Publicado el 23 de septiembre de 2015 a las 23:19 hs.

A Sala llena! Un adelanto de lo que será el TRImarchi, en Mar del Plata

Una charla con Gustavo Sala en la 15 edición que reúne a la comunidad de inquietos más grande de Latinoamérica en un estadio. Miles de diseñadores, fotógrafos, publicistas, arquitectos, antropólogos, curiosos, ilustradores, músicos, que se juntan a pensar, dialogar y festejar. 25,26 y 27 de Septiembre de 2015.

Por Lucio Ferrante y Victoria Otegui

 

Grotesco, irreverente, polémico… son muchos los adjetivos con los que podríamos definir el humor de Gustavo Sala, pero con todos nos quedaríamos cortos. Gustavo es responsable de las tiras 'Bife Angosto' y 'Lo que no importa esta acá', en Página|12 y en la edición argentina de la Rolling Stone, respectivamente. Dueño de un humor propio e inconfundible, Sala acompaña a sus criaturas con un trazo personal y fácilmente reconocible, desde jirafas tomando cocaína, hasta dinosaurios con vaginas, pasando por travestis gigantes y por enanos que aparecen servidos en bandejas de bares…el bestiario de personajes y situaciones absurdas a las que nos tiene acostumbrados este personaje no cansan con el pasar de las páginas, al contrario, se vuelven cada vez más adictivas. Gustavo Sala supo redefinir los códigos del humor, al mezclar la irreverencia y el cinismo absoluto con realidades de la cultura joven, y quizás sea por eso que fue tildado como “el historietista del rock” en más de una ocasión.

Charlotte Gainsbourgmusicaliza y profundiza la soledad en la que se encuentra el bar, no hay, ni bandas tocando ni los chicos de Letras con, su ya clásico Descartes, tan solo unas pocas personas en las mesas de afuera a quienes una mesera de pollera cuadrillé lleva pedidos.
“Qu'on aura mangé un artiste” dice Charlotte, al tiempo que Gustavo entra al bar. Lleva una chomba negra algo gastada, bermudas verde oscuras, barba de varios días y unos lentes de sol arriba de la cabeza, trae consigo su típico morral, que deja descansando en la mesa casi al instante en el que se sienta. En unos segundos sus originales para publicar en breve están desplegados a lo largo de la mesa: “este es para el Télam” me dice, “es una metodología simple, me dicen un tema y yo tengo que hacer una viñeta sobre eso, es un tema diferente por mes, este mes: carnaval. ¿Ya pediste?” No llego a responderle porque la mesera deja mi cortado en la mesa, “te pido otro”.  

“¿Personajes marplatenses que admiro? Degoas, porque fue un tipo único. Después hay músicos buenísimos, dibujantes…se me ocurre decirte Guillermo Yanícola, en el ambiente del teatro y la música, Pablo Vasco, en el periodismo, la radio y el humor, Rodrigo Sabio, los chicos que hacen el fanzine La Baba, bandas como Luz París, los Científicos del Palo, Tantra. Lo mejor que le puede pasar a la cultura marplatense, son las propuestas locales generadas desde acá y con una entidad local. Por ahí hay excepciones a la regla como el TRImarchi, pero los festivales que arman los chicos de Luzparis, de Desde el Mar, son movidas que van a empezar a llamar la atención de los medios nacionales. Para mí lo más importante es hacer las cosas desde tu ciudad y haciéndote cargo de tu cultura. Siempre me gustó el gesto de que Altocamet, una banda que remite a un barrio de Mar del Plata y que toca con sonidos que pueden venir de Inglaterra o de electrónica de otros países pero siempre con elementos de la cultura de Mar del Plata, el sello Casa del Puente, cosas que remiten al escenario marplatense, hecho con buen gusto, con calidad, con hacer cosas como la gente, me parece que son ejemplos a seguir”.

Mujeres que quedan embarazadas escuchando a Arjona, hombres que tienen vaginas en la axila, travestis ciegos, mujeres que dan a luz mientras cantan, hombres que tienen sexo con guitarras. El humor corrosivo de Sala shockea y sorprende al punto de dejar imágenes que quedan grabadas en nuestra retina por varias semanas, pero su ímpetu no es el de provocar, aunque el resultado final, pueda generar eso: “para mí lo interesante es hacer algo que tenga algún sentido creativo, si después encima provoca, genera algo, moviliza o hace cagar de risa a alguien, mucho mejor, pero no creo que el punto de partida sea la provocación en sí misma. A veces en Bife Angosto disfruto que los músicos se enojen, es como una felicidad, pero si hay algún músico que me copa y hago una tira y se enoja me pone mal, no me gusta, me pone triste, pero si hay un músico que me parece un pelotudo y se enoja, lo festejo, me parece una alegría”.

“Toda tira es un poco bardera” reflexiona. “Terminé conociendo a tipos realmente grosos, Malosetti, la banda Pez, Leo Maslíah, Gillespi, gente muy grande, muy grosa, que a partir de las tiras, conocí y compartí grandes momentos, también con Él Mató, con un montón de músicos que entienden que no hay una cosa de destrucción sino de hacer humor simplemente; lo que es difícil es hacer humor a favor: si yo soy fan de Richard Coleman, de Shaman y los Hombres en Llamas, o de Daniel Melero, probablemente haga una tira donde joda con algo de ellos pero no voy a hacer una tira que los haga quedar bien porque si no es una tira publicitaria. Yo a veces puedo hacer una tira que aparentemente parece como un palo mala onda pero en realidad el foco es otro; por ejemplo, para Rolling Stone había hecho una tira cuando se estaba discutiendo La Ley de Derecho a la Muerte Digna. Era una viñeta donde se había aprobado la Ley de Muerte Digna Para Bandas, entonces mostraba festeando a Willy Quiroga de Vox Dei, a Pipo Cipolatti y a Marcelo Moura de Virus, diciendo que 'por fin vamos a poder matar a nuestras bandas'. Probablemente la vio alguno de esos músicos y podría haberle caído como el orto, la verdad es que lo que estaba queriendo contar era ¿por qué el público no deja crecer a bandas como Virus? Que tienen un montón de discos posteriores a los 80´ pero cuando van a tocar en vivo, la mayoría de la gente solamente quiere que toquen los éxitos como 'Wadu-Wadu', o 'Luna de Miel', y cuando tocan los temas de los últimos veinte años a nadie le importa o Vox Dei que necesariamente pareciera que tiene que hacer La Biblia, una y otra vez, cuando son tipos que tranquilamente podrían hacer material nuevo, pero la gente quiere los temas que ya conocen. Esa es una actitud que me gusta criticar, a veces se puede mal interpretar, pero es parte del humor y de las líneas que a veces uno engancha o se engancha con algo más trasversal”.

¿Historietista de rock? “Supongo que el que dice que soy un historietista de rock lo dirá porque parte de mi producción tiene que ver con satirizar o hacer chistes con músicos que existen o con situaciones que pasan arriba de un escenario. Lo que sucede es que estando en contacto y viendo diferentes bandas surgen ideas que terminan siendo tiras de Bife Angosto, te puedo nombrar a Pez, La Patrulla Espacial, o Mi Amigo Invencible, por decirte bandas de ahora. Otras como Él Mató a un Policía Motorizado, Viva Elástico, Valentín y los Volcanes, me parecen interesantes porque tienen un link con la ilustración y con la historieta, porque muchos músicos son también dibujantes, entonces casi todos tienen como una intención visual de que las tapas estén buenas, incluso muchas bandas hacen fanzines y demás. Igual creo que lo de rock se pueda extender no solamente a la música, como una cosa más molesta, por ahí lo que hago en Barcelona o en Fierro, no tiene casi nunca una cosa musical, pero es como más agresiva, más punk, más grotesca, también se puede leer, o se puede interpretar como una historieta de rock”.

Si bien hoy podríamos enmarcar a Gustavo como un “historietista del under”, él mismo no se considera parte de la contra cultura, aunque no niega que aún hoy ésta siga existiendo: “está todo mezclado: los fanzines son la contra cultura, editoriales como Llanto de Mudo, Loco Rabia, hasta la editorial de Liniers: Común, son estructuras muy pequeñas que no sé si se puede decir que son contra culturales, pero publican material que no va a publicar una editorial gigantesca, aunque hoy es todo medio raro porque tipos como Alberto Montt, salieron de sus propios blogs, hicieron un fanzine digital que llego a ojos de, en este caso, Ediciones De La Flor, que es una editorial recontra clásica, pero a la vez es en un punto contra cultural porque edita autores que no son necesariamente ventas aseguradas, lo de contra cultural me parece que es medio ambiguo. Desde los últimos cinco, seis años empezó a haber una especie de vuelta y de amor por la revista en papel, aunque sea una revista en fotocopia hecha con dos ganchitos, el hecho de que vos lo lleves en un bolsito a un recital y se lo des a alguien en la mano, es algo que realmente existe, un blog y un facebook existe, pero de alguna manera es un universo virtual que existe en un plano paralelo al real. Una revistita, fotocopiada con un dibujito hecho a mano o con una tapita de cartulina de color tiene otra entidad que de ninguna manera va a tener algo digital. Cuando entras a publicar, cada medio tiene algunos límites, o un tono editorial o político, y capaz que no laburar con la libertad que tenías cuando lo hacías para vos y lo vendías en ferias.”  

Gustavo logro salir del ghetto, hoy se puede dar el lujo de publicar en medio tan masivos como el Página|12 y en paralelo hacer fanzines hechos a mano. A fuerza de estímulos visuales grotescos, supo conquistar el corazón de un público anacrónicamente joven y rabiosamente ricotero. “Gustavo, el dibujante que te hace una tira en el envoltorio del fiambre” podría ser un nombre más que común en una de sus viñetas, y celebramos que así sea.

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