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teatro » nota

| Publicado el 03 de abril de 2011 a las 05:05 hs.

Entrevistamos a un Colectivo de Teatro Musical que se las trae

Matías Puricelli, Leo Bosio, Diego Corán Oria y Facundo Rubiño como parte de este colectivo que ya ha dado pruebas de talento y creatividad y que ahora va por más nos cuentan origen y objetivos del proyecto

Por Teresa Gatto

Puesta en Escena -¿Cómo nace la idea del CTM (Colectivo Musical de Teatro)? ¿Hay uno o más autores intelectuales de semejante criatura?

Matías Puricelli-  A ver, la convocatoria a mí me llegó por Leo Bosio, con quién no nos conocíamos y era extensiva a gran parte de los hacedores jóvenes de musicales. Finalmente, los que creímos en la idea y le dimos forma y más entidad fuimos todos los que ahora la oficializamos.

Diego Corán- Leo Bosio fue quien convocó en primera instancia a agrupar, unir, nutrir, cultivar y desmitificar competencias carentes de sustentabilidad. La unión del proyecto se dio en forma natural, univoca, etérea y sin filtros. Fue un proceso sano y lo sigue siendo.

Leo Bosio- Fue algo que simultáneamente nos sucedió a varios. En lo personal, lo venía hablando con Diego (Corán) de juntarnos, de ver la posibilidad de armar algún trabajo en conjunto de las obras de Teatro musical ya que somos pocos los que venimos haciendo con continuidad teatro de modo “independiente” y de autogestión. Un día mandé  un mensaje por Facebook a varios de los que consideramos se sentirían atraídos por la idea de ser parte de un equipo de trabajo, de difundir obras nuestras y de otros de manera solidaria; de seguir creciendo en la búsqueda artítisca de cada uno pero más acompañado. Y así sucedió que terminamos una noche de Domingo; Facu, Pedro, Matias, Fran, Damian, Mariano, Diego y yo, decidiendo formar un colectivo de trabajo (CTM) que dentro de las actividades y proyectos a realizar, abriera un espacio para exponer nuestros materiales y el de otros tantos… Así surgió la idea del Festival como algo integrador, el cual esperemos tenga más expresiones a lo largo del tiempo.

Facundo Rubiño- La idea del CTM, surge como resultado de un proceso que compartimos por estar haciendo dentro de un mismo campo, en este caso el del teatro con el agregado “musical” en donde las obras, los  materiales son propios y  se producen en un principio, desde la autogestión. Que no es lo mismo creo que, “independiente”. El que tiró la primera piedra fue Leo Bosio, y de ahí nos fuimos acoplando.  La idea de poder encontrarnos, potenciarnos, ayudarnos y abrir el género hacia otros grupos o personas  que estuviesen en la misma búsqueda se fue vislumbrando como posibilidad a medida que continuaban los encuentros, y nuestras preocupaciones y ocupaciones compartidas.
En principio somos 8 los coordinadores: (no sólo intelectuales, lo que pienso que nos pondría de alguna manera como “en otro lugar”) sino que como  hacedores que gestionan, coordinan, meten la mano en la sopa, en el barro, entre un parlante, se suben a una vara de luces, cuelgan tachos, para después salir a actuar. Lo cual no lo digo desde un orgullo criollo sino más bien, desde una realidad de producción nacional que se dá en la autogestión. Quizás lo intelectual fue la decisión de reunirnos… lo otro es acción, o por lo menos así lo deseamos.

Matías Puricelli- Por un lado estamos los fundadores, y por otro el grupo humano que nos va a ir ayudando a que las acciones que pensamos hacer, tomen forma. Cualquier evento, como la presentación, y más aún el festival que está por venir, necesita de mucho mas que ocho personas para que pueda suceder. Ese staff, desde mi punto de vista, va a ser un poco más móvil que nosotros que pensamos y esperamos seguir juntos.

Leo Bosio- El grupo somos los que primero nos decidimos a confiar en integrar un colectivo de trabajo orientado en la contención recíproca y en el apoyo y la difusión de cada una de las obras de  quienes lo integramos como trabajadores del teatro. Los ocho trabajaremos para seguir creciendo y podrán tal vez sumarse más adelante más gente interesada en crecer en equipo.  

Diego Corán- El staff se da por medio de respeto y afinidad entre pares. Sin querer queriendo varios ya nos conocíamos. Convocamos a muchas personas y los ocho que quedamos fuimos los que insistimos reunión a reunión en un proyecto que nace y parte de la pluralidad. El CTM esta abierto a propuestas, artistas e incertidumbres necesarias. La constancia decidió que los ocho integrantes sean los fundadores y sostengan estoicamente encuentros, momentos e ideas. El mundo cambia a cada milésima de segundo y el CTM es adaptable a los cambios. Los cambios son necesarios.

P.E- ¿Qué objetivos persigue? ¿Enseñanza integral de dramaturgia, baile, canto, montaje, etc.?


Matías Puricelli- No, el objetivo principal del CTM es fomentar la actividad  y sobre todo, desarmar un poco esa idea de artista solitario que está algo impuesta y que creemos que no ayuda. Es más fácil que la actividad crezca de este modo que del otro. Y también a uno le da más contención. Mas seguridad. Hacer teatro musical en Argentina es dificil por los escasos recursos económicos que existen. Si encima de eso, sos solo una botella tirada en el mar..., se complica más.

Diego Corán- La unión y propagación del Teatro musical en Latinoamérica. La enseñanza la dará el tiempo en la perdurabilidad del proyecto, sino será sin lugar a dudas un intento fallido de precursores indagando en nuevos rumbos.

Facundo Rubiño- Personalmente y creo que todos nosotros, compartimos la idea de que no damos cátedra de nada al estilo: “Así se hace el teatro musical de autogestión” o “Fórmulas para triunfar en el Teatro Musical Nacional Contemporáneo”. No es eso aunque podría serlo y no estaría mal… (Quizás nos haríamos ricos)  No es una institución escolar, ni nada por el estilo. Simplemente coordinamos y estamos en búsqueda de gestionar proyectos que acerquen, que abran el campo de la producción propia, personal, que pueda sustentarse cómo espacio de búsqueda, de creación, respetando, valorando los distintos lenguajes, escuelas, materiales  de los muchas personas que se interesan en este campo. Quizás compartiendo problemáticas y puntos de vista sobre problema similares en la producción de autogestión.

P.E- ¿Qué estamos diciendo cuando decimos Teatro Musical? Porque por algo no se denominan Colectivo de Comedia Musical. ¿Qué comprende la categoría?

Diego Corán-
 El Teatro es transformación, cambio, mutación, es carne. La palabra Comedia etimológicamente hablando es un concepto, un área, un estilo, un código, un género. No existe el término DRAMA MUSICAL, aunque seria muy oportuno de venta para incipientes artistas queriendo ser claros con su mensaje. Por eso optamos por TEATRO MUSICAL.

Facundo Rubiño- De alguna manera entendemos que decir comedia es sólo hablar de una rama del género. Como dice Diego, bien podría ser también un melodrama musical; una tragedia musical… lo  que fuera. Es Teatro que se encuentra estructurado  y organiza su narrativa a través de ciertos sistemas, o recursos formales  inherentes a la música  y encuentra en ella una base para el avance o desarrollo dramático.

Matías Puricelli- Creo que la búsqueda artística que nos hermana a todos los integrantes del CTM es la de romper con ese prejuicio del musical superficial que no aborda temáticas en profundidad. Y el recurso que encontramos, es el equilibrio entre el texto y la música y que ambas tengan un por qué más justificado, más coherente y menos caprichoso.

P.E.- El CTM es un modo de democratizar un género que parece destinado sólo a aquellos que estudian muchas disciplinas?

Facundo Rubiño-
 No entiendo. Jua!

Diego Corán- El CTM es un intento, una búsqueda, un camino, una posibilidad. La unión hace la fuerza y la suma de adeptos genera bienestar en las personas. La esencia de la democracia es la libertad, el CTM promueva libertad de acción y decreta la obligatoriedad necesaria de reflexionar en conjunto.

Matías Puricelli - El CTM es por sobre todas las cosas un espacio de contención, quizás en algún momento de consulta y de crecimiento.
El artista luego se hace a su modo, estudiando mucho, haciendo mucho, mirando mucho. Cada uno encuentra su dinámica. Lo importante es hacer.

Leo Bosio- El CTM, es un grupo de personas, trabajadores, y artistas (músicos, directores, escritores) que creen que no hay proyecto sin esfuerzo. Que no hay equipo sin confianza. Que no hay obra sin público. Que no hay crecimiento sin corrernos del egoísmo. Es un espacio que cree en el poder pacificador y transformador del teatro en su total expresión en género musical como una línea poética, popular  y generosa.

P-E.- Que se puede hacer Comedia Musical sin producciones de Broadway ya está demostrado, por suerte, incluso creo que  algunas producciones sin intervención foránea en términos de temática, estética y modos de producción son un gran atractivo porque si bien un Chicago bien montado puede ser un gran placer, también los que pasamos hace tiempo los 40 no siempre encontramos alicientes para volver a verla si no somos adoradores del género. ¿El Colectivo evalúa estas variables? Digo, están pensando en términos locales, regionales, no me refiero a color local (Dios no lo permita, sería atrasar 100 años) sino a las posibilidades temáticas universales que no siempre están contempladas en esas producciones y apuestan o a un personaje emblemático (único) Evita, El Fantasma, etc.?

Matías Puricelli-
En lo que pensamos es en autores nacionales, que hay pocos. Son contados. Ese espacio está algo devaluado, poco desarrollado. Eso es lo que hay que desarrollar, a lo que hay que darle lugar. Las temáticas después las elije cada autor. Pero animarse a escribir algo propio es a lo que hay que apuntar.

Facundo Rubiño- Al respecto de esto cada uno de nosotros desarrolla sus materiales independientemente del resto. Es guiado por sus propias necesidades y búsquedas. Quizás algún teórico experto encuentra las similitudes que nos agrupan en una coyuntura generacional, no sé. Pensamos al género en que nos movemos, estudiamos, lo analizamos desde puntos de vista muy personales y de acuerdo a eso producimos, trabajamos…  Pero  no creo, por lo menos no me resulta evidente esa similitud en lo que se refiere a temáticas mientras que Leo Bosio con “La Revolución…  Épica Saga” toma un acontecimiento histórico nacional como lo son las vísperas del 25 de mayo para indagar; Damian Mahler  y Mariano Taccagni  se meten a trabajar con “La Metamorfosis” de Kafka como disparador; Pedro Velázquez cuenta desde el humor una historia que podría ser de amor, o de desamor.  Diego (Corán) en “La Parka “, desde el humor negro crea un universo donde la muerte es una celebración, y yo con él,  en “El Conejo, este mundo merece felicidad” usamos como disparador un personaje político de los 90 que podría ser argentino en un espacio que podría ser una argentina devastada y futurista  pero no es explícita, comprobable, ni biográfica o el personaje  referencial o por lo menos no es una referencia directa. ¿A que voy? No creo que sea una condición sine qua non  para la creación autóctona una obra que se llame: “San Martin, una cabalgata musical… Nuestro folklore en clave dominical” (También podría ser un éxito ahora que lo pienso… Jua!) A ver… Somos 8 personas. Son tantos más los que se van a sumar en un principio al festival. Son muchos destinos… La idea de colectivo es compartir el viaje, el camino, las ideas de que ése: “compartir y abrir” es posible. Los puntos de llegada son muchos, y ojala que sean muchísimos más.    

Diego Corán- Es un salto al vacío. La búsqueda nace de sus creadores y la creación busca la expresión. Innatamente y por debajo de una capa sustentable se leerá la posibilidad de apertura y de nuevos iconos, próceres reales o ficticioS que aleatoriamente en intensidad convergerán en una identidad Argentina por naturaleza y según el manifiesto que realicen los jóvenes autores de otros países.

P.E- ¿El Teatro Musical es de Culto, parece de Culto o circula como de Culto? Pregunto esto porque sus reglas de recepción no son para todos y no hablo de masividad, sino de una cierta empatía con el género, porque la gente que no se pierde Drácula, El Fantasma  o Chicago en el teatro comercial o La Parka, Embrujadas de Amor y otras en el OF, da la sensación de un fanatismo que no tiene por otras manifestaciones teatrales o al menos suele decir: ésta versión es mejor o peor que aquella y no sé, si tienen el mismo afán por ver una nueva versión de "La gaviota" o de "Un tranvía llamado deseo"  o tantas otras que son universales en temática incluso antes de que el género Comedia Musical se consolide.

Matías Puricelli- Yo creo que eso tiene más que ver con el público que sigue a los musicales que con otra cosa.  Hay un público que va a ver todas las puestas de Chejov que puede, o de Shakespeare, pero hace menos ruido. Es menos fanático.
El musical tiene un público, en su mayoría, joven, con mucha energía, con ganas de pertenecer. Y la música es una expresión artística que permite a un espectador irse de una sala tarareando algo, haciendo suya una parte de ese hecho. Una canción es más fácil de apropiársela que un párrafo de Shakespeare. Drácula es un ejemplo claro, el público canta como si fuera recital.  Sería bizarro (aunque original) que suceda en Hamlet que todo el público grite, ¿ser o no ser?, esa es la cuestión..., en un musical, no.

Facundo Rubiño- No sé si el teatro musical es de “culto”. Sin dudas hay un mercado que las convierte en  obras de “culto”. Por ejemplo “Drácula” de Pepe Cibrián Campoy  y Angel Mahler,  que  ha logrado convertirse y permanecer en el  tiempo durante 20 años por de alguna manera estar muy ligada  a un determinado  y numeroso público  de Argentina el cual le encuentra  cercana emocionalmente, y en el cual ha logrado ingresar como fenómeno dentro del imaginario colectivo. Pero así cómo ese mercado (sostenido por los mismos consumidores) transforma algunos materiales “en culto”  también me parece que ése mismo término  a veces, aleja y ese alejamiento es conveniente para “reducir conceptos”, para separar campos en su “especificidad” que a la vez es determinante.  Porque si pensamos que el teatro musical, (o cómo le dice mi mamá;  la comedia musical) es de culto podríamos pensar que le es inherente al musical. Entonces pienso porqué “La omisión de la familia Coleman” de Claudio Tolcachir no es anunciada como de “culto” sino cómo”fenómeno” . La palabra “culto” encierra a mi manera de ver ciertas sombras que a veces desenlazan en algo a veces, hasta peyorativo porque del culto, de lo mitológico (por decirlo de alguna manera) a lo azaroso, a lo casual,  hay un límite muy fino, y creo que es el límite exacto en donde el trabajo dentro del género musical se vuelve a la vista de los “serios”; “poco serio o raro”. El culto, segrega pero también es celebración, adoración… “Se rinde culto a tal obra”. Lo que sucede a mi modo de ver es que,  la idea de mercado es como si saliera a ensuciar las cosas. El musical, no posee como antecedente ideológico una renuncia a los mercados de valores (o por lo menos no ha llegado así aunque, en Argentina existan sendos antecedentes en el circo criollo de “lo musical”) Trabaja en ese mercado, no renuncia a él y encuentra los mecanismos para desarrollarse, independientemente del resultado económico (no hablo de lo comercial y lo no comercial) , me refiero más al valor simbólico que despierta y  hace que una obra musical sea vista 40 veces por un “fan” , incluso en el Of, cosa que sería impensable en una obra de texto al estilo Tenessee Williams ya que el “fan”  avanza, se fortalece, se potencia gracias a ese mercado. Sería extraño escuchar “Yo soy fan de Tenesse eo eoeo ehh salchicha con puré". Seria extraño y quizás grato. Lo que vaya uno a saber es si esa imposibilidad  es por ideología o por imposibilidad. Con esto no quiero decir que no exista también un mercado de lo puramente  teatral (de texto) Porque quizás sería ingenuo. Lo que digo,  es que el musical está pensado y guía sus recursos (el mismo despliegue de producción lo demanda; cantidad de personas en escena, micrófonos inalámbricos, etc.) a una cantidad de numerosos de espectadores sea en of, sea en Corrientes… Esta masividad a la que llega el género fue explotada y entendida por personas como Brecht, como Meyerhold, Fellini en cine y   tantos otros que vieron en ella un lenguaje más… Existe el culto porque existe el mercado, pero el culto no necesariamente es éxito económico ni comercial. Como así tampoco la degradación del material artístico en cuestión. A simple vista podría ser sólo una palabra y ése sería quizás una distracción en la cual indagar.

Dego Corán- Una generación que nace se cultiva con lo primero que ve, o sea, es mas complejo y aburrido saber que lo que precedió fue lo que abrió el camino a lo que es hoy. Los conceptos jóvenes cambian y desean un sinfín de posibilidades. Es la era del zapping, del toco y me voy, de lo descartable, de lo reciclable. En sí, es encontrar el equilibrio y lo que hoy es CULTO es porque en el pasado le dejaron una plataforma para que lo sea. Sino no habría subjetividad de arte y de emociones encontradas al ver una misma obra. El culto depende del consumo previo de los creadores y del público en especial.

P.E.- Saben que los admiramos, que los respetamos y que por sobre todo los queremos como se quiere a todo aquel a quien se lo ve crecer  achicando día a día la diferencia entre lo que dice y lo que hace. Trabajando, creando, investigando, insistiendo, entrenando. ¿Qué otra cosa es el teatro sea cuál sea su signo que una enorme convicción que se vuelve permeable y empática para todo aquel que lo observa?. Por eso saludamos con fervor la llegada del CTM y lo apoyaremos con la misma pasión que ellos han puesto en este proyecto maravilloso.


Equipo Fundador del Colectivo de Teatro Musical:

Leo Bosio, Diego Corán Oria, Damian Mahler, Matías Puricelli, Facundo Rubiño, Francisco Ruiz Barlett, Mariano Taccagni  y Pedro Velázquez

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