| Publicado el 08 de febrero de 2011 a las 17:32 hs.

Conversamos con Daniel Casablanca y Andrés Sahade sobre Las suplicantes

Esta noche se estrena en el teatro La Comedia, la tragedia de Esquilo en una demostración de la productividad de un género imperecedero.

Por Teresa Gatto

Esta noche y con gran expectativa se estrena Las Suplicantes, cuyo texto original pertenece a un clásico de la tragedia como Esquilo y su adaptación a cargo de Gabriela Biebel. En este caso, la dirección y puesta en escena se encuentra a cargo de Daniel Casablanca, artista de enorme talento y de Andrés Sahade quien valida lauros día tras día en su quehacer teatral. Puesta en Escena conversó con ellos acerca de la obra y de la inextinguible vigencia de la tragedia griega.

P.E.-¿La puesta de “Las suplicantes” es un adaptación de Gabriela Biebel, hecha para refrescar  la obra de Esquilo en lo que algunos llaman posmodernidad o responde a otras categorías conceptuales de puesta?

Andrés Sahade-No sé si podemos decir que es para refrescar, ya que la obra de Esquilo está más viva que nunca. En la antigua Grecia el texto trágico, al contrario de la comedia, suponía un espectador que sabía de lo que le estaban hablando (cultura, sociedad, religión). Creo en todo caso que la idea de la adaptación tiene más que ver con acercar el texto, hacerlo más amable, al público porteño hoy en día.

P.E.-La verdadera tragedia de las Danáides es una cuestión de género vista desde los paradigmas de hoy pero, y aunque se pueda leer eso en Esquilo, hay en el texto que se conserva del original una puesta en cuestión de la democracia y su modo de proteger a los ciudadanos, sean de dónde sean y la intervención humana para librarlas de diversos yugos. ¿Hay en ustedes un afán de resaltar uno u otro aspecto o alguno que se me escapa ahora?

A.S.- En efecto, la obra habla en gran medida sobre los mecanismos políticos y sociales de dar y recibir asilo en otro país. De hecho la acción bien podría ocurrir en la actualidad teniendo como protagonistas a refugiados o exiliados, africanos por ejemplo como en el caso de las suplicantes. Creo que en nuestra adaptación el acento está puesto más en la disyuntiva del rey (si cumple su deber de asilar a las suplicantes expone a su pueblo a una guerra) que en la cuestión femenina.

P.E.-Es importante montar tragedias, no sólo por la concepción de la teatralidad que depende de varias cuestiones que muchas veces no están sujetas al texto (sino no habría re escrituras ni tantas Antígonas o Medeas, etc.) sino porque es un ejercicio de reposición de sentido al que muchas veces le huye tanto el director como el actor. ¿Cuáles fueron las motivaciones para emprender la tarea?

A.S.- Como dice Daniel, la trama es simple y breve, por lo tanto queda el teatro, puro y visceral teatro. El escenificar y encarnar los grandes lamentos humanos no puede más que seducirme… y aterrorizarme a la vez, obviamente. Así que esta vez nos hicimos los valientes y decidimos tomar a Esquilo por las barbas, indagar en el sentido profundo de su obra, esquivar las solemnidades que tanto aburren y apostar por el juego vivo de la actuación.

P.E.-En el caso de D. Casablanca, es imposible no pensarlo en clave de humor cuando uno recorre su historia de docente, actor, director y trabajador del arte. No sólo en Macocos, sino en el maravilloso trabajo en Arlequín donde todo el aprendizaje necesario para interpretar a ese ícono de Goldoni quedó plasmado. ¿Cómo es su arribo a la tragedia? ¿Está motivado por la necesidad de ahondar en el género o por tratarse de un ejercicio que completa un tránsito por el teatro?

Daniel Casablanca-Como director la tragedia me atrae mucho, me divierte, me parece un género bello, profundo y lleno de síntesis. Minimalista y moderno. Puede ser que una de las cosas que me atraigan de este género es la oposición a lo que comúnmente yo interpreto como actor. Como espectador disfruto mucho de las puestas de tragedia. Encuentro en Esquilo un pasado antropológico que nos lleva casi a un teatro del futuro.

P.E.-En el caso de Andrés Sahade, también se observa  un tránsito por diversas disciplinas como el clown, bufón y un recorrido por los clásicos como “Sueño de una noche de verano”. ¿Las motivaciones son las mismas? y ¿Cómo es el doble rol de dirigir y actuar como en este caso?

A.S.-Como teatrista siempre aspiro, tanto en comedia como en tragedia, a movilizar al espectador (lugar común si los hay…). Actuando en “Sueño…” entendí que el clásico es un lugar seguro desde donde disparar, volar. En la medida en que el actor se divierte y juega, el espectador la pasa bien. El clásico te permite conmover al espectador desde una estructura dramática sólida. Después vinieron “Volpone”(La Zorra y la Trampa), “Lisístrata”, “La Tempestad” (que estrenaré el 3 de marzo en el Rojas), y por supuesto “Las Suplicantes”.  Por otro lado, en el marco de la Escuela Casablanca, en la que trabajo con Daniel hace doce años, hemos trabajado mucho con Esquilo poniendo en escena con alumnos “Prometeo”, “Agamenón”, “Los Persas”, “Los siete contra Tebas”, etc. Con este proyecto es la primera vez que asumo el doble rol de actuar y dirigir. Al comienzo de los ensayos pensé que iba a ser más complicado pero logramos armar un sólido grupo de trabajo y como actor pude descansar en la mirada de Daniel.

P.E.- Muchas Gracias.

 

Las Suplicantes: Una tragedia dirigida por un experto en comicidad.

Dánao y sus hijas arriban a Argos (Grecia) solicitando asilo en su huída de sus primos, los hijos de Egipto, quienes las persiguen para desposarlas por la fuerza. El Rey de Argos enfrenta una fatal disyuntiva: si cumple con su real deber expone a su pueblo a una nueva guerra. La obra de Esquilo, considerado el creador de la Tragedia Griega, llega a nuestros días con una vigencia que certifica su carácter de clásico.

Equipo artístico técnico:

Elenco:Lucía Ballefin Benites, Guadalupe Bervih, Gabriela Biebel, Santiago Camporino, Andrés Sahade, Alejandro Zanga
Entrenamiento vocal: Alejandro Zanga
Entrenamiento físico: Lucía Ballefin Benites
Vestuario: Santiago Camporino
Producción Ejecutiva: Guadalupe Bervih
Dramaturgia: Gabriela Biebel
Fotografía: Tomás Ballefin Benites y Mariano Cortese Weigel
Registro en video: Julián Zamt
Prensa: Tehagolaprensa
Operación técnica: Carlos Rivadero
Asistencia: Camila Cruz
Dirección: Daniel Casablanca y Andrés Sahade

Estreno Martes 8 de Febrero a las 20 hs. 
Funciones: Martes 20 hs. en Teatro La Comedia, Sala 2, Rodríguez Peña 1062 Ciudad de Buenos Aires – Localidades $ 40 - Reservas: 4815-5665 

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