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teatro » nota

| Publicado el 25 de abril de 2016 a las 18:42 hs.

El silencio otorga

La nueva propuesta de Diego Casado Rubio bordea lo inconveniente con certeza y sale airosa gracias a la exactitud de la forma y a la actualidad de su contenido. Esta obra es mucho más que un retrato familiar, es una parábola sobre la omisión, una denuncia.

Por Mariu Serrano

Las relaciones sexuales, siendo mujer, con buena suerte se las transita, 
con mala se las sobrevive. La mujer de la cultura patriarcal no disfruta el sexo, cuida de él, 
lo raciona, porque este encarna al mismo tiempo su debilidad y su atributo.
El sexo debe ser regulado por la mujer, ya que el hombre no puede contenerlo. 
La cultura de la violación fuerza al hombre a manejar un apetito sexual voraz e irrefrenable, 
que lo iguala con un animal y lo lleva a cometer todo tipo de actos irracionales "enceguecido por el placer". La mujer entonces fracciona su capacidad de proveedora para que esta no se agote en las manos de su partener insaciable.”

Dalia Cybel

El atropellado monólogo inaugural de Leticia Torres, quien engrana todo el relato, nos da una falsa sensación de estar frente a un drama ligero. A medida que se desentraña el argumento, los misterios del comienzo cobran nuevos sentidos. Mamá (María Rosa Frega) decidió no volver a salir de la cama. Papá (José Márquez) va y viene de la seducción a la amenaza, con tal de que sumujer vuelva a cumplir las funciones que le corresponden. El hermano (EugenioChukeEstela) se llamó a callar, no porque sea mudo, pero comprende y transmite todo en lenguaje musical. Y ella aprende la lección más importante: no nació para sentir placer sino para complacer al resto.

El destacado diseño de luces, a cargo de David Seldes, amplía el poder del propio texto, así como la utilería ocupa un lugar fundamental en la construcción de la escena. Un cuadro de Lola Flores, un violín, una aspiradora, un ventilador; no hay nada librado al azar, ningún objeto está por ser bello simplemente. El director se anima incluso hacer una jugada que podría haber derivado en un rotundo fracaso: introduce en escena un televisor, que es varias veces encendido. La pantalla tiene un atractivo supremo y es notable cómo aun con ese elemento, ajeno por antonomasia al hacer teatral, los actores no pierden un segundo nuestra atención.

Ya en su segunda temporada, La mujer camaes un ejemplo de la excelencia y calidad de que es capaz el teatro independiente. El boca en boca siempre le ganará a cualquier medio o autobombo, y no es casual que pese al circundante blindaje mediático y remakesde productos culturales superfluos, la sala se mantenga llena. Se trata de una obra de una actualidad absoluta, no por el tiempo y espacio que evoca, sino por su condición de necesaria. Nadie sale inerte; en lo personal, a raíz del reciente desenmascaramiento masivo de ciertos íconos de la escena del rock local (recomiendo leer la excelente nota de Dalia Cybel al respecto), me tocó de cerca, pero intuyo que a la gran mayoría del público le resuena un eco íntimo con esta obra.

 

Ficha Artísitico/Técnica

Autor: Diego Casado Rubio
Actúan: Eugenio "Chuke" Estela, María Rosa Frega, José Márquez, Leticia Torres, Lorena Viterbo
Músicos: Eugenio "Chuke" Estela
Diseño de vestuario: Vessna Bebek
Diseño de luces: David Seldes
Fotografía, producción general y asistencia de dirección: Juan Borraspardo
Producción ejecutiva: Felicitas Oliden
Prensa: Carolina Alfonso
Dirección: Diego Casado Rubio

EL ESTEPARIO TEATRO
Medrano 484 (Almagro, CABA)
Teléfonos: (whatsapp) (15)55916879 / (15)41690859
Web: http://facebook.com/elesteparioteatro

Duración: 60 minutos
Entrada: $ 150,00 - Domingos 18:00 hs.  Hasta el 29/05/2016 

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