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teatro » nota

| Publicado el 25 de mayo de 2016 a las 02:06 hs.

Rebobinar para volver a mirar

En el Espacio Bali-Zabala se presenta la instalación escénica Hombre rebobinado de Margarita Bali. Una experiencia perceptiva que trabaja sobre la dimensión de la imagen, lo vital y lo virtual, el tiempo y el cuerpo en su potencia crítica. Una propuesta para volver a mirar(se).

Por María Luciana Gandolfo

 

Permanece observando la aparición del cuerpo;
permanece observando la desaparición del cuerpo;
permanece observando la aparición
y desaparición del cuerpo…
Maurice Béjart, Cartas a un joven bailarín

 

Margarita Bali es una  bailarina, coreógrafa y videasta, que  desarrolla su obra sobre el cruce entre el lenguaje de la danza, del cual proviene, y el videoarte como forma expresiva experimental.

Dentro de su vasta producción, que incluye las primeras obras coreográficas con el Grupo Nucleodanza[1], sus coreografías y obras escénicas posteriores compuestas de proyección y performance, hasta el trabajo con el videodanza y la videoinstalación, la artista propone una reflexión sobre el cuerpo como potencia crítica y creativa de descentramiento. Resultado de la transformación artística, Margarita Bali construye cuerpos  que hacen mella en el pensamiento.

 

La obra de Bali está recorrida por lo irreal y onírico que genera, en su especificidad artística, la trasformación del cuerpo. En sus obras coreográficas trabaja la mutación desdela fragmentación y deformación material, a través de la interacción con máscaras, miembros de maniquíes, muletas y objetos diversos. En su producción videística, la artista logra este efecto gracias a la tecnología digital y el montaje. Virtualiza y mixtura figuras humanas con otros seres, cambia sus dimensiones, multiplica y fragmenta cuerpos y compone con ellos diferentes planos. Invita al espectador de este modo a un juego perceptivo y afectivo donde se resignifica la presencia de su propio cuerpo, mediante el proceso de extrañamiento crítico que genera el contraste entre el cuerpo trasmutado y aquello antropomórfico que aún se reconoce. Perversión de identidad, potencia de vida en lo no orgánico, metáfora de nuestra contemporaneidad.

En esta línea de trabajo se inscribe Hombre rebobinado, instalación escénica armada con ocho proyectores sobre objetos  y la  interpretación en vivo de Sandro Nunziata. Una verdadera experiencia envolvente que genera un contraste espaciotemporal entre performance y  virtualidad.

 

Hombre rebobinado  reflexiona sobre lo vital y el tiempo. El tiempo en la vida de un hombre y aquellos instantes en donde, tras un instante de detención y meditación, se vuelve necesario volver sobre algunas decisiones y hacerle preguntas al pasado.  El lenguaje mediatizado de la proyección posibilita el  juego temporal. Rebobinar implica  volver a empezar, volver a mirar una situación. Es un ejercicio de memoria, de pensamiento y un pliegue. También el pliegue se da en la referencia a la actividad artística que atraviesa la obra. La danza, la performance,  los marcos y los retratos son tema y procedimiento. Lo que se pone en conflicto son justamente esos marcos de referencia a partir de los cuales se mira la vida.

 

El espectador se enfrenta a una sensación de descentramiento que  lo conduce a formular preguntas. La historia de los personaje a partir de la proyección de de sus cuerpos genera un efecto de extrañamiento que se intensifica con el movimiento interpretado en vivo. Las dimensiones y escalas de lo humano varían, los cuerpos se multiplican,  caen y bailan por las paredes como pequeñas figuritas. Los movimiento y las coreografías se repiten y se proyectan en distintos ángulos. Se hará intervenir también en la sensación de profundidad y volumetría experimentada por el espectador cuando percibe sobre un objeto real, la proyección virtual que lo resignifica. Lo que ocurre por ejemplo con el sofá, objeto que condensa la mayor parte de la acción dramática.

Así la estética y la historia de Hombre rebobinado evidencia las preguntas sobre la identidad en el mundo contemporáneo. Margarita Baliinvita a participar de su mundo onírico, de su particular creación lúdica, adentrándonos en un universo en el que se desenmascara nuestra conciencia corpórea y así podemos mirar lo más bello y extraño de nuestra humanidad.

Funciones

Sábado 20.30 hs

ESPACIO BALI ZABALA

Zabala 3040 CABA

Entradas $180 y $120

Ficha Artístico/Técnica

Idea y dirección: Margarita Bali
Intérpretes: Sergio Chiocca Kaufer, Ana Deutsch, Laura Gerolimetti, Tomás González, Soledad Gutiérrez, María Alejandra Marques, Camilo Nunziata Ravenna, Sandro Nunziatta
Vestuario: Mónica Toschi
Video: Margarita Bali
Música original: Gabriel Gendin
Proyecciones: Margarita Bali
Asistencia técnica: Soledad Gutiérrez
Colaboración autoral: Gerardo Laffitte
Coreografía: Margarita Bali, Sergio Chiocca Kaufer, Ana Deutsch, Laura Gerolimetti, Tomás González, Soledad Gutiérrez, María Alejandra Marques

 

 

 



[1]  Grupo creado y dirigido conjuntamente con Susana Tambutti, entre los años 1975 y 1998. Continuó hasta el año 2000 bajo la dirección únicamente de Margarita Bali.

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