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teatro » nota

| Publicado el 01 de abril de 2015 a las 22:28 hs.

Medea del Olimar, la que no necesita coros

La obra de Mariana Percovich encuentra en la dirección de Román Podolsky, una potencia máxima que embruja al espectador detrás de los ojos de su enorme Medea a cargo de Paula Brasca, en el Camarín de las Musas.

Por Teresa Gatto

“Los mundos posibles poseen una historia muy larga.
Resumiendo, decimos de todo concepto que siempre tiene una historia,
aunque esta historia zigzaguee,
o incluso llegue a discurrir por otros problemas o por planos diversos”
¿Qué es la filosofía? –G. Deleuze

Medea del Olimar de Mariana Percovich, formó parte del Festival Internacional de Dramaturgia Europa + América – 2014. Medea, fruto de mitos y de tragedias, Medea Furiosa, Medea infanticida, Medea exiliada, Medea vengativa, Medea con furor. Entre los muchos hallazgos de la obra de Percovich, está el de situar a esta heroína fuera del centro. Es ex-céntrica, está fuera del A.C., está afuera de las numerosas y centrales especulaciones del mito griego, está lejos de Eurípides y lejos del origen de casi todo para los occidentales; el mundo griego. Y la dirección de Román Podolsky es un traje a medida.

Está lejana a las instituciones, el Siglo XIX se caracterizó por una bajísima institucionalidad. Medea pertenece al Olimar, esa porción dentro del Departamento de 33 en Uruguay, parte de la Cuchilla Grande… No es Diosa de coronas ni carrozas, es un “otro”, diosa vacuna, que mató a su ternerita, la que se llamaba Milagros pero no trajo ninguno.

Esta Medea es una vaca del Olimar, una víctima por ser “el otro”, alguien que victima desde su otredad, tal vez porque existe un dueño de todo. Y como enorme capacidad de ser “el otro” sin saberlo, claro está, es una Medea sin furor, lo cual también la corre del centro. Paula Brasca, imponente, construye a su criatura con candor, dolor, resignación. Conoce de electroshocks, sabe que tiene un guardián pero lo da todo por perdido, aunque en cada uno de sus enunciados, se vean los des-trozos de esa diosa vacuna que ultimó a su ternerita.

¿Cuánto más de castigo? Sobrevivir en la nada, entender que, ese momento en que Creón su guardián la mira con asco, forma parte de zigzag de otra historia, de otro sentido, de otra metáfora más sobre “el otro”. Allí, cerca de la triple frontera que es un “no-lugar” esa diosa vacuna, con los ojos más profundos del mundo a disposición de una teatralidad consumadísima, tiene como único interlocutor a un Jasón (muy buen trabajo de Pablo Finamore) casi mudo y a nosotros, “los otros”, que nos conmovemos porque sabemos que el sentido que en ese momento se nos escapa por la conmoción, vendrá a buscarnos cuál Creonte para que entendamos algo de la proposición deleuziana de “Kafka, por una literatura menor". Aquí la ecuación sería Percovich-Podolsky-Brasca para un teatro menor, que se agiganta por sí mismo, no por proveniencia, idioma o hipotextos sino por volver central el margen, nada menos.

 

Ficha Artístico/Técnica

Autora: Mariana Percovich
Intérpretes: Paula Brasca, Pablo Finamore
Vestuario: Alejandra Polito
Escenografía: Alejandra Polito
Iluminación: Matías Sendón
Asesoramiento musical: Martín Calatayud
Asistencia de dirección: Agustina Soler
Dirección: Román Podolsky

EL CAMARÍN DE LAS MUSAS
Mario Bravo 960 Capital Federal - Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: 4862-0655
Web: http://www.elcamarindelasmusas.com
Jueves - 21:30 hs - Desde el 12/03/2015

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