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teatro » nota

| Publicado el 26 de diciembre de 2010 a las 20:59 hs.

Cuando el Teatro fue una fiesta o despidiendo al 2010

Rapaso de lo que el año que se va nos dejó y aunque toda selección es caprichosa, bien vale la pena como muestra de lo inagotable de la creación teatral argentina.

Por María Forges 

I- Historia. Este año se encendieron los escenarios. Si había una posibilidad de mejorar el 2009, el 2010 le dio jaque mate pastor en 4 jugadas imponentes. Pero no hay operación de selección que no deje afuera algo. Si, así de arbitrario es el asunto y debo elegir lo que para mí fue lo mejor. No me lo imponen, pero soy esa clase de sujeto que gusta de los balances. Empiezo por el principio. Ala de Criados, de Mauricio Kartun, premio ACE de Oro 2010, en el Teatro del Pueblo, ya se había visto en el 2009, había salido de gira y había sido laureada. Pero regresó para refrendar pergaminos. ¡Y cómo! Tan imponente como la historia de la Argentina, Ala de Criados volvió a dar cátedra. Una historia que se despliega entre bromas de la alta sociedad (suciedad) en la Semana Trágica. Una venganza y el juego retórico impecable en boca de los personajes que no consienten en dejar pasar una sola palabra sin su sentido pleno. Hoy, comienzo a escribir esta nota y es 20 de diciembre pero lamentablemente no hay nadie preso por los muertos del 2001, pienso de nuevo en la Semana Trágica y ansío que el monolítico poder que encarna la roca, que central, invade el escenario de Ala de Criados, se haya fisurado un poco, un poquito nada más. Como para entrarle digo. Como para que las palabras “bolita”, “gringo”, “paragua” no sean sinónimo de criados. Porque si algo dejan claro puesta y texto de Kartun en las actuaciones magníficas de Alberto Ajaka, Esteban Bigliardi, Rodrigo González Garillo, Laura López Moyano es que el germen de violencia pequeño o grande siempre tiene la misma variable de ajuste y esa ya sabemos cuál es. El insurrecto siempre es débil, el revoltoso no debe reclamar sus derechos, el patricio, bienudo, oligarca de poca o mucha monta se devora todo, salvo que aparezca un Pedro Testa y les entre por el tajo abierto del deseo a todos.

    

Ala de Criados es mi obra reflexivo/histórica del 2010 y ciertamente actualísima. Junto a ella, la historia que entraba en Kartun no se queda afuera con la puesta de Corina Fiorillo y su Kalvkött, carne de ternera, de Silvina Chague. El exilio, esa maldición de la política y el tiempo. Esa desterritorialización que se hunde en la carne, que aleja de los olores sabores y dolores de la patria. En la historia de Chague, entra como una narración mínima de un  exilio más y se expande hacia el infinito mundo de los parias. ¿Cómo decir está todo bien? ¿Cómo nombrar en sueco el olor de las calles del barrio? Reconocía a Río de Janeiro de pequeña, por el olor de la alconafta…era particular. Reconozco a Villa del Parque por el aroma de los tilos de la vereda de Mabel. ¿Cómo reconocer el orden nuevo de una sociedad civilizada y cómo amarla si uno está ahí a la fuerza, con un salvoconducto. Si papá y mamá están lejos, si La Boca está lejos, si todo es lejos cuando estás expatriado. Brillantes actuaciones y una puesta en escena notable. Kalvkött, carne de ternera, que se dio con éxito en el teatro Del Nudo, es mi obra para no olvidar que todavía hay muchos sujetos que se fueron y muchos que no regresaron jamás y que nuestro exilio, dice mi madre, es distinto a muchos otros porque hubo una generación, que creyó que casi tocaba el sueño con las manos, entonces, volver siempre fue la opción y acomodarse, aquerenciarse, consagrarse a otra tierra era imposible porque aquí casi lo habían logrado.

II- El teatro oficial. Acá se complica, porque Marathon, de Ricardo Monti (ese dramaturgo genial que además arroja premios al tacho de residuos y luce más feliz que cuando los recibió) fue una puesta sublime a cargo de Villanueva Cosse, con actuaciones impecables en las que brillaron María Fiorentino, Pompeyo Audivert (es mi debilidad), Pepe Novoa y muchos más. Marathon, decía, nos otorgó la angustia sabia de ver re presentado el baile que es esta vida y ¡ojo eh! Porque el que para de bailar se rinde. Pero se repuso Trans-Atlántico de Witold Gombrowicz, en versión teatral de Dezillio y Blanco y el Cervantes se visitó de hilaridad y teatralidad. Justo cuando empezamos a pensar que ya estaba, largaron con El conventillo de la Paloma y el sainete brilló, el sainete que hoy está triste porque su turquito Norberto Díaz se durmió para siempre cuando todavía le esperaban aplausos y vida de la buena. La puesta de El conventillo… de Santiago Doria fue un acierto entre tantos que el Teatro Nacional Cervantes le regaló a su público este año, sin contar los Congresos, Jornadas, Homenajes y Feria del Libro Teatral a la que nos tiene acostumbrados. Pero  El Complejo Teatral San Martín tuvo lo suyo y a pesar de las controversias de si se debe o no (¡no, jamás!) alquilar un teatro municipal para una fiesta privada y de que anda un solo ascensor y si te toca la sala Enrique Muiño que está en el cuarto piso, mejor tómalo con calma…Nunca será igual con otro de Carlos Ares, dirigida por Corina Fiorillo que no se anda con chiquitas, deslumbró en una temporada corta con esa urticante pregunta más vieja que el mate ¿Quién decide el fin de la vida? ¿Qué pasa cuando nuestro otro yo quiere y no podemos? ¿Hay que seguir o entregarse al goce de estar en pena o tal vez peor, terminar con todo? Los personajes de esta puesta complementarios como usted mismo y su otro yo, a saber, Raúl Rizzo y Carlo Argento, le sacaron lustre a las tablas y dejaron en claro, por si había alguna duda, que vivir es una tragedia con tantos pasos de comedia que desde “Las ranas” de Aristófanes, para acá, lo mejor es transitarla toda porque el último dos por cuatro puede ser justo una carcajada y perdérsela mucho más grave pecado que volarse los sesos.

III. El Humor. Si de humor se trata, me quedo con Carne sola o Doña Rosita el Soltero, del grupo Carne de Critica, ganadora del ACE al mejor espectáculo de Humor. El marco, una representación de la obra de Lorca, Doña Rosita, la soltera en la que la protagónica es la eminente voz de Norma Pons, las historias son juegos de espejos tan bien armados, que siempre de a pares a cada lado del pasillo del teatro donde se lleva a cabo la acción, las historias que giran alrededor del amor o su falta, van anidando y conformando un núcleo que usa de modo funcional a Lorca, lo parodia en forma de homenaje y lo supera cuando gira hacia el humor mordaz, ácido y siempre efectivo que Claudio Pazos y Francisco Pesqueira, de la mano de su director Carlo Argento, ponen en marcha cuando hablan, cantan, bailan y se trasvisten, esta vez sólo con unas pelucas que son signo inequívoco de esas vidas a narrar. En otro extremo de la cuerda humorística, ¿Yo me quiero matar y usted? Me desató carcajadas plenas una noche de esas de frío polar y llovizna en Palermo cuando en el escenario del Piccolino exhibió todos aquellos lugares comunes del fracaso chiquito pero que duele mucho y hay que reciclar en un tono desopilante y cotidiano. Con pases de humor que recogen lo mejor de algunas tradiciones nuestras y le agregan la cuota de lo novedoso. La vida de cualquier sujeto tiene tramos en los que uno quisiera ser un bagre y no tener que hablar de ciertas cosas, pero al fin de cuentas, esta sociedad y nosotros avanzamos tanto que nadie se espanta tanto cuando confesamos que…

IV- Musical- No esperen novedades en este segmento, arengada hasta el paroxismo por la jefa de contenidos (es tenaz como pocos) me dirigí al Cubo a presenciar la última función de La Parka, el musical, la obra ya había ganado tres (3) Premios Hugo, a saber:  Mejor Actor: Facundo Rubiño, Mejor Dirección: Diego Corán Oria y Mejor Musical Off. Esa noche era una fiesta, la gente se agolpaba en la puerta de la sala más cool del Abasto y parecía que el mundo podía detenerse. No sé si vi la obra original, porque la sensación desde el inicio fue que este trabajo maravilloso a la postre, estaba preñado de felicidad por los logros, por el sacrificio que debe haber demandado subirla a escena y por la respuesta del público que quería su remera de La parka a la salida y también se quería llevar a Gladiolo a su casa (que dicho sea de paso tiene su propio club de fans, cosa que en el off es vanguardia pura). Excelente factura visual, diálogos aceitados, actuaciones notables, voces maravillosas, coreografías notables y todo del lado de adentro del cementerio, porque mire que hay que hacer que la gente se ría con esa cosa oscura y tenebrosa que es la muerte y convertirla en comedia, del género musical y hacer lo que hacen los autores que es dar vuelta completamente el mito de Orfeo…Vamos, estos pibes son de otro planeta pensé y nobleza obliga, agradecí el consejo reiterado.Y este año se vieron buenos musicales, porque La Bella y la Bestia y Chicago, tuvieron una realización impecable, ambos en el Ópera (de cuyo otro nombre no quiero acordarme) y dieron sus frutos a un público especial como el de las comedias musicales, acostumbrado a maravillosos vestuarios, increíbles realizaciones y tutelaje de Broadway que sino, no vende los derechos ni por diez cifras. Pero, pero, cuando hay dinero y por ende un buen casting, el éxito es esperable porque el modo de circulación de ese teatro no está en las humildes notas de los portales de teatro, ni siquiera en las estrellas u otros símbolos que colocan los periodistas de espectáculos en los diarios de mayor tirada que leen los espectadores que pueden pagar esas sumas por una platea, no, el éxito es esperable, en términos de taquilla y de factura porque esos estrenos cuentan con otro soporte que los hace circular por la mass media en la que miles los conocen en segundos. Entonces habiendo visto estos y otros, me quedo con La parka, y esos bailarines de teatro comercial que entregaron su día de descanso, el lunes, para dar de sí todo a una realización que les dio todo el talento de sus autores y su director.

V- Fenómeno. Por lo excéntrico, lo diverso y por el modo de concebir un modo de representar lo virtual, Feizbuk de José María Muscari (el chico terrible de las tablas, el que dirige una adaptación de Andahazi, hace teatro a la gorra o va a Punta a supervisar una puesta mientras opina en un panel de Ideas del Sur) fue el fenómeno que estuvo cinco meses en cartel ofreciendo las versiones de siete elencos de siete actores con siete escenas…(ya sé se dijo hasta el agobio) pero es la verdad, repetición y variación que se hicieron carne hasta en el público que no sé si dio cuenta de que siete (7) azaroso o calculado, era la cifra que un sujeto que no improvisa nada, que crea hasta cuando va en taxi, te guste o no, decidió para hacer de una red social atiborrada un espectáculo de la que yo elegí las versiones Freaks y Tours, por su realización.

VI-Timbre 4. El semillero inagotable de Claudio Tolcachir, su fundador, ofreció reposiciones de La Omisión de los Coleman yTercer Cuerpo y estrenó Vientos que zumban entre ladrillos, Apuntes para volverse a ver y Petróleo entre otras, tiene un verano movidito con seminarios de dramaturgia, actuación y todo es de una calidad que toca lo excelso, con alumnos que son actores de raza, con actores de raza que se manejan con un perfil de alumnos y para mí ha sido el espacio que más veces visité en el 2010 con un 100% de efectividad y calidad.

VII- Directores. Quisiera mencionar aquí a dos directores que no conocía y de los que me quedó la mejor impresión por la seriedad de su trabajo y la dificultad de los textos con que se enfrentaron, por un lado Marcelo Velázquez nominado a varios premios de la Asociación Cronistas del Espectáculo y por sus dos trabajos 2010, El Incidente Nora en DelBorde y Ofensa, esa historia suya, que hace años contó con la dirección de la señora de la escena Alejandra Boero y que se repuso por los festejos del 20° Aniversario de Andamio 90. En cada caso, El incidente…es un policial y Ofensa un drama de enorme densidad dramática, Velázquez salió airoso por su oficio de director que también es actor y por la profundización en los textos que sus actores deben trabajar hasta volverlos de una organicidad notable. El otro director a quien rescato es Héctor Levy-Daniel que a cargo de la dramaturgia de sus obras, este año brilló con Dinero, Heptalogía y si sus trabajos anteriores asediaban el fantástico para tomar un atajo posible en torno de narrar cuestiones a todas luces inenarrables, en Dinero, obtuvo una contundencia no achacable ni al realismo, ni a otra vertiente teatral ni intertextual, sino a un trabajo de creación que dio como resultado que esa cosa intangible pero circulante que es la moneda, se volviera visible y material en su obra co dirigida con Clara Pizarro Pando, convirtiéndolo en el origen de muchas de las tragedias que hoy son tapa de diarios, porque está claro que el dinero acarrea poder y por el poder (usado de modo espurio en muchos casos) asistimos a conspiraciones que superan a la ficción.

VIII- Fin. Diez meses (en términos plenos) de temporada son muchos en números de obras para ver. Buenos Aires capital del Teatro Latinoamericano, tiene de todo como en botica (diría mi abuela) pero es imposible verlo todo, es imposible gozarlo todo, cuando hay que estudiar, trabajar y por sobre todo digerir cada puesta para que lo que escribimos no sea una mera descripción o el cuentito del argumento. Así lo veo yo, que devenida analista vi mucho más que lo que analicé porque el tiempo es tirano no sólo en la TV y porque no todo lo que veo me gusta y para dar palos, ¡Ah Señores! para dar palos, están los periódicos y los eruditos, no pertenezco a los primeros y detestaría formar parte de la elite de los segundos. Sólo puedo hacer el balance de mi acotada visión de las cosas, entre cursada y cursada y como la libertad de esta página es absoluta, dejo aquí mi humilde balance que espero en el 2011 deba ser en entregas porque habré visto más y gozaré de las puestas de los brillantes Rubén Szuchmacher, Veronese, Spregelburd y tantos otros señores de la escena. Ahora Si, Feliz Año Nuevo para todos y que el Teatro que hacemos, apreciamos, estudiamos y diseccionamos nos dé una tregua cuando las voces agoreras del fin del mundo que nunca aciertan la fecha del fin, caigan sobre nosotros en un año electoral. A mayor nivel de conflicto, mayor producción teatral, porque el teatro, ya lo dijo Levy-Daniel, es inestabilidad y esa cuerda floja es la única por la que deseo caminar en este año que llega, porque cuando me caigo, la red que me sostiene es una red de sentidos. Salud! 

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