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teatro » nota

| Publicado el 22 de abril de 2015 a las 02:08 hs.

Dínamo, energía escénica en máxima potencia teatral

La nueva obra de Melisa Hermida, Claudio Tolcachir y Lautaro Perotti, es una máquina perfecta en la que desde un escenario hiperrealista, los fragmentos de 3 vidas se tornan absolutamente simbólicos y conmovedores. Actuaciones notables y música que se hace texto, componen esta puesta imperdible para ver en Timbre 4, viernes y sábados a las 21.00 y 23.00 horas.

 

Por Teresa Gatto

"Y más que extrañar, les respondo, después, cuando me pregunta
cómo me sentiré en el extranjero, me ocuparé en extrañame y concebir una ciudad en la que he nacido y vivido cerca de treinta años, que seguirá viviendo sín mí, y después digo que una ciudad es una abstracción que nos concedemos para darle un nombre propio a una serie de lugares, fragmentarios, inconexos, opacos, y la mayor parte del tiempo. imaginarios y desiertos de nosotros".
Fragmentos- Juan José Saer.

 

 

Dicen que un dínamo es una máquina destinada a transformar la energía mecánica en energía eléctrica, por inducción electromagnética, debida a la rotación de cuerpos conductores en un campo magnético. Parece lejano al Arte, sin embargo no lo es. Cuando uno asiste a la puesta de Dínamo comprende que no hay energía mayor que la que un cuerpo humano en estado de re-presentación puede lograr, si tiene una obra magnífica, una dirección milimétrica y unas actuaciones absolutamente arrolladoras.

La escenografía concebida para semejante juego teatral es hiperralista, pero no se engañe estimado lector, es el único realismo (si es que existe) al que usted tendrá acceso. Una casa rodante perdida en cualquier lugar, porque para eso es rodante, para vagar por el espacio y el tiempo, para alojar a quienes vagan por el tiempo y el espacio en búsqueda de ...

Entonces Ada una artista perfómatica de los años 70' se busca y se imita. Muriel, huye una muerte "otra"inexplicable y dolorosa hasta la culpa que la carcome y ella, Harima, está oculta, hace tiempo que está oculta, como se ocultan los seres desperdigados por un mundo que le es hostil, tanto o más que el que dejaron. Está oculta pero en sí misma y en su sueño de retorno, es un dínamo que puede poner a circular una energía basta y arrolladora, la energía necesaria para que Ada y Muriel, finalmente accedan al otro.

Hay una perfección coreográfica que hace que las tres mujeres coexistan sin verse ni notarse durante casi toda la obra, parecen distintas pero todas están exiliadas, del pasado, del dolor o de un lugar. La sordera aparente de Ada que sólo puede escuchar su música, la repetición ecolálica de Muriel y la "no" lengua" de Harima, es más un conector que formula desde el cuerpo, el máximo instrumento del actor una puesta en marcha en la que los fragmentos de los pasados y presentes de esa 3 mujeres reunidas en un no lugar se conjuguen, existan de modo simultáneo y nos duelan o nos hagan gozar del mismo modo, en simultáneo.

Sus movimientos cuasi danzantes, en esa suerte de caja de muñecas olvidadas, son danza que al sonar de la música en vivo Joaquín Segade (excelente performance de clímax, tiempos y dramaticidad) encuentra el modo de unir los fragmentos, las esquirlas, los trozos y des-trozos de esas vidas.

Bosquejo de la Casa

La casa, con el diseño absolutamente funcional de Gonzalo Córdoba Estévez, junto a la iluminación de Ricardo Sica que nos brinda el día y la noche, la penumbra interior y el sol exterior, es un mundo en sí misma, un mundo hiperpobaldo de sentires diversos pero parentales en el dolor.

La casa en acción

Marta Lubos, compone a una Ada hierática y ausente en su melancolía por momentos casi hilarante. Daniela Pal, dota a su Muriel, de la cuota de inocencia, culpa, dolor y obsesión propios de una border y Paula Ranserberg logra salir y entrar, subir y bajar y susurrar su "no lengua" alcanzando a igualar y tal vez superar la plasticidad y elocuencia que ya le conocemos.

Cuando Dínamo da comienzo, uno sospecha, supone e infiere, que en Timbre 4 y a manos de Tolcachir, Hermida y Perotti algo se viene. Algo grande que no tiene mensura. Como esos textos de Henry James en los que cuando advierte a la Bestia en la jungla, ya pasó todo, sin embargo, la mixtura de lenguajes corporales, musicales y de lenguas ininteligibles, va cobrando una dimensión jamás pensada. La dimensión de la teatralidad. Y es muy complejo hacer teatro cuando el texto no es programático ni homogéneo ni lineal, es difícil hacer teatro cuando se cuenta con los cuerpos, la música y esos gestos que de tan parciales pueden ser significantes de muchas cosas. Pero la obra se cierra, se pliega sobre sí misma para decir que con o sin textos convencionales se puede hacer teatro y que juntos o mezclados, Hermida, Perotti y Tolcachir han logrado  la conmoción, han logrado la emoción y por sobre todo han conseguido que las tres mujeres nos sean empáticas, porque ningunx de nosotrxs está/estuvo/estará exento de esos exilios interiores o exteriores, de esos desarraigos, de esas anclas en que la melancolía cuando acecha, puede anidar para siempre.

No hay una familia está vez, o tal vez sí. La familia de los 3 autores dibujando el sueño de Harima, trazando la melancolía de Ada y ayudando a Muriel a entrar y  salir de la enajenación. Hay una familia de actores y hay otra más, la que componen a despecho de su voluntad esas tres existencias que aunque ficcionales, se le quedan a uno grabadas para siempre. Porque el espectador siempre debe agradecer el riesgo, el logro y sobre todo la emoción profunda de estar asistiendo al Teatro.

Dínamo es un momento en la vida de cualquiera que se pierda, es también un lapso de encuentro, breve lapso de encuentro hacia el final, en el que una tibia caricia otoñal, completa una historia que se pinta mínima, íntima pero que alcanza la dimensión de la dramaticidad máxima por la excepcional labor de este equipo. Gracias por tanto Teatro, no pedimos nada más.

Y glosando a Saer nuevamente repito "que como de costumbre, lo importante no se ha dejado decir"

Ficha Artístico/Técnica

Autores: Melisa Hermida, Lautaro Perotti y Claudio Tolcachir
Intérpretes: Marta Lubos, Daniela Pal, Paula Ransenberg
Música y Ejecución: Joaquín Segade
Vestuario: Pepe Uría
Escenografía: Gonzalo Córdoba Estévez
Iluminación: Ricardo Sica
Fotografía: Sebastián Arpesella
Asesoramiento En Efectos Especiales: Federico Ransenberg
Asesoramiento en sonido: José Binetti
Asistencia de iluminación: Lucia Feijoó
Asistencia de vestuario: Camila Castro
Asistencia de dirección: María García De Oteyza
Prensa: Marisol Cambre
Producción Teatro Timbre 4, Máxime Seugé Jonathan Sak
Dirección: Melisa Hermida, Lautaro Perotti y Claudio Tolcachir
 

TIMBRE 4
México 3554 (mapa)
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4932-4395
Web: http://www.timbre4.com
Entrada: $ 150,00 - Viernes y Sábado - 21:00 hs y 23:00 hs 

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