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teatro » nota

| Publicado el 29 de abril de 2011 a las 02:30 hs.

Mónica Benavidez, Strindberg, Querida Elena y el teatro

Conversamos con esta directora y formadora de actores que asumió la ardua tarea de montar una gran puesta de "Jugar con fuego" de A. Strindberg en un espacio poco convencional

 Por Teresa Gatto

El Currículum de Mónica Benavidez es profuso, ha incursionado en todas las aristas del teatro y se ha formado con sus más dignos exponentes. Como directora sus maestros han sido Luciano Suardi y María Mensi. Es Becaria 2010 del INT, especialidad Dirección Teatral - Docente: Luciano Suardi.

Como directora ha llevado a escena "Contando Las Maneras" de Edward Albee, puesta final del seminario de dirección dictado por Lorenzo Quinteros, funciones en el Teatro Corrientes Azul, diciembre 2007. "Opus 4 Pelícano" versión propia de "El Pelícano" de August Strindberg, Querida Elena sencillas artes, julio - noviembre 2009. "Noviembre es la promesa" de Roxana Aramburú, Ciclo de teatro leído "Encuentros y Desencuentros", Espacio Tertulias, septiembre 2009. "Jugar con Fuego" de August Strindberg, Querida Elena sencillas artes, año 2010 / 2011(tercer temporada). Podríamos continuar ya que Mónica ha trabajado de asistente de dirección, en talleres de entrenamiento para actores en Andamio 90 y continua formándose como esta profesión requiere. El mes de julio la encontrará frente a dos nuevos desafíos: "La Tarántula" de Patricia Suárez, dirección de Héctor Oliboni, Teatro del Pueblo, estreno julio de 2011, como directora asistente y en “Para qué vamos a hablar de la guerra”, dirección de Román Podolsky; producción ejecutiva: Romina Chepe; estreno julio de 2011, Teatro Timbre 4 como asistente de producción, entre otros.

Asistimos a una función de Jugar con Fuego en Querida Elena, un espacio bellísimo a metros del Parque Lezama y conversamos con ella sobre su trabajo, la fundación de ese espacio y la puesta de Strindberg que siempre entraña grandes retos.

Puesta en Escena -¿Cómo nace Querida Elena, sencillas artes?, porque no es un espacio convencional y aunque han comenzado a ser más habituales en Bs. As., su disposición espacial permite una fluidez en la obra de Strindberg que le agrega un atractivo.

Mónica Benavidez -Querida Elena nace del deseo de su hacedor y único propietario, Eduardo Spindola, que concibió este lugar, entre otras razones, en respuesta a la ajustada oferta de salas para nuevos creadores e investigadores y a los requisitos y exigencias de las que ya funcionaban; y desde su apertura instala un sistema de producción solidario para con los grupos, para facilitar el acceso al hecho cultural, no sólo a los artistas sino también a un universo de espectadores activos, y en esa comunión, respetar la finalidad y origen del hecho teatral.

Su disposición espacial, es de privilegio para todo director que se acerca para pensar allí su puesta. Pero es también ahí donde reside su riesgo. El espacio puede terminar fagocitando la obra, y encontrar el equilibrio entre la puesta y el espacio real, es, el gran desafío. Hay que tener plena conciencia de lo que se produce en los espectadores, ni bien atraviesan la puerta de entrada, y tratar de poner la belleza y magia a favor; lo que, a mi criterio, no puede hacerse es olvidarse del lugar real que se está interviniendo.

Para la puesta de Jugar con Fuego, que fue determinante, la primera imagen que tuve como directora, fue el patio donde transcurre…

P.E. -¿Cuándo y cómo nace la decisión u opción de llevar Jugar con fuego a escena?, ya que si bien el autor es canónico de todas las escuelas de teatro, muchas veces supone un riesgo no por la destreza de los actores sino por el modelo de actuación que supone, es decir, hay que cuidar las opciones de puesta en escena…

M.B. -Cómo directora me formo con Luciano Suardi, hoy día soy su asistente en las clases de dirección y actuación, y sí, es verdad, es un autor que se transita mucho en los talleres.

Tal es así que este texto, Jugar con Fuego, llega como propuesta de Luciano en sus clases, en el momento que estábamos terminando la temporada de otra puesta de Strindberg, que hicimos con parte de este elenco y también: Opus 4 Pelícano, allá por finales del 2009.

Confieso que tengo una fuerte atracción por la obra de Strindberg, y una conexión con la que para mí, era su mirada sobre la vida, los vínculos, la familia, las instituciones que nos forzamos por mantener, aún en contra de aquello que nos funda como especie.

Después de la oscuridad y lo encriptado de Pelícano, Jugar… me pareció la continuidad sobre la temática vincular, desde un acercamiento diferente: ¿cómo contar la imposibilidad de estar juntos desde un registro menos trascendente? No porque el texto no lo sea, sino por, entre otras cosas,  el modelo de actuación que demandaba.

P.E. -¿Cuánto tiempo se trabajó para montarla? ¿qué dificultades si las hubo surgieron en torno a lo textual, ya que es un registro que hay que trabajar mucho para que resulte orgánico?

M.B. -Y ahí comenzó el desafío: la propuesta de trabajo fue un proceso intenso de 40 días de ensayos. No hubo trabajo “de mesa” con los actores, confío en la no intelectualización de Strindberg, en conectar desde la energía, en trabajar los vínculos en escena. Trabajamos mucho sí, la textualidad; es importante para mí, despojar los textos clásicos de temporalidad, sin llevarlos por eso, a un lenguaje actual. De esta forma, creo, la actualización se produce en el espectador. Prefiero, cómo lo hicimos en esta puesta, mantener otros signos epocales, sin ponernos estrictos, sólo señalar desde el vestuario o elementos escenográficos.

El código de actuación se fue buscando y logrando desde la premisa de despojar de gravedad lo dicho. Nada para estos personajes es trascendente… y esa fue la dificultad: encontrar en el decir, un “tono liviano” para un texto que no lo es. Pero los actores se encontraban absolutamente disponibles y comprometidos, así que fuimos desentrañando juntos cada capa que el autor nos proponía.

Creo que Strindberg no deja lugar para la reflexión en sus personajes, y es justamente la construcción de la inevitabilidad de lo trágico en los vínculos lo que tanto me seduce.

P.E. -¿Cómo ves el panorama teatral de Bs. As., en relación a la escasez de salas aunque paradójicamente cada día existan más espacios? ¿EL elevado número de puestas está vinculado con alguna situación atribuible a una causa en particular: llámese crisis, cambio en los modelos de expresión, o siempre fue así y no tenía la visibilidad que hoy le dan los medios?

M.B. -Puedo tratar de bosquejar una reflexión sobre el teatro independiente, el resto de la escena teatral de Buenos Aires abarca problemáticas que no conozco en profundidad.

Hace casi un año 16 espacios de la ciudad nos unimos en una organización, ESCENA (Espacios escénicos autónomos)  para comenzar a dejar de lado la individualidad y construir desde lo colectivo, mejores condiciones de trabajo y expresión en lo artístico, buscando en los sistemas de producción más solidarios, una respuesta al acceso a la creación. Se dieron pasos importantes, pero es tan sólo el principio de un largo y arduo camino…

Quizá una de las claves para la paradoja que planteas, sea lo colectivo, comprender de una vez que el hecho teatral lo es, y no seguir insistiendo en tanto recorte personal…

De todas formas, considero que siempre se movió el teatro por la misma necesidad o deseo en cuanto a lo cuantitativo, sólo que quizás ahora las condiciones de producción permiten el acceso a más grupos o elencos. Está perfecto que así sea, aunque esto no da, claro, ninguna certeza sobre la calidad o el resultado del producto estético final, que dependerá como siempre, de la capacitación de los integrantes, de su esfuerzo, de la profesionalidad con que encaren su trabajo…

P.E. -¿Hay otros proyectos del grupo? ¿Cómo sigue tu trabajo? ¿Las conclusiones son buenas no en términos cuantitativos sino cualitativos? Es decir, ¿se alcanzó eso que se buscaba al comienzo?

M.B. -Los grupos tienen momentos y etapas, cronológicas y afectivas… creo firmemente en el trabajo colectivo, pero también creo firmemente en que los encuentros no son casuales, y que todo proceso lleva sus propios tiempos. En el tiempo propio como grupo nos encontramos reflexionando sobre lo andado, el tiempo externo dirá cuál es el camino que sigue.

Lo alcanzado excede todas las expectativas con las que se comenzó este proceso, que fue absolutamente enriquecedor y de muchísimo crecimiento. Hicimos tres temporadas cortas, (por la limitación de ser una puesta al aire libre), que compartimos con espectadores conmovidos y muy receptivos a este tipo de propuestas, que sumaron con sus devoluciones más inquietudes a nuestro acercamiento a Strindberg, haciendo que hasta hoy, a pocas horas de la última función, nos sigamos preguntando si habremos podido conectar en parte con aquello que el autor sabía que era irremediable.

Estoy profundamente agradecida a los actores, por su entrega y confianza, al equipo de arte por los aportes, a mis maestros, Luciano Suardi y María Mensi, por su apoyo y enseñanzas, a sus puertas siempre abiertas y al Teatro por esta posibilidad única y entrañable de transitar estos textos.

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Jugar con fuego bajó de escena a fines de abril, pero nada es definitivo en la vida y menos en el teatro. Por ello, les dejamos los datos de la obra que pudimos disfrutar en un domingo apacible en un patio de ensueño.

Jugar Con Fuego de August Strindberg

"Acá la gente come, duerme y espera la hora de su muerte...
Ningún objetivo en la vida, ninguna ambición, ninguna pasión"
¿Se puede renovar el deseo?
¿Puede alguien hacerlo circular perversamente entre nosotros?
Como un juego que ayude a aliviar aunque sea un instante, el hastío existencial. El erotismo como instancia para encontrarse, como pulsión vital que nos rescate de la abulia, de lo cotidiano, de nuestra propia indiferencia...
Pero es un juego, y tiene reglas, comienza y termina, el que no las comprende no avanza, se queda fuera o puede terminar herido.
"La perversidad no proviene de un trastorno psiquiátrico sino de una fría racionalidad que se combina con la incapacidad de considerar a los demás como seres humanos, el perverso sabe cómo seducir al grupo y conseguir que funcione de una manera inhabitual, conoce sus límites y frena su acción cuando percibe que ha sido descubierto" (Marie-France Hirigoyen)


Ficha Artística / Técnica:

Autoría: August Strindberg
Versión y Dirección: Mónica Benavidez
Actúan: Pedro Alperowicz, Adriana Cerruti, Natalia Fernández Acquier, Galo Ontivero, Laura Piersanti, Luis Alberto Rego, Federico Schneider
Vestuario: Nora Cervantes
Escenografía: Eduardo Spindola
Música original: Gerard Clément, Mauricio Motille
Asesoramiento: María Mensi
Comunicación y difusión: Laura Castillo
Asistencia de dirección: Javier Ahumada
Colaboración musical: Romina Grosso

Mas info: http://www.jugarconfuegodestrindberg.blogspot.com

Este evento está organizado conjuntamente por el espacio Querida Elena y grupo mirando al sur
Agradecimientos: Luciano Suardi / Querida Elena
Este espectáculo cuenta con el auspicio de: Embajada de Suecia y Colectivo Teatral

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