| Publicado el 27 de junio de 2016 a las 06:15 hs.

Un ligero desperfecto

Gina Piccirilli dirige una puesta sobre un texto del uruguayo Franklin Rodríguez. En Teatro El Damero, todos los domingos a las 20 hs.

Por Mariu Serrano

 

La gotera trata la historia de una mujer soltera (Betty Badal) que descubre, como el título sugiere, un desperfecto en las cañerías del baño y contrata un plomero (Mauro Altschuler) para que haga el arreglo. La relación entre ambos comienza con una cordial distancia, pero el vínculo se enrarece en la medida en que Sergio, el plomero en cuestión, extiende los plazos de su trabajo porque encuentra nuevas averías. Subrepticiamente este perfecto desconocido se volverá un intruso, manteniendo a raya a su dueña mediante distintos raptos de comicidad.

El espacio, montado con mucha pericia, muestra un cómodo living de clase media alta, con un sector de licorería incluido y un reproductor de música al otro extremo, y dos biombos negros al fondo que suponen una cocina y un baño respectivamente. El pasillo entre las butacas hace las veces de umbral hacia una puerta invisible, y la escalera de acceso a la sala deriva al dormitorio. Es notable el trabajo realizado en cuanto a escenografía, vestuario y puesta en escena, tanto por la imagen inicial como por la intervención que hacen los personajes sobre él.

Dos “almas gemelas” que son puro contraste: ella vive fuera de su casa, él trabaja dentro de casas ajenas. Un yin y un yan en cuerpo y habla que generan una creciente tensión entre el rechazo y la necesidad del otro. Esta situación es reflejada musicalmente con dos una pieza clásica y una cumbia que suenan hasta el hartazgo durante todo el espectáculo.

Si bien el argumento y el tratamiento del mismo son de corte realista, la obra en su totalidad entraña una reflexión sobre los mecanismos de control en los vínculos patológicos. A las claras es una preocupación en agenda, y por tanto los abordajes acerca de la sumisión son necesarios, pero en este caso en particular la tarea se malogra por torpezas. Sirva de ejemplo: ¿qué ser humano en su sano juicio dejaría las llaves de su casa en manos de un extraño a minutos de haberle conocido? La actitud permisiva del personaje femenino se torna forzada; es una víctima de Estocolmo con un victimario de lo más endeble. Sólo hacia el final el enredo produce un impacto en el espectador, aparece un elemento trágico donde las actuaciones adquieren mayor espesura, e incluso entonces el tono cómico nos devuelve la noción de que se han tomado a la ligera un tópico que para nada lo amerita.

 

Ficha Artístico /Técnica

Puesta en Escena y Dirección: Gina Piccirilli
Autor: Franklin Rodríguez
Intérpretes: Beatriz Badal y Mauro Altschuler
Diseño de Iluminación: Matías Burgueño
Diseño de Sonido: Darío Herrera
Escenografía y Vestuario: Risopi59
Diseño Gráfico: Maricel Mariani
Fotografía: Araceli Bertone Gaglio
Asistente Técnico: Julián Peluffo
Asistente de Dirección: Antonella D’Indio 

Duración: 60 minutos

TEATRO EL DAMERO

Dean Funes 506 (Boedo)
http://www.ginapiccirilli.com/PAGINAS/Sala.htm
Reservas: 2060-2278
Entradas desde $150. Domingos - 20:00 hs 

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