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teatro » nota

| Publicado el 12 de julio de 2012 a las 06:27 hs.

El partener, en el Teatro Nacional Cervantes con grandes actuaciones

La puesta de Manuel Vicente le otorga a la obra de Mauricio Kartun una dimensión que a través del tópico del criollismo indaga los vínculos con humor y reflexión profunda

por Teresa Gatto

"Yo andaba de chiflador amansando soledades
y mi guitarra era un viento entre las pilchas del catre..."

José Larralde

Una habitación, el desorden, el sueño pesado por el alcohol que aletarga las reacciones y la llegada de un hijo adolescente en busca de algo con qué retomar aquellos viejos, buenos tiempos en el que el padre recitaba y el niño zapateaba. Cada encuentro cuando nos han abandonado, aunque sea muchas veces, es una ventana a la esperanza de que ésta vez no, de que ahora cambie, de que finalmente…

Pachequito no ha cambiado mucho y Juan Palomino que lo encarna con la madurez y la organicidad de un hombre al que el tiempo lo dotó de años, pero no de cambios. Siempre sostenido en el tono y la inflexión se encuentra frente a Nico, su hijo, encarnado por un Rodrigo Álvarez, impecable en su rol, que regresa a buscarlo para ser su “partener”, el mismo que lo acompañó cuando pequeño, eran otros tiempos. Nico busca a un padre y parece que el único modo de lograrlo es consiguiendo una gira, pequeña, pero grande a la vez, en la pampa húmeda todo es grande y arduo, hasta la distancia más pequeña de un pueblo a otro. En el paisaje criollo, en la conformación de su imaginario, en pocos kilómetros la gente aspira las “s”, o arrastra las “r”, o come las empanadas sazonadas de otro modo, así de enorme y pequeña es la diferencia. El tema es ir juntos.

Pero no sólo Nico quiere hacer algo con su rol de hijo y trata de todos los modos posibles de reconstruirlo. También Nydia, tiene un problema con su ser de hija. Ella necesita hacer su parricidio simbólico cansada de ser la mucama/enfermera de su anciano padre. Ana Yovino se luce aportándole la cuota de candor a este estereotipo de chica de pueblo, que casi como una contradicción benévola está lleno de matices. Ambos Nydia y Nico,  tensan la cuerda en los opuestos: búsqueda- abandono.

Y de fondo la ilusión. Que Pachequito ya no beba tanto y puedan salir de gira, que los tres monten un número, que el pueblo les quede atrás, que el futuro sea hasta Córdoba, porque para el criollo unos kilómetros más son una frontera y si lo logran, lo incierto será maravilloso.

El dispositivo escénico que usa Manuel Vicente sostiene a los personajes de un modo contenedor y a la vez demuestra que sólo el dueño de la pieza no se ahoga allí, salvo que reciba visitas inesperadas. Un hijo por ejemplo. Un hijo que entra en escena para no salir o una maestra de folclore que se va pero regresa con una maleta para irse de lo paterno, para dejar el pueblo y la rutina a la que estamos condenados cuando algo adentro aprieta el pecho. No hay pueblos chicos, hay infiernos enormes de desamor, de búsqueda y de entregas que no llegan a destino. Y hay también esperanza y su contrario.

M. Vicente no necesita nada más para conmover con esta pieza que Kartun escribió disparada por una imagen y una voz en un viaje en micro por esa misma pampa húmeda, mirando por el vidrio la ciudad de Campana, donde los sucesos se alojan y escuchando una voz criolla de un rostro que jamás vio. No es necesario mucho más, porque el criollismo, que ha sido materia de estudio de tantos críticos literarios y teatrales, se hace presente una vez como marco de un dilema sobre la paternidad, la libertad y el abandono y lo hace muy bien, no sólo por estar alojado en nuestro imaginario, sino porque director y protagonistas tienen muy bien internalizado el tópico y los sucesos y porque fieles a sus personajes, no traicionan nunca su naturaleza, dando como resultado una obra sólida que pivotea entre el humor y la reflexión.

¿Criollismo grotesco? ¿Parodia como homenaje? Que más da, si  Nico, el zapateador y Nydia, la maestra de danzas folclóricas existen en la tensión de la necesidad porque un partener no puede andar solo en la vida, más si no pudo salirse de la dinámica de no ser protagonista. ¿Y él protagonista? No, eso no se revela.

 Ir al Cervantes es un lujo siempre, ver El partener es un plus de ese placer.


Ficha Artístico/Técnica

Autor: Mauricio Kartun
Intérpretes: Juan Palomino, Ana Yovino y Rodrigo Álvarez
Diseño de Sonido: Araceli Matus
Diseño de luces: Gonzalo Córdova
Diseño de vestuario y escenografía: Mariana Tirantte
Coreografía: María LInari
Dirección: Manuel Vicente

Funciones: Jueves a sábados a las 21:30. Domingos a las 21.00
Entrada $ 50

Teatro Nacional Cervantes
Libertad 815
Ciudad de Buenos Aires
Teléfonos: 4816-4224 - 4815-8883 a 6

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