| Publicado el 11 de junio de 2014 a las 21:39 hs.

Bienvenidos a Puesta en Letra

Poner en letra retiene ese momento de unión entre lectura y escritura en una transformación infinita del lenguaje

Por Silvana R. López

En la provocación de su materialidad semiótica, cada texto busca su lector. A veces, esa textualidad es un grumo, otras, un monolito, o es un viaje, un desvío, una encrucijada o una combinación de las diversas formas de la invariancia; los textos se dan a la lectura incitando a las destrezas de un lector que no sólo se detenga en los vaivenes de lo escrito sino también en las formas del tacto para poder percibir el espesor y el relieve de los trazos. Tocar esas superficies para nombrar los sentidos es entrar en un infierno de ilegibilidad en la que se guarece la fuerza errante de una palabra, la de la palabra literaria.

En la elección del nombre, Puesta en Letra se hace cargo de esa aproximación inaccesible. Puesta se relaciona con una toma de posición: se lee desde un lugar que se liga a una biblioteca y a un paradigma de mundo; el término en, que indica una posición, también el momento en que ocurre algo o el modo de hacer una cosa, anuncia lo que sigue, la Letra, en tanto operación de lectura y de escritura que se constituyen en y desde ese lugar. Poner en letras es nuestra forma de leer y de articular los posibles sentidos de un texto.

Los textos circulan por instituciones que los clasifican, que los incluyen o los excluyen, que los alumbran o invisibilizan; Puesta en Letra es una reacción a aquellos textos que, en los bordes o en el centro, interpelan y se desmarcan de esos espacios al tiempo que con su complejidad literaria nos provocan y nos hacen vibrar. Algo sobre lo que a veces, cegados por el candelero, a los lectores se nos pasa inadvertido.

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