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teatro » nota

| Publicado el 01 de octubre de 2015 a las 00:32 hs.

Tattoo, cuestión de valores y valores en cuestión

Ficción, desubjetivación, intercambio, juego de roles. Gestos de develamiento que generan incomodidad y problematizan posiciones. La puesta de Tattoo persigue y logra el objetivo del arte en nuestros días: una experiencia estética que nos haga reflexionar.

Por María Luciana Gandolfo

La obra teatral Tattoo, dirigida por Laura Eva Avelluto, es una verdadera batería estética, con toda la potencia filosófica que el título entraña: “una pieza sobre arte moderno” (o como aquí agregaríamos,  sobre su muerte).  El reflexionado y oscilante límite entre el  arte y la vida se despliega en escena desde distintos ángulos y se corporiza en los personajes. La relación entre ficción y realidad se vuelve conflicto y se presenta representándose.

Comencemos por el arte.  La pareja de Alfred y Lea, un escritor y una actriz, frustrados y con problemas económicos, enfrenta día a día distintos obstáculos: contratos rechazados, obras inconclusas, ideales románticos de creación que no encuentran eco en el mercado artístico.  Distinta es la situación del excéntrico y consagrado artista Tiger.  Reconocido internacionalmente, Tiger hace parte del viciado sistema snob  del arte comercial. Lo mismo ocurre con la hermana de Lea, la exitosa galerista Naomi, y con el asistente de Tiger, Alex.

Sigamos por los cuerpos. Tiger ha llevado su excentricidad al punto de convertir toda su piel en soporte de múltiples tatuajes. Estos tatuajes son los catalizadores de  preguntas acerca del cuerpo y sus marcas, la vida, la muerte y la trascendencia. Pero también del gesto de  exhibicionismo y frivolidad que vuelven al hombre obra de arte y mercancía.  Las relaciones entre personajes terminan trazándose por contratos, pactos, arreglos y negocios.

Aquí resuena, entre otros nombres de la filosofía, el de Heidegger: el ser disuelto en el valor de cambio. Y la cuestión del valor también se entrecruza con la del valor moral (vender, engañar, traicionar) y con la valoración de la obra de arte en su capacidad de poner en discusión su propia condición.

         Pasemos así al asunto de la representación. Allí también hay un juego de límites entre realidad y ficción, donde los simulacros son el paradigma. Lo que creíamos saber del curso de los acontecimientos (personajes y espectadores), termina siendo parte de un dispositivo de simulación y, por qué no, de  observación. En contrapunto con la idea del exhibicionismo (el espectáculo de la muerte) e incluso con nuestra propia posición privilegiada de expectación,  terminamos sintiéndonos parte de un experimento que nos pone a prueba. Y aquí es el Teatro el que se encarga de hacernos tambalear en nuestro lugar de saber/poder.

Ficción, desubjetivación, intercambio, juego de roles. Gestos de develamiento que generan incomodidad y problematizan posiciones. La puesta de Tattoo persigue y logra el objetivo del arte  en nuestros días: una experiencia estética que nos haga reflexionar.

A través de excelentes interpretaciones llenas de vibración, cada personaje se vuelve vociferante. La construcción de espacios mediante la iluminación  y los elementos escenográficos justos, forman una puesta visualmente potente y eficaz. La  dirección amalgama todos estos recursos en esta gran adaptación de la dramaturgia alemana. En un permanente juego de tensión de  límites, Tattoo despliega acordes eléctricos de preguntas acerca de la representación, la moral, la trascendencia, y el valor en el complejo mundo del arte.

Funciones:Lunes - 21:00 hs

ABASTO SOCIAL CLUB

Yatay 666, CABA

Teléfonos: 4861-7714 Web: https://www.facebook.com/abasto.socialclub?ref=hl

Entrada: $ 120,00

Ficha técnico artística

Dramaturgia: Igor Bauersima, Réjane Desvignes

Adaptación: Adrián Goldfrid

Traducción: Francisco Dias Solar

Actúan: Mauro Álvarez, Segundo Etchebehere, Julieta Galvez, Julia Montiliengo, Esteban Schemberg

Vestuario: Segundo Etchebehere

Iluminación: Estefanía Piotrkowski

Arte: Julián Pesce

Asistencia de dirección: Leonardo Tito

Producción: Milagros Marbres, Melisa Santoro

Dirección: Laura Eva Avelluto

Duración: 60 minutos

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