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teatro » nota

| Publicado el 11 de marzo de 2016 a las 08:32 hs.

Desacralizar, el mejor modo de divertir cuando hay talento

Los viernes a las 23 hs. En Teatro Timbre 4 Giampaolo Samá ofrece un trabajo fantástico. El viaje, una comedia poco divina, por los submundos que nos legó Dante en su Divina Commedia, con el agregado de la parodia y el humor. No todos podemos viajar con Virgilio!

Por Teresa Gatto

“Me caecum, qui haec ante non viderim”
Cicerón
Trad: Ciego de mí por no haber visto estás cosas antes”

 

 

Giampaolo Samá junto a Miriam Odorico tienen la feliz osadía de tomarse del autor de la Divina Commedia para hacer, El viaje, una Comedia poco divina. Un humilde cantinero se cruza con Dante en una posada, éste lo invita a su viaje. Claro, cualquiera de nosotros, si se encontrar con Virgilio dejaría plantado al más pintado. Y así es como nuestro mesero, queda solo en un terreno de enorme oscuridad. Se vale de una marioneta, un yo adlátere que le permite decidir si avanzar o no.

Así, con enormes dificultades narradas en tono de humor, dado que  El Viaje parodia desde el homenaje a la Divina Commedia, las peripecias sin fin, nos llevan a un viaje encantado de peligros.

No se encuentra nada azaroso en la hechura de la obra, ni en la brillante actuación de Samá. Estas palabras de Dante está a medida del personaje, aunque él no las repita: A mitad del camino de la vida, en una selva oscura me encontraba porque mi ruta había extraviado.

Nadie rechazaría la invitación de Dante a ese viaje pero claro, el poeta Florentino, se encuentra con Virgilio (guía entre los guías) y el mesero se queda solo.

Solo frente al Cancerbero, solo frente al barquero con el que debe cruzar el río del olvido (el Leteo), solo con aquellos que están en el infierno, porque han cometido algunos pecaditos imposibles para la época como el adulterio de Francesca de Rímini. Y bueno, el infierno es cosa dura.

El paso por el Limbo no es nada grato y el mesero debe arriesgar la poca valentía que le va quedando conforme se encuentra con personajes y situaciones que son conocidas por los lectores de la Commedia pero que en la fantástica elaboración del texto, se nos aparecen con un gran extrañamiento que no permite un solo minuto de distracción.

A la maravillosa actuación de Samá, hay que sumarle su manejo de esa marioneta que lo ayuda o desubica, sus tonos, inflexiones y la coloratura de su personaje, nos sitúa en el siglo aquel en el que güelfos y gibelinos se peleaban por imponer sus visiones pero en el que los meseros y el pueblo todo, no tenía intervención. Ser plebeyo siempre fue un problema.

Los modos de ver del personaje se encuentran focalizados en su clase, no está allí para ver a ver a su amada como Dante a Beatrice, sino que es un anti héroe por azar y este modo de transitarlo lo sitúa en  el mismo dilema que todos los que leímos la Commedia también transitamos: qué hacer allí si pudiéramos ingresar a esa construcción perfecta en el que el más allá nos dará una chance más de ver a enemigos, amigos, amores y demás.

Lo cierto es que con una pericia escénica propia de Samá, la obra se despliega en una hora de risas, miradas y por sobre todo, en un viaje imaginario que es maravilloso aunque el guía no sea Virgilio, no haya Beatrice y nuestro anti héroe, se convierta en un héroe notable por salirse con la suya. Bravísima.

 

 

    

 

Dramaturgia: Giampaolo Samá

Actúan: Giampaolo Samá

Vestuario: Julio Suárez

Diseño de luces: Omaro Possemato, Giampaolo Samá

Musicalización: Giampaolo Samá

Asistencia general: Nadia Tallon

Producción ejecutiva: Nadia Tallon

Colaboración en dramaturgia: Miriam Odorico

Dirección: Miriam Odorico, Giampaolo Samá

TIMBRE 4

México 3554

Capital Federal - Buenos Aires - Argentina

Teléfonos: 4932-4395

Web: http://www.timbre4.com

Entrada: $ 150,00 - Viernes - 23:00 hs - Hasta el 29/04/2016

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