Buscar

teatro » nota

| Publicado el 20 de mayo de 2015 a las 00:42 hs.

Para mí sos hermosa II: la mujer que espera, la belleza y la magia

Para mí sos hermosa permite el ingreso en otro mundo, nos invita a imaginar y una vez más confirmar que la belleza es posible y puede irrumpir por un rato en el mágico espacio teatral. Teatro Timbre 4, domingos a las 17 hs.

Por Denise Pascuzzo

¿por qué grita esa mujer?
¿por qué grita?
¿por qué grita esa mujer?
andá a saber

[…]

¿y esa mujer?
¿y esa mujer?
vaya a saber
estará loca esa mujer
mirá mirá los espejitos
¿será por su corcel?
Susana Thénon,¿Por qué grita esa mujer?”, en Ova completa (1987).

De sueños, que bien pueden ser reflejos
Truncos de los tesoros de la sombra,
De un orbe intemporal que no se nombra

Y que el día deforma en sus espejos.
¿Quién serás esta noche en el oscuro
"Sueño, del otro lado de su muro"Jorge Luis Borges, “El sueño”, en El otro, el mismo (1964).

 

¿Por qué espera esa mujer? ¿Por qué espera? Esas mujeres, ¿por qué esperan? Esperan el regreso del ausente. Esa ausencia que se formula como pregunta. Pregunta sin respuesta, desesperada. La ausencia, el regreso, la mujer que espera al hombre que se ha ido, o se ha muerto, el amor, la magia, el doble. Temas que en sí mismos generan núcleos de sentido; elementos que en Para mí sos hermosa se reescriben y  se vuelven a postular extraordinariamente. Una multiplicidad de mujeres que, por otra parte,  esperan a un mismo hombre. Multiplicidad que reafirma el carácter de pregunta y conjetura en torno del sujeto de la puesta en escena y acaso en un sentido amplio, que trasciende los límites del escenario y de ese instante de la representación. Porque Para mí sos hermosa parece estar proponiendo que nunca se es uno completamente, ni en un corte sincrónico ni a lo largo del tiempo. La mujer es una y es muchas a la misma vez. Nos encontramos allí –podríamos decir– frente a un sujeto-mujer conjetural, que existe en tanto es pregunta de sí misma. Por otra parte, el doble está claramente encarnado en la figura de las siamesas que presenta la obra: un mismo cuerpo posee a dos sujetos, que son el otro y el mismo a la vez. La fórmula “Yo es otro” de Rimbaud aparece allí corporeizada en las siamesas y en un tema que la obra se propone explorar, en esa exhibición de una multiplicidad pero que allí se condensa. Pero es que acaso todos los sujetos seamos un poco siameses: somos un yo que contiene a otro –u otros– irremediablemente y de un modo estructural.

Por otro lado, asistimos a la pregunta de temas como el amor, la magia, la belleza. ¿Puede el amor pensarse como un conjunto de olores únicos que el otro –el ser amado– posee, constituyendo así una sensorialidad singular y única? La reconstrucción de esos componentes podrían hacer que se vuelva presente lo que se encontraba ausente. En otros términos, la magia, en ese caso, funcionaría como lo que realiza un acontecimiento que a priori parece no poder producirse, sin olvidar, en este caso su condición de agente performativo, como acto en su dimensión ética.

Ver o no ver, allí podría debatirse también, entre otras cuestiones, el fenómeno de la magia. Porque podría pensarse que la magia es un modo de mirar; mirar el truco que hace el mago pero también es una forma de mirar el mundo. La magia podría ser también la posibilidad de acceder al asombro, o también la creencia en la “ilusión" de que puede realizarse lo que parecía imposible bajo las leyes de la física.

Acaso poder imaginar o entregarse a la magia (si los tomamos como equivalentes, la obra de Paula Ransenberg parece proponer eso) sea persistir en la ilusión de lo que no existe pero que es en tanto el sujeto que mira cree en ello. En otros términos, tal vez la magia no sea sino la ilusión de ver lo que no existe, pero que se vuelve verdadero a los ojos de quien quiere creer.

Y volviendo al sujeto: ¿Por qué no creer que uno puede ser otro, el que quiere ser, en un mundo otro e imaginario? ¿Y en el mundo real? ¿Tal vez la magia también sea la posibilidad de ser otro a partir de crear otro mundo que haga posible lo aparentemente imposible?

Asistir a la función de Para mí sos hermosa (escrita y actuada por Paula Ransenberg, y dirigida por Marcelo Nacci,  permite precisamente el ingreso en otro mundo; permite imaginar y una vez más confirmar que la belleza es posible y puede irrumpir por un rato en el también mágico espacio teatral.

Ficha Artístico/Técnica

Dramaturgia: Paula Ransenberg
Intéprete :Paula Ransenberg
Vestuario: Alejandro Mateo
Escenografía: Alejandro Mateo
Diseño de luces: Fernanda Balcells
Diseño sonoro: Emiliano Álvarez
Realización de escenografia:Manuel Escudero
Fotografía: Alejandro Ojeda
Diseño gráfico: Miguel Israilevich, Alejandro Ojeda
Asesoramiento en magia: Daniel Garber
Asistencia de dirección: Pablo Guises
Prensa: Marisol Cambre
Producción: María Victoria Muño
Dirección: Marcelo Nacci

Teatro Timbre 4
Mèxico 3554 CABA
Domingos 17.00 hs.

http://www.timbre4.com/

Publicidad
Publicidad