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teatro » nota

| Publicado el 08 de junio de 2016 a las 18:06 hs.

Lo mareó el potrero

Con un sólido equipo de once intérpretes, Adrián Blanco sale a la cancha con la segunda temporada de Por la Gloria, de Ricardo Halac. Los domingos a las 20 se puede disfrutar este espectáculo en el Teatro del Artefacto, con muy buenos trabajos de actuación.

Por Mariu Serrano

“Le pasó lo que a otros, ya le había pasado,
el que en el potrero, era todo un crack,
lo mareó el estadio, de un club de primera,
en arcos con redes, no supo embocar.”
 
Fragmento del tango “Del potrero”, de Jorge Moreyra

 

 

La obra, que llega a manos de Blanco por expreso pedido del autor, presenta una puesta no convencional que dispone al público rodeando tres lados de la escena, mientras el cuarto es ocupado por los actores, completando la idea de una platea. En el espacio central, tapizado de césped sintético, se desarrolla el periplo pesadillesco de un jugador de fútbol. Una pieza que se arriesga a la cercanía con los espectadores y puede ser vista, literal y metafóricamente, desde muchos ángulos.

Fabián Carnieri (JuanoTabarés) tiene que patear un penal. Algo tan sencillo como tomar carrera y embocarla en el ángulo, de no ser por la cantidad de intereses ajenos que lo atraviesan. Mientras se debate en lo importante, que es saber hacia dónde va a direccionar la bocha, se entremezclan las ambiciones de quienes quieren sacarle una tajada: su representante (Fernando Migueles) que lo quiere vender, un médico (Néstor Zacco) que planea apostar por él, una botinera (Lucía Castro) que lo usa de trampolín hacia las cámaras, y el réferi (Julio Pallares) que intenta hacer pasar por favor la jugada que ya cobró.

Es el diez. Indiscutido. Fogoneado por la ambición de un futuro probable, casi que pierde de vista que es un pibe de potrero. Pero su pasado lo habita y lo interpela también: su madre hipocondríaca (Cecilia Tognola) que todavía ve en él a un niño, su entrenador (Pablo Flores Maini) que intenta concentrarlo en el partido, los muchachos de la barra (Federico Buscarons y Nicolás Strok) que lo verduguean, y su primer amor (Lola Montiel), la pelota de trapo con la que se enamoró del juego. El relato del comentarista (Javier Schonholz), mechado con la inconfundible voz en off del gran Víctor Hugo Morales, nos arrancan del ensueño: lejos quedó el potrero, la posibilidad de transpirar la camiseta sólo de gusto. Es el diez.

Con un montaje desafiante y muy bien aceitado a nivel técnico, Blanco consigue desarrollar un relato complejo y entreverado, al que si bien le sobra el alargue, tiene muchos quiebres que le dan aire a los espectadores. Las apariciones de Pallares, con su severidad extraordinariamente cómica, le imprimen a la obra una vitalidad que por momentos se diluye en la gran cantidad de cambios de foco que propone. Asimismo el despliegue físico (el gambeteo romántico entre Tabarés y Montiel, el uso de recursos cinematográficos como el rebobinado, el loop y la cámara lenta, o la pelea en clave slapstick que mantienen los “mellis” Strok y Buscarons) sorprende gratamente y nutre ese mundo surrealista pero tan plausible.

 

Ficha Artístico/Técnica

Autoría: Ricardo Halac
Actúan: Federico Buscarons, Lucia Castro, Pablo Flores Maini, Fernando Migueles, Lola Montiel, Julio Pallares, Javier Schonholz, Nicolás Strok, Juano Tabarés, Cecilia Tognola, Néstor Zacco
Voz en Off: Víctor Hugo Morales
Vestuario: Mariana Pérez Cigoj
Escenografía: Micaela Sleigh
Música original: Carlos Ledrag
Asistencia de escenografía: Vannesa Giraldo
Asistencia de vestuario: Ginette Anzuatte, Antonella Tonietti
Asistencia de dirección: Gabriela Perera
Prensa: Laura Brangeri
Dirección: Adrián Blanco

 

TEATRO DEL ARTEFACTO
Sarandí 760 (Boedo)
Teléfonos: 4308-3353
Web: http://www.teatrodelartefacto.com.ar/
Entrada: $ 150,00 / $ 50,00 - Domingos 20:30 hs
Duración: 60 minutos

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