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teatro » nota

| Publicado el 01 de febrero de 2016 a las 21:12 hs.

El amor es un bien. Nuevos territorios para Chejov.

El amor es un bien, escrita y dirigida por Francisco Lumerman, a partir de tío Vania de Chejov, es una notable nueva versión del clásico ruso, en la que la dramaturgia, la dirección y las actuaciones confluyen para generar una poderosa puesta en escena. Imperdible.

Por Mariana Mazover

El amor es un bienafirma el título de esta notable versión de Tío Vania escrita y dirigida por Francisco Lumerman y, en más de un sentido, su título sintetiza el modo en el cual su autor lee el Vania  de Chejov para producir su personalísima versión. La de Lumerman es una mirada sensible y lúcida sobre la obra de Chejov que logra capturar su esencia, pero que arriesga a construir todo de nuevo: nuevas palabras y nuevas imágenes para el conflicto chejoviano de siempre, aquel que recurrentemente aparece y se metamorfosea en cada una de sus obras. Decía Chejov: "Los hombres comen, duermen, fuman y dicen banalidades y sin embargo se destruyen"

Aquí, enEl amor es un bien, Sonia, Vania y el Doctor están  en el Sur de Argentina, en Carmen de Patagones. La propiedad, el bien raíz en juego esta vez es un hostel desvencijado. Allí llegan, esta vez, el Profesor y su joven mujer, Elena. Variaciones en la narración que aún preservan la atmósfera, los climas y también ese particular humor chejoviano. En su obra,  Lumerman reescribe toda la superficie, pero deja intacto, con enorme habilidad,  aquello que está escrito por debajo de las palabras. Desentraña la estructura de Tío Vania y vuelve a articular sus piezas en una nueva fábula  que preserva los conflictos, los mundos íntimos de cada uno de sus personajes y los vínculos que establecen. Notablemente,  Lumerman también logra capturar esa música tan particular de la textualidad chejoviana.


Así, en otro tiempo, en otro espacio, con  otras biografías, y otros decires,  todo aquello que ya existía en Tío Vania vuelve a circular, renovado, y fundamentalmente, con fuerza propia.El Amor es un bien es y no es Tío Vania; y allí radica mucho del encanto de esta obra que es doblemente entonces la obra en sí, y una reflexión sobre las condiciones de posibilidad de ‘una versión’. Así se empieza y se enmarca: Sonia está preparando una versión de una canción para un participar de un Festival, y se discute sobre lo esperable de una versión).


Francisco Lumerman la escribe y la dirige. Y es desde allí, desde el montaje, donde vuelve a interrogar la naturaleza actual del drama moderno: acertada e inteligente es la fractura que produce en la representación, apostando a una construcción no-mimética.

Así como el texto desplaza espacialmente la acción, la puesta desplaza el verosímil realista/naturalista y funda un territorio más complejo, metateatral, extraño. En el centro de la escena coloca un artefacto funcional, no codificado, (pareciera vagamente remitir a un escenario) que va asumiendo valores diferentes a lo largo de la obra. Lo notable del procedimiento es que, descorrido el velo de la simulación, exhibiendo el teatro como lo que es – teatro - logra una verdad de conmovedora profundidad y recobra la dimensión terriblemente humana de la obra de Chejov. Mérito enorme el de los cinco excelentes actores- Manuela Amosa, José Escobar, Diego Faturos, José María Marcos y Rosario Varela que logran construir y habitar la complejidad de sus lazos y la complejidad de cada una de sus criaturas - ese oscilar entre vivir con la coraza puesta y existir en carne viva -  yjugar en el borde del precipicio de esa tragedia que nunca se termina de desatar, y de ese deseo que, apenas asomando, se vuelve imposible de concretar.  

Los 5 juntos son verdaderamente sinfónicos, y logran inundar el espacio de una emoción arrasadora, que culmina en una escena memorable.Asombrosamente, con toda la belleza atroz del final de Tío Vania, Lumerman planta su bandera. A la misma Sonia que comenzó alborotada mostrando su versión de una canción de otro, el desenlace la encuentra con letra y músicas propias. Es sutil este desplazamiento: es y no es el mismo final. Con palabras parecidas, en Sonia sucede algo esperanzador: ella tiene su canción, la que ella escribió.  Como si aquí el autor, algo también pudiera susurrar sobre las condiciones de posibilidad no sólo de la escritura, sino de la reescritura; y lo que de nuevo alumbramiento ellas traen.

 

Ficha técnico artística

Dramaturgia y dirección:  Francisco Lumerman
Actúan: Manuela Amosa, Jose Escobar, Diego Faturos, José María Marcos, Rosario Varela
Diseño de escenografía: Gonzalo Cordoba Estevez
Diseño de luces: Ricardo Sica
Diseño gráfico: Martín Speroni
Asistencia de dirección: Ignacio Gracia
Prensa: Luciana Zylberberg

Producción ejecutiva: Zoilo Garcés

Reestreno: Abril 2016 en Moscú.

En marzo El Amor es un Bien formará parte del III Festival Novísima Dramaturgia Argentina en el Centro Cultural de la Cooperación.

http://www.alternativateatral.com/obra36044-el-amor-es-un-bien

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