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teatro » nota

| Publicado el 25 de mayo de 2016 a las 02:20 hs.

La Pilarcita: la poesía del Don

Con dramaturgia y dirección de María Marull, y brillantes actuaciones Paula Grinszpan, Lucía Maciel, Juan Grandinetti, y Luz Palazón, La Pilarcita conmueve por su fuerza para retratar un imaginario pueblerino y las vidas de tres mujeres que se cruzan para transformarse.

Por Mariana Mazover

Hay una fiesta popular que pronto tendrá lugar: la que rinde culto a La Pilarcita y que genera, cada año revuelo en un pueblo litoraleño. Hay un pequeño hotel que se prepara para recibir a los huéspedes que llegan de todos lados para participar de esta celebración pagana. Con estas coordenadas María Marull, autora y directora de La Pilarcita, construye un texto delicioso que halla en su propia puesta en escena toda su capacidad de expresión, haciendo de la temporalidad morosa, (del tiempo extendido para la conversación) uno de sus aspectos más destacados y disfrutables de la obra.  María Marull sabe operar sobre la dimensión del tiempo, y con ello, logra retratar con enorme belleza el mundo interior y la relación de amistad  entre dos chicas de pueblo (Celina y Celeste: las jóvenes que ofician de anfitrionas en el hotel) que, en su relación antagónica con la gran ciudad, se convierten además el los vértices del triángulo dramático que la obra construye a la perfección. 

El mito fundante del universo poético de la obra es exquisito: a La Pilarcita (niña santa) se le ofrendan muñecas que, según la tradición, cuanto más elaboradas artesanalmente, mayor capacidad de ofrenda poseen. Don y sacrificio, infancia y femineidad se anudan allí, en la Pilarcita. Sobre estos elementos la dramaturgia elabora también la historia que la obra nos narra: potenciando a las muñecas, a las dos lugareñas se les sumará una tercera mujer, la extranjera. Llegada desde La Ciudad, ella, de nombre Selva, acude perturbada, acarreando un amor contrariado y en declinación, y buscará reparo y esperanza en la Pilarcita milagrosa.

Entre el rechazo y la atracción, las 3 mujeres entablan una relación entrañable que las transforma y las obliga sacudirse de una vez y para siempre  la prolongada siesta interna, esa que no distingue entre el campo y la ciudad, y que, en su devenir, hace que la ficción le devuelva a la realidad de la que extrae el mito original, uno nuevo bajo el signo de la tragedia: la Selva que se convierte, vital, en más selva.

Acierta la obra también en jugar y desmarcarse de las convenciones narrativas del costumbrismo, porque si es la hora de la siesta, también hay allí capacidad de ensoñación. Por esta vía se articula al único hombre que la obra nos muestra. Aparece y desaparece entre las sábanas tendidas, canturreando y narrando fragmentos de la historia, mostrándonos también, cada vez, toda la capacidad de cada pueblito escondido de narrarse a sí mismo con sus mitos paganos, en sus géneros musicales, en sus poesías y sus letras. Porque, en definitiva, esta bellísima y sensible obra de María Marull es una narración en segundo grado, que extrae toda su potencia de narraciones y modos de narrar que están afuera, que pertenecen a la geografía, a los territorios de eso que llamamos - como si Buenos Aires fuera el Gran Living Comedor de la Mansión del País- el interior.

Paula Grinszpan y Lucía Maciel, con sus trabajos actorales excepcionales, hacen todo lo demás. Luz Palazón y Juan Grandinetti completan el elenco también con solvencia; y entre los cuatro ponen a vivir con fuerza y sensibilidad a cada una de sus criaturas, llevando al espectador de la emoción a la risa, y de la risa a la emoción bajo la calidez y plasticidad que irradian la escenografía de  Jose Escobar y Alicia Leloutre, el vestuario de Jam Monti  y las luces de Matías Sendón y confirmándonos, al terminar, que el orden de lo milagroso es también inesperado y que en el deseo está la fuerza que lo provoca.

Ficha Artístico/Técnica

Dramaturgia:  María Marull
Actúan:  Juan Grandinetti, Paula Grinszpan, Lucía Maciel, Luz Palazón
Vestuario: Jam Monti
Diseño de espacio:  Jose Escobar, Alicia Leloutre
Fotografía: Sebastián Arpesella
Diseño gráfico: Natalia Milazzo
Asistencia de vestuario:  Betina Andreose
Asistencia de dirección:  Sofía Salvaggio
Prensa: Carolina Alfonso
Producción: Natalia Di Cienzo
Dirección: María Marull
Duración: 65 minutos

EL CAMARÍN DE LAS MUSAS

Viernes - 20:00 hs y 22:00 hs
Mario Bravo 960 Capital Federal - Buenos Aires - Argentina

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