿cómo y bajo qué condiciones se puede producir arte en la Argentina? ¿Qué sucede con lo que aquí se produce en relación con el “prestigio” europeo?           

Así es que, mientras los integrantes de una orquesta de un teatro municipal ensayan una pieza para ser interpretada allí mismo ante unos programadores que prometen llevarlos de gira a Europa, se producen toda una serie de dificultades muy asociadas con las vicisitudes de una institución estatal en la Argentina. Esos conflictos generan una serie de diálogos entre los músicos a partir de los cuales surgen discusiones políticas donde se exponen distintas vertientes ideológicas y que son muy pertinentes para el horizonte político en la Argentina actual, pero también en términos de una dimensión histórica: anarquismo, socialismo, peronismo. ¿Cómo intervenir? Allí quedan unidas, al igual que en Shostakovich, política y música de un modo indisociable. “Lo que no se puede decir, se puede silbar”, dice un pasaje de la obra. El gesto del teatro se yuxtapone con la música para devenir en acto político.

Tanto la música como su ausencia, el silencio, se presentan como formas de decir y como modos de intervención política. “Al alba venceré” (All’alba vinceró) –dice Nessum Dorma– cantan en escena los actores.

Si pudiéramos pensar una puesta en escena en términos de punctum, aquel concepto que propone Barthes para la fotografía, (“muy a menudo sólo es un detalle […] Aquello que surge de la escena como una flecha que viene a clavarse”), serviría para pensar esos momentos de la obra de Ajaka de gran condensación en que aumenta el peso específico de la frase y su sentido. Allí aumenta la densidad, donde sobreviene algo así como un una vertiente poética en su momento más alto. Al modo del momento más alto de un poema, cuando una frase insiste e insiste y con el ritmo va calando un sentido, que con su insistencia de pronto se instala como un grito de gran intensidad estética. Parece producirse allí ese gran instante donde irrumpe el valor estético como un golpe contundente. O en otros términos, la palabra que, como un látigo, dice y hace en un mismo movimiento.

Interesantísimas ideas, grandes actuaciones y un texto extraordinario de Alberto Ajaka

 

Ficha Artístico/Técnica

Dramaturgia Alberto Ajaka
Intérpretes: Leonel Elizondo, Sol Fernández López, Karina Frau, Rodrigo González Garillo, Georgina Hirsch, Luciano Kaczer, Gabriel Kogan, Gabriel Lima, Julia Martinez Rubio, Andrés Rossi, Gabi Saidón, María Villar
Vestuario: Rodrigo González Garillo
Escenografía: Rodrigo González Garillo
Iluminación: Adrian Grimozzi
Edición de sonido: Jose Omar Ajaka
Musicalización: Alberto Ajaka, Martín Laurnagaray
Fotografía: Gaspar Kunis
Asesoramiento musical: Carmen Baliero
Asistencia de dirección: Cecilia Belmonte, Georgina Hirsch
Prensa: Prensa Novello
Colaboración artística: Mariano Sayavedra
Dirección: Alberto Ajaka

LA CARPINTERÍA

Jean Jaures 858
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4961-5092
Web: http://www.lacarpinteriateatro.com.ar

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