| Publicado el 27 de marzo de 2016 a las 08:34 hs.

Macaneos: las columnas de Confirmado

Las columnas de Sara Gallardo en la revista Confirmado son una oportunidad única para acercarnos a otra faceta de esta narradora argentina, autora de novelas como Enero (1958), Los galgos, los galgos (1968), Eisejuaz (1971) y El país del humo (1977).

Por Ludmila Barbero

 

El libro Macaneos, de Sara Gallardo, consta de un estudio preliminar de la Dra. Lucía de Leone y de una selección de columnas de la autora en el semanario Confirmado. A continuación hay reproducciones facsimilares de tapas, columnas y «La donna è mobile» de Confirmado,una página de modas y miscelánea de la misma revista escritas sin firma por la autora. Y, como cierre, una entrevista a la autora publicada por el semanario con motivo de la publicación de su novela Los galgos, los galgos, y una selección de cartas de lectores. 

En su introducción, Lucía de Leone repasa la biografía de Sara Gallardo y delinea su inscripción en el contexto literario de la época teniendo en cuenta el lugar que se va abriendo para las mujeres en el campo cultural en el período en que ella comienza a participar activamente del mismo, desde 1950 hasta la década del 70. Se detiene en el rupturismo de las apuestas literarias y periodísticas de Gallardo: “Si sus ficciones siempre traen nuevas apuestas formales e ideológicas, y se rebelan a leerse con facilidad dentro de constelaciones prefijadas, sus inscripciones periodísticas también siguen el rumbo de la versatilidad.”[1] De Leone se detiene especialmente en el estilo de Gallardo, íntimamente vinculado con la construcción de un personaje de mujer autora, que participa en un semanario de impronta masculina. En este sentido, señala que la autora cultivó el “macaneo”, un desasimiento respecto de cierta construcción de rigor informativo, sesudo, que le posibilitaba desarrollar sin mayores miramientos cualquier tema de su interés. Asimismo, entre la autofiguración autoral de Gallardo en el ámbito periodístico y su novelística habría un juego de acercamientos y distanciamientos, en tanto que, por un lado hay referencias a su producción como escritora en su columna, en la entrevista publicada en el semanario y en las cartas de lectores (algunas de ellas se sospechan apócrifas), y por otro lado en Confirmado la autora experimenta registros fundados en la comicidad y en la ligereza que resultan muy distantes respecto de sus búsquedas literarias.

Con respecto al estilo de Gallardo en sus columnas es destacable el desenfado en el tratamiento de los temas. Leemos a una escritora que se autoriza a hablar de lo que sea, y en un estilo ligero y por momentos casi “desfachatado” para la época. Baste mencionar como ejemplo que en una de sus columnas compara el manejo de la información en una revista con una prenda de ropa femenina: “Leí hace poco tiempo en una revista una nota de relleno, puesto que, mal que nos pese, hasta las más egregias revistas –como ciertos no menos egregios modelos de traje de baño– suelen traer su relleno secreto.”[2]

Además, existen, si bien en el registro de la humorada, ciertos abordajes de temas caros a las luchas del feminismo. Por ejemplo, en una columna (“El ama de casa o ¿quelés cambial?”) Gallardo analiza pormenorizadamente el trabajo del ama de casa y lo compara con el de un trabajador remunerado. Si bien su macaneo puede pasar por poco comprometido políticamente, también la construcción de este estilo puede leerse como la tentativa de una mujer escritora de tratar temas conflictivos para buena parte del público lector a través de una suerte de caballo de Troya: el del humor, el macaneo, la viveza criolla. Sara Gallardo no carece de esta astucia. Y algunas de sus reflexiones sociológicas e históricas resultan sumamente agudas y críticas: por ejemplo, su disquisición sobre la cárcel de lo útil, en una época en la que este paradigma se estaba instalando con mano férrea. Gallardo relativizará históricamente la tiranía de lo utilitario: “Cada época tiene su lugar común tiránico. El romanticismo, por ejemplo: «Sé desdichado y serás genial». El nuestro es la utilidad. El sillón-cama-tocadiscos-bar-inodoro tiene más méritos que el trono exquisito de Tutankamón.”[3] Y también, en otra columna reflexionará sobre la funcionalidad de la rebeldía post-hippie post-beatnik al capitalismo norteamericano (y de cierta rebeldía juvenil respecto del capitalismo en general, podemos generalizar): los jóvenes rebeldes norteamericanos tienen un repertorio fijo de actitudes rebeldes, de música rebelde, de ropa rebelde. Y esto los convierte inmediatamente en nicho de mercado, los vuelve funcionales al sistema.

Muchas de estas apreciaciones, a veces pintadas como meras impresiones de viaje o instantáneas al pasar, revisten una gran actualidad y un sentido crítico velado, quizás en cierto modo “rebajado” por el tono descontracturado y la fachada pasatista. Pensamos, no obstante, que las columnas son un buen espacio para indagar las autofiguraciones de una mujer escritora en la década del 60, 70. Y que el controvertido y un tanto escurridizo bicho “Sara Gallardo” merece ser buscado e interrogado en esta faceta periodística a través de la cual decidió construir una de sus máscaras.

 

 



[1]Lucía de Leone, en Sara Gallardo: Macaneos: las columnas de Confirmado (1967-1972). CABA. Winograd, 2015. P: 13.

[2]Sara Gallardo: Macaneos: las columnas de Confirmado (1967-1972). CABA. Winograd, 2015. P: 58.

[3]Sara Gallardo: Macaneos: las columnas de Confirmado (1967-1972). CABA. Winograd, 2015. P: 142.

 

Ficha bibliográfica:

Gallardo, Sara; Macaneos: las columnas de Confirmado (1967-1972) / compilado por Lucía De Leone. - 1a ed . - Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Winograd, 2015. 320 p.; 24 x 16 cm. ISBN 978-987-27200-7-0. 1. Crónica Periodística. I. De Leone, Lucía, comp. II.

 

Sobre Ludmila Barbero:

Ludmila S. Barbero es Licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires. Es Becaria Doctoral de CONICET; realiza actualmente el Doctorado en Letras en la Universidad de Buenos Aires, en el área de Literatura Latinoamericana, sobrela Reescrituray configuración de la infancia en la obra de Alejandra Pizarnik. Participa desde 2014 del Proyecto UBACyT “Espacios, cuerpos e identidades en la literatura, el cine y las artes visuales de América Latina (1980-2013)” dirigido por la Dra. Andrea Ostrov. Es becaria del Instituto de Literatura Hispanoamericana de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA; investigadora del Instituto de Artes del Espectáculo (UBA), del Área de Historia y Teoría Teatral del Centro Cultural Ricardo Rojas de la UBA y del Centro Cultural de la Cooperación, en el Área de Investigación en Ciencias del Arte. Es adscripta a la cátedra de Literatura Francesa de la UBA. Pertenece a la AINCRIT (Asociación Argentina de Investigadores y Críticos Teatrales), ATEACOMP (Asociación Argentina de Teatro Comparado), LASA (Latin American Research Association), y es jurado del Premio Teatro del Mundo, otorgado por el Centro Cultural Ricardo Rojas. Ha participado en diversos congresos y publicado trabajos de investigación en libros y publicaciones especializadas en literatura y teatro.

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