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teatro » nota

| Publicado el 04 de septiembre de 2011 a las 18:50 hs.

Espectros

Otra excelente dirección de Mariano Dossena para una versión de la obra de Ibsen con grandes interpretaciones.

por Teresa Gatto

El destino mezcla las cartas, y nosotros las jugamos.
A. Schopenhauer

Una bella canción de cuna galesa entonada por la inmaculada voz del contratenor Joaquín Rodríguez Soffredini, bello y a la vez espectral por cómo sirve a la puesta, nos sumerge en la atmósfera de la casa de los Alving. La señora Alving a cargo de una dúctil Ingrid Pellicori, se muestra inquieta, su hijo ha regresado y duerme, duerme mucho. ¿Es el cansancio del viajero lo que lo tiene adormilado o es algo más oscuro, más temible, menos manejable?.

El pastor Manders en la piel de Marcelo Bucossi de gran desempeño, desde el inicio se convierte en una cuña entre la realidad y la felicidad cuestionando una lectura. ¿Ha leído ese libro? No, sólo ha escuchado un rumor pero en la Noruega brumosa de fines del XIX esto es suficiente para condenar, juzgar y sobre todo aconsejar. Las diversas entradas y salidas del pastor de la casa de los Alving nos muestran la sujeciones que religión y vida han tenido durante toda la historia de la humanidad y en este caso de la mano del dogma se debería llegar a la resignación, a la aceptación del destino y por sobre todo, asumir que venimos a este valle de lágrimas a sufrir. 

A su vez, tanto Regina, la mucama interpretada por Iride Mockert y su supuesto padre, el carpintero Jacobo a cargo de Horacio Acosta parecen los únicos seres de la puesta que tienen una jugada hacia el futuro no importa como salga. Pero tanto la señora Alving como su hijo Osvaldo, en un muy buen trabajo de Walter Quiroz, tienen a la felicidad atada a otros muchos signos que deben desandar. Prejuicios, secretos, la carga de la herencia, un incesto posible y un destino a desafiar son los ingredientes principales en los que se juega Espectros. 

La versión de Mariano Dossena no deja librada al azar ninguna de las cuestiones que hicieron del teatro de Ibsen una zona frecuentada por maestros y actores toda vez que era imperioso enseñar un modo orgánico de representar. Así es como la señora Alving y el pastor Manders juegan en lo discursivo mucho más que en las acciones y allí reside un logro de la puesta. El arte de la conversación o el debate en el que más de un actor se sentiría tentado a “hacer” algo, es eso, pura carga discursiva en donde se dice y se elide algo que se ha jugado en una extraescena que como espectadores debemos sospechar, adivinar.

Del mismo modo, el romance fallido que, aporta el recurso melodramático, ya que el verdadero drama reside en otro hueco de la historia, importa mecanismos de suspense y retardamiento que colaboran a que ese diálogo que se sostiene en distintos segmentos y que dá cuenta de un estado de cosas: el de la sociedad burguesa de fines del XIX en Noruega y a la vez que, indicial, nos permita avizorar eso que se desanudará más tarde.

Ibsen  germinó en la Argentina haciendo que Espectros fuera llevada a escena en varias ocasiones en el siglo XX y en algunas de esas puestas se privilegió al personaje de Osvaldo (por la creencia de que una enfermedad es efectista y pone en el trono a un actor que la represente) o al personaje femenino, elegido como una antorcha que quema al igual que ciertas verdades que se callan y cierto status quo que no se desobedece y en otras el pastor Manders fue el ícono de la falsedad de vivir que imponen ciertos dogmas. Dossena logra un equilibrio y le imprime una cuota de esperanza a todo aquello que como un drama siniestro se pude modificar. 

En suma, actuaciones logradas, bien acompañados por los claroscuros del diseño lumínico y una escenografía acorde al segmento socio-histórico aludido dan como resultado que Ibsen regrese sin el escándalo de su estreno en 1869 pero con el entusiasmo de saber que aún se montan clásicos con esa mesura que se agradece porque todo el equipo tomó el mismo barco... 


Ficha Artística/Técnica:

Autor: Henrik Ibsen
Actúan: Horacio Acosta, Marcelo Bucossi, Iride Mockert, Ingrid Pelicori, Walter Quiroz
Cantante: Joaquin Rodríguez Soffredini
Vestuario: Nicolás Nanni
Escenografía: Nicolás Nanni
Iluminación: Pedro Zambrelli
Fotografía: Anna Lee
Diseño gráfico: Andrés San Martin
Asistencia general: Tony Chavez, María José Urlezaga
Asistente de producción: Tatiana D'Agate
Producción ejecutiva: Ana Ortiz
Producción: Pablo Silva
Dirección: Mariano Dossena
Duración: 90 min.
http://www.espectrosteatro.blogspot.com/ 

Funciones: Viernes a las 21:00 y Sábados a las 23:00
Centro Cultural de la Cooperación
Corrientes 1543 (mapa), Ciudad de Buenos Aires
Tel.: 5077-8077
http://www.centrocultural.coop
Localidades: $ 60

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