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teatro » nota

| Publicado el 19 de octubre de 2011 a las 15:38 hs.

Como estar juntos, dirigida por Luciano Suardi

Diego Manso, su autor, se planta en esta puesta desgarradora y precisa que conmueve hasta la medula y deja huellas precisas para entender nuestra propia historia.

 por Julia Laurent

Tres mujeres desarmadas por la dictadura militar que en algún tiempo les dio impulso para cambiar las cosas y hoy las encuentra disecadas entre polvorientos recuerdos de traición que ni siquiera excitan venganza.

En un discurrir despojado y agonizante los personajes pretenden ajustar los mecanismos para minimizar el dolor y elaboran una serie de intentos para deponer  la frustración que no cede, porque el amor ya tampoco alcanza.

Sometidas al desvelo de la promesa incumplida, siguen viviendo a pesar de ser solo sombras desvastadas de una realidad que ha dejado sus marcas y que difícilmente fue mejor.

Cómo estar juntos tiene una puesta impecable, compone el universo de ese hogar enquistado por evocaciones lejanas, por un presente  que agobia y presiona y donde la muerte es el único remate posible.

Un elenco sólido, donde Silvia Baylé y Marta Lubos se ajustan con precisión exquisita a la estética de este drama que lleva la estampa y el carácter del más tradicional grotesco criollo.

El barrio de años, los chismes, la música del tango, el humor y un plan maquiavélico para casar a la hija casi muda de una mujer carcomida por un cáncer.

Es un sistema frágil atado con alambre para evitar el sufrimiento. No hay consuelos ni fundamentos suficientes para matarse tampoco.

Sucede que el dolor viene de afuera y del pasado pero también desde adentro, de una enfermedad terminal que condecora esta tragedia indeleble para la mayoría de los espectadores a esta altura empapados en lágrimas.

Con un desarrollo psicológico de los personajes que los hace únicos y rápidamente identificables con el espectador. La obra permite vivenciar el  extremo, el desgarro del callejón sin salida.

No hay consuelo religioso que habilite esperanza alguna.

La duda tampoco ayuda a nada. Estas mujeres sobreviven a base de placebos y comida para gato.

Un momento cúlmine se desarrolla cuando se presentan los dueños de la funeraria, padres del candidato en cuestión, para planificar el forzado casamiento con negociaciones miserables fundadas en el precepto divino y una estatuilla de San Pantaleón como testigo   .

Es muy interesante la reflexión de la función religiosa que impone a todos por igual el mismo camino para alcanzar la felicidad y ocultar el sufrimiento, sin respetar contradicciones e individualidades.

Ese sistema de doctrinas y provisiones que explican los enigmas del mundo y aseguran la providencia y recompensa después de la vida.

Pero que aquí por fin no surte su efecto porque a pesar de ser siempre mayoría todavía no han ganado todo.  

 

Ficha Artístico/Técnica

 Autor: Diego Manso
Intérpretes: Silvia Baylé, Maitina De Marco, Fabiana Falcón, Marta Lubos, Alfredo Staffolani, Luciano Suardi
Vestuario: Mariana Tirantte
Escenografía: Oria Puppo
Iluminación: Matías Sendón
Diseño gráfico: Gonzalo Martínez
Asistencia de escenario: Javier Ahumada
Asistencia de dirección: Mónica Benavidez
Prensa: Walter Duche, Alejandro Zarate
Producción ejecutiva: Mónica Benavidez
Pre-producción: Bárbara Rapoport
Coordinación de producción: Romina Chepe
Dirección: Luciano Suardi

Este espectáculo formó parte del evento: VIII Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA)
  

Funciones: Viernes a las 21:00 hasta el 11/11/2011

EL CAMARÍN DE LAS MUSAS
Mario Bravo 960, Ciudad de Buenos Aires
Tel.: 4862-0655
http://www.elcamarindelasmusas.com
Entrada: $ 45,- y $ 30,-  

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